Diario de un náufrago: la espera

El día 15 de marzo de 1998, tuve la mala idea de coger un avión hacia Los Estados Unidos. Me habían mandado allí por mi trabajo de reportera. A las dos horas de coger el avión, empezó a hacer un ruido extraño y  a moverse de una forma no normal. De repente, desde la cabina de control nos avisaron  que el avión había sufrido la perdida del ala derecha, también nos dijeron que nos tranquilizáramos que nos sentáramos y que nos atáramos los cinturones. Del techo salieron una especie de mascarillas, unos gritaban y corrían por los pasillos , otros simplemente estaban sentados en los asientos rezando para que no pasara nada y yo simplemente estaba tumbada en el asiento escuchando música, esperando a que pasara.

El avión descendía rápidamente al fondo del mar, pille una cuerda, un hacha y una pistola de bengalas, busqué  sobrevivientes pero no encontré ninguno, se me acababa el aire y el avión seguía descendiendo entonces salí del avión rompiendo una ventana porque las puertas estaban bloqueadas. Cuando conseguí llegar a la superficie, me encontré sola en medio de la nada con una cuerda, una pistola de bengalas y un hacha. Aunque, al fin y al cabo, eso me serviría de algo ya que tras un día y poco nadando sin rumbo llegué a una pequeña isla sin habitantes, tan solo con vegetación y pequeños animales.

Según llegue a la isla lo primero que hice fue tirarme en la arena y dormir hasta el día siguiente. En cuanto me levanté fui a mirar un poco por los alrededores, ya que no encontré gran cosa cogí un par de frutas y volví a la parte de donde llegué. Me hice una pequeña cabaña con hojas de palmera y la cuerda que me llevé del avión, también hice una especie de caña con una rama, con un trozo de la  cuerda que utilicé para la cabaña y con un alambre que había dentro de mi chaqueta hice el anzuelo. Comí un poco y me puse a pescar, estuve aproximadamente una hora hasta que me dí cuenta que nunca pescaría nada sin un cebo, cogí un cangrejo de la orilla , lo utilicé como cebo y al poco rato note que un pez había picado. No sabía qué pez era , pero era un pez y ya tenía cena, así que decidí ponerme a hacer fuego, cogí dos piedras y tras un buen rato intentándolo decidí coger dos palos, como en las películas,  haciendo un agujero en uno poniendo el otro encima y dando vueltas, pero ni las piedras ni los palos funcionaron, así que cuando llegó la noche no tuve otra que cortar el pescado con el hacha y comérmelo así. Era un poco repugnante y además estaba duro y cada vez que mordía oías una especie de crujido. Al día siguiente decidí no hacer nada ya que estaba en una isla, sola, sin nada que hacer, me lo tomaría como unas vacaciones hasta que igual, por algún casual, alguien me echara de menos y viniera a buscarme. Pero claro, quién se iba a poner a buscar a una persona que ha tenido un accidente de avión y que nadie  sabía y si lo supiesen habían pasado ya tres días y seguramente pensarían que me había muerto. Igual nadie vendría a buscarme y me quedaría en esta isla hasta quedarme loca y morir por cualquier cosa. No paraba de pensar si allí donde yo vivía, donde tenia a mi familia, mi novio, mi trabajo, mi vida sabían lo que me había pasado o simplemente pensaban que estaba en alguna parte de los Estados Unidos trabajando y pasándomelo bien, pero tenia que dejar de pensar en eso ya que estaba de vacaciones y uno, cuando se va de vacaciones, no piensa, simplemente disfruta del tiempo que estará allí. Me puse a tomar el sol  y a darme un chapuzón de vez en cuando.

Al día siguiente me puse a investigar un poco el lugar , había muchos árboles, insectos y pequeños animales. No era como la islas de los dibujos que son una isla tan pequeña que solo cabe una palmera ni como la de las películas que son gigantescas con un volcán y con numerosos animales salvajes, era una isla como otra cualquiera. Como  me aburría tanto y necesitaba a alguien para hablar hice como en las películas, cogí un coco, le hice unos ojos y la boca, le puse en la cabeza unos cabellos de ramas secas y le clavé en la arena con un palo. No me divertía hablar con él ni nada por el estilo, pero lo que sí es verdad es que me distraía y me gustaba hacerlo, así que me propuse hacer una familia. Mientras los hacía,  un barco debió pasar por al lado de donde paso el accidente y debió ver maletas y objetos así que llamó para avisar de que un avión se había estrellado y mandaron un helicóptero.

Vi al barco a lo lejos , no sabía si era de verdad o me lo estaba imaginando así que decidí  coger la pistola y disparar al aire. El barco la vio y vino a por mí. Yo estaba que no me lo creía , pensaba que era un sueño, no me lo creí hasta que me llevaron a mi casa con mi familia.

Hasta que recuperé mi vida no me lo creí.

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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