El susto

Un día soleado, Joan estaba con sus amigos en el parque jugando, cuando miró la hora y se dió cuenta de que se tenía que ir a buscar a su hermana, que ya llevaba una hora de retraso. Joan dijo :

-¡Oh! Dios mío, tengo que ir a buscar a mi hermana Laura a clase de danza, que ya llevará una hora esperándome, si es que no se ha ido todavia a casa.

Así que cogió sus cosas y se fue. Cuando Joan llegó, no encontró a su hermana allí, como de costumbre cuando llegaba un poco tarde, así que se procupó un poco, pero se dijo a sí mismo: Habrá ido a casa al ver que tardaba tanto, como tiene 6 años tampoco habrá pensado ir muy lejos.

Así que Joan se fue a casa a ver si la hermana se encontraba allí, ya que su madre estaba trabajando y no en casa, pero se preocupó muchisimo al ver que no:

– ¡Oh! madre mía, como se entere mama, me mataaaa!

Al ver que no sabía lo que hacer, llamó desde su fijo a sus amigos, y les dijo:

-Anna , Juan , Maria, ……. ¡por favor reuníos en mi casa ahora, por favor, que mi hermana no aparece por ningún lugar, ni en su cuarto ni en el salón ni en ningún sitiooo!

¡Oh! ¿y si le pasa algo malo?, ¿y si está en peligro?

Joan se empezó a hacer preguntas y a ponerse nervioso. En eso que sonó el timbre, abrió la puerta, y eran sus amigos, que fueron a ayudar a Joan. Rápidamente, se fueron a buscarla por todos los rincones pero nada. En esto que Joan llamó mil  veces a la madre, pero todo el rato le saltaba el contestador. Entonces, fue a comisaría pero no había nadie ya que había un accidente bastante grave, y tenían que ir al auxilio. Joan llamó a sus amigos para que se reunieran en la plaza. Cuando ya se daban por vencidos de recorrer todos los rincones, Raquel dijo :

– Mirad, ¿esa no es Laura?

– ¡Sí!, ¿y por que la tiene ese hombre? -dijo Pedro.

– No lo sé -dijo Joan, pero hay que ir a ayudar a mi hermana Laura deprisa.

– ¡Sí! -dijo Sandra, corred, vamos todos a atrapar a ese hombre.

Cuando llegaron al lugar donde aquel extraño pero familiar hombre tenía a Laura, se escondieron para que no les atrapasen. Aquel hombre tenía a Laura atada de pies y manos, Laura gritaba y gritaba desesperada.

De repente salió un hombre muy elegante y  refinado, y dijo:

– ¡ Suéltala!

El otro hombre la soltó, y la ataron a una silla con muchos cables e interruptores, la pusieron una especie de casco con mucha luces, en ese momento salieron todos y Joan grito :

– ¡Soltadla ahora mismo ! Es mi hermana.

En ese momento el hombre se acercó y le dió un par de besos a Joan.

Joan dijo:

– ¿Qué haces? para y dime por qué teníais a mi hermana Laura.

– Porque sabe que hemos cometido un crimen al ir ella a casa, y la hemos traído aquí para que una máquina la borrase de la memoria esa horrible imagen, ese espantoso recuerdo. En ese momento, a Laura, se la borró la memoria a causa de que el otro compañero del hombre adinerado, apretó sin querer el interruptor.

El hombre adinerado le dijo a Joan que no se preocupase, que Laura estaba bien, y le dijo que él era el padre de él y Laura, el hombre se quitó a mascara, y sí que resultó ser su padre, que era agente secreto. Luego, el padre, les llevó a todos a sus casa, y él padre le explicó a su mujer que ya estaba en casa y la mujer lo entendió enseguida.

Y al final todos se olvidaron de todo.

 

Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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