El señor de las uvas.

Viste con unas telas viejas de colores apagados y un gorro verde, el cual le cae hasta los hombros. Tiene una barba larga, de un color gris oscuro y unas orejas acabadas en punta que sobresalen de la gran mata de pelo.

Sisco lleva años recorriendo las huertas y se conoce cada parra como si fuera la palma de su mano, al igual que a los dueños de los terrenos. Conocía desde el más avaro hasta el más humilde.

Si ese no había sido un buen año y el agricultor era un hombre bueno y  bondadoso, Sisco hacía un conjuro que decía:

Crecer uvitas, crecer,

que con vosotras,

un buen vino se podrá hacer.

Y de un día para otro, las uvas crecían. Pero, si por el contrario, era un hombre gruñon y egoísta pasaba de largo y ese año no le crecían buenas uvas.

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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