Yoli y Turco; capítulo1.

  No era el más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente.  Era mi hombre valiente al que no dejaría por nadie ni por nada, al que me llevaría al fin del mundo, si me lo pidiera, con el que me encanta pasear porque su cuerpo escultural me acompaña y me protege, el hombre con el que perdí la inocencia para siempre jamás , con el que no vivo un típico amor de la vida cotidiana y ante todo se que él es mi vida, como yo soy la de él. 

 No iba a permitir que se alejara de mí. Tenía las maletas preparadas para irme con él, lógicamente Turco no sabía nada, ni siquiera sabía que yo me había enterado de que se iba sin mi a enfrentarse a unos bestias,  además yo sabía que si iba sin mi, el moriría, como ya he dicho Turco no es el más piadoso y se que si alguno de los bestias se le encara, Turco le mataría y los bestias acabarían con el. De ninguna manera iba a permitir que eso sucediera. 

 Espere una hora y al fin abrió la puerta, se mostraba tranquilo pero al verme cambió todo. 

 -¿Adónde vas, Yolanda?-La voz de Turco subió de tono. 

 Sabía que cuando pronunciaba mi nombre entero, es que me decía las cosas con frialdad y de verdad. Así que intente ser clara y directa. 

 -Yo, solo quería estar preparada. 

 -¿Para qué? 

 -No lo sé, para ir contigo 

 -¿Para ir conmigo adónde?-exclamó él. 

 -A cualquier parte donde tú vayas, iré contigo. 

 -Yoli-Su voz se calmó- Quiero que te quedes aquí, estarás fuera de cualquier peligro. 

 -Pero Turco, no puedo estar sin ti. 

 -Por supuesto que puedes, y lo harás. Lo mismo que antes. 

 -No existe un antes. 

 -No entiendes nada. 

 -Entonces, cuéntamelo todo, dime porque quieres que te maten. 

 Turco no respondió, se dio la vuelta y se fue. Cerró de un portazo y me dejó sola en el piso. 

 Pensaba que él volvería pidiéndome perdón como todos los días que discutíamos por cualquier tontería, pero no fue así, él no volvió y, a los pocos días su primo Gorka me dijo que había muerto a manos de Pedro, uno de los bestias, tal y como yo me lo había imaginado. Me desmaye. 

 Cuando me desperté, estaba en la cabaña del lago Krato y a mi lado estaba…estaba…¿Turco? No podía ser él. Además, ¿como había llegado yo hasta ahí? Tal vez seguía dormida, solo había una cosa que hacer para saberlo me giré y le vi, vi su sonrisa preciosa y masculina que tenía, justo como la recordaba. Se despertó. 

 -Yoli, te quiero. 

 Entonces supe que había tenido el sueño de la intrépida juventud: una pesadilla. Sus palabras me hipnotizaban, definitivamente, seguía vivo.

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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