Los hombres de la jungla

Estaban un día tres exploradores que querían llegar al centro de la jungla llamada  en la que nadie había conseguido llegar nunca.

Albertini, Federico y Francisco se adentraron en la jungla a intentar hacer algo que nadie había hecho nunca, llegar al centro de la jungla y tocar a los dragones de komodo. Albertini era el que más sabía de animales y supervivencia de estos tres, pero Federico y Francisco sabían como curar las mordeduras de serpientes y cosas así. Los tres exploradores se equiparon con todo lo posible: tiendas de campaña, botellas de agua, comida… A la mañana siguiente, los tres exploradores pusieron rumbo a la jungla y llegar al centro para ver el fantástico animal que habitaba allí. Ese día se adentraron a la jungla y comenzaron a caminar entre los árboles, hojas caídas y todo lo que suele haber. Anduvieron tres kilómetros hasta un punto en el que parecía estar tranquilo ya que no había hojas caídas ni arboles. Acamparon allí hasta el día siguiente pero por las noches se escuchaban ruidos que a Federico y a Francisco no les gustaban. Pasó el día y avanzaron bastante, se cansaron y durmieron en una zona rodeada de arboles y esperaron al día siguiente.

Al amanecer, salieron lo más rápido posible de ese lugar y continuaron hacia delante en busca de esos animales peligrosos que habitaban en el centro de la jungla. Por el camino encontraron a una serpiente Pitón,  (una de las serpientes más peligrosas del mundo pero que no muerde, asfixia). Tras quedarse allí asombrados mirando a ese animal, continuaron su camino hasta las orillas de un lago en el que podían ver cocodrilos siameses y cocodrilos normales. Se quedaron todo el día intentando ver a uno de estos bichos pero no tuvieron la suerte. El día siguiente siguieron en ese lago y de repente, salió un cocodrilo siamés tan pequeño que casi no se podía ver. Albertini bajo a por el pero no pudo cogerle ya que se metió rápido al agua otra vez porque estaba asustado. Tras el encontronazo con el cocodrilo, siguieron su camino hasta llegar a encontrar a la víbora Russell, una de las más peligrosas en el mundo. La víbora intento atacar a los tres exploradores pero sin conseguir nada y estos solo pudieron verla desde lejos y acampar a unos metros más lejos. Al día siguiente, los exploradores se van acercando al centro y deben pasar por una cueva llena de murciélagos y una serpiente que trepa por la cueva. Entraron y avanzaron 40 metros, donde el agua de esa cueva les llegaba por la cintura, teniendo que volver a salir y dar la vuelta a la cueva. Pero dando la vuelta a esa cueva llegaban al centro de la jungla y allí habitaban los dragones de komodo, los reptiles más grandes del mundo. Albertini y los demás se adentraron a ese paisaje para ver a este magnifico animal, que estaba comiendo algún otro animal que pasaba por allí como un caballo o un ciervo. De repente los dragones empezaron a salir de nadie sabe donde para ir a comer. Albertini se acerco a  uno de estos reptiles y le pudo acariciar, sintió una gran emoción al poder tocar al reptil mas grande del mundo, algo que casi nadie había conseguido hacer.

Albertini, Federico y Francisco volvieron a casa y quedaron más días para ir a diferentes sitios juntos ya que juntos podían ir donde ellos quisieran.

 

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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