EL CEMENTERIO

Una vez, fuí con un amigo llamado  Álvaro Alonso al cementerio a pasar una noche porque perdímos una apuesta por la cuál, si perdías, tenías que pasar una noche en el cementerio.

Estabamos en la puerta cuando un escalofrío me recorrió la espalda como si algo malo fuese a ocurrir. Entramos y entonces se levanto viento y se puso a llover. Nos tuvimos que meter debajo de la tejavana de una tumba. Siguió lloviendo hasta medianoche. Esa noche había luna llena. Se oyó un ruido en el centro del cementerio y se veía un manto gris en el norte. Nos acercamos más al manto gris mientras que él se acercaba a gran velocidad.

Caminamos casi cinco minutos hasta entrar en la niebla gris. Dentro de la niebla, se veían esqueletos de personas humanas. Se movieros y se levantaron. Corrimos hacia la salida lo más rápido que pudimos y en cinco minutos salimos. No nos persiguieron así que no volvimos a hablar de ellos.

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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