Diario de un náufrago: La isla perdida

Estoy perdida, parece que llevo años en este lugar aunque solo haya estado aquí unas horas. Ahora mismo podría estar en el Caribe tomando el sol, pero no, estoy aquí en una isla perdida, con solo un mechero, una brújula y una navaja, sin nada que hacer ni pensar aunque no me vendría mal comer algo, pero ¿el qué?, no sé que comer,  pienso, pienso y pienso, pero no se me ocurre nada, aquí lo único que hay es: dos palmeras, un mar y arena, mucha arena. Parece irónico, pero como no me coma un coco… ¡claro! Eso es:  ¡un coco! Seré tonta, cómo no me habré dado cuenta antes, bueno ya sé qué voy a comer, el tema ahora está en cómo lo voy a comer.

Por fin, me lo comí, con el uso de la inteligencia y la navaja, ahora lo mejor será buscar refugio o una cama para pasar la noche, y ya sé, es tan sencillo como coger una hoja y ponerla junto a las palmeras. Ya he cumplido, lo único que me queda es esperar, esperar y esperar…

La noche se me ha pasado volando, tanto es que la luz del sol me va a comer. Hablando de comer, tengo hambre. Voy a comer un pez, sí, está decidido, me voy a comer un pez, claro está que primero hay que pescarlo, y no debe ser muy difícil.

Ya está, lo pesqué, tras varias horas, lo pesqué, ahora solo me queda dorarlo un poco con el mechero y cortar con la navaja… y pensar que yo nunca quise ir al programa de Supervivientes, hubiese ganado. Pasan y pasan las horas y aquí sigo yo, viendo las olas del mar, quemándome, escuchando a las gaviotas… un momento ¡gaviotas! Eso quiere decir que hay barcos, y si hay barcos hay personas, y si hay personas hay humanidad, y si hay humanidad me pueden rescatar, y si me pueden rescatar volveré a casa.

¿Que hago? ¿qué hago para que me vean, para que me escuchen? ¿qué hago?. No debe de ser tan difícil, has visto muchas películas, no puedes rendirte ahora, piensa, piensa… ya lo tengo, señales de humo, haré señales de humo, el mechero ¿dónde está el mechero? Aquí, bueno. Madera, necesito madera, la palmera. Venga, va, que me tienen que sacar de aquí, por favor, sí, eso es, crece, fuego. crece… lo conseguí, me vieron, me siento la mujer más feliz del mundo… mi mama, necesito a mi mama, la echo de  menos, cuanto más cerca estoy de verla peor me siento al pensar que no la volvería a ver, pero no: estoy viva y voy a ver a mi mama.

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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