Narración : Isla desierta

Un avión del ejército nos llevaba hacia el frente cuando de repente se apagaron las luces y el motor dejó de sonar, eso es lo único que recuerdo. Después, supongo que unas seis horas más tarde me despertó el roce de la arena en mi cara. Estaba totalmente empapado y solo contaba con un fusil con seis balas, una cantimplora y una cuerda de dos metros de largo.

Primer día

Ayer llegue a la isla cuando ya había oscurecido, así que traté de dormir a la intemperie. Me he dado cuenta de que la isla en la que me encuentro es bastante grande y he pensado en ir a buscar un lugar en el que haya agua potable y alimentos. He estado unas cuatro horas buscando y he dado con un río que me ha servido para rellenar mi cantimplora. He marcado el camino con piedras para poder regresar cuando lo necesite. Más tarde me he puesto a construir una cabaña, utilizando la cuerda, madera y algunas hojas. Algo de trámite, pues me rescatarán pronto.

Segundo día

Ha sido un poco incomodo dormir en la cabaña, pero tendré que aguantar hasta que me rescaten, prefiero dormir en ella a que la derribe una ventisca. He vuelto al río y he visto que había peces, pero no he podido pescar ninguno y me he tenido que conformar  con rellenar de nuevo la cantimplora.

Tercer día

Hoy he empezado a notar realmente el hambre, así que he ido a cazar en serio con el fusil, ha sido realmente fácil cazar un par de pájaros que volaban por encima de los árboles. He sentido algo de lástima por ellos, pero los necesitaba para sobrevivir.

Cuarto día

Creo que me estoy volviendo loco de estar aquí solo, juraría que he hablado conmigo mismo ayer y además he tenido unos sueños extrañísimos. Las esperanzas de que me rescaten se han reducido a una milésima, ya que han pasado los días y no he visto ni un solo barco o helicóptero, seguramente me hayan dado por muerto.

Quinto día

Esta mañana he salido a buscar comida y no he tenido problema alguno, ya que nada más salir me he encontrado con un árbol frutal, pero eso no me salvo de ir hasta el río a rellenar mi cantimplora. Hoy me he planteado buscar un río mas cercano pero lo veo casi imposible, creo que lo mejor será que duerma un rato.

Sexto día

Ayer por la noche una ventisca derrumbó mi cabaña y tuve que dormir bajo un árbol. Pero ese no ha sido el único problema,  he perdido la cuerda y la cantimplora ha estado a punto de romperse a causa de unos fuertes golpes contra una piedra.

Séptimo día

Hoy he fabricado una cabaña en condiciones y la he colocado bajo un árbol para que el viento no la vuelva a derribar de nuevo. También he reforzado la cantimplora con unas hojas. Además he empezado a oler mal y he ido al río a lavar la ropa y a  darme un baño. He empezado a buscarme un pasatiempo porque creo que pasarán muchas ventiscas y mucho tiempo hasta que vengar a rescatarme, si es que vienen…

 

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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