La leyenda del niño ahogado

Por la mañana, un niño se levantó, y pensó que ese iba a ser su mejor día. El niño se llamaba Pedro, no era muy alto y tenía gafas azules y una cicatriz al lado de la nariz. Pedro se fue a desayunar y se le cayó la leche encima y dijo que eso era una pura coincidencia. Cuando ya estaba al lado del colegio, el cinturón se le rompió y se le cayeron los pantalones y coincidía que ese día se le había olvidado ponerse los calzoncillos y se fue corriendo a casa. Cuando volvió al colegio, ya se había perdido la primera clase y parte de la segunda. El profesor se rió de él y le sacó al pasillo. Poco después, le dejó pasar, le riñó mucho y se fue a casa con una amonestación.

En el recreo le esperaba lo peor del día porque lo niños del patio se pusieron a vacilarle y a insultarle; y por si eso fuera poco le hicieron el calzoncillo chino y Pedro se puso a llorar de dolor. El niño no se lo podía creer y, cuando se lo contó todo a su madre, le regañó por no haberse defendido y le castigó yendo a pescar con su abuelo, que para él era muy aburrido porque nunca conseguía pescar nada.

En el muelle se encontró con la chica que le gustaba, que se llamaba Marta, que era guapa, siempre iba a la moda y le gustaba mucho la marca de Giorgio Armani; vamos, una niña pija mal criada. Sus amigos se habían ido mucho de la lengua y le habían contado todo lo sucedido por la mañana. Al niño le dio vergüenza encontrarse con ella, así que no le dijo nada. El niño se sentó en el suelo con los pies colgados hacia el agua y tres horas después no había pescado ni un solo pez. Al cabo de un rato, los niños que le habían hecho el calzoncillo chino pasaron por allí pero el niño no se enteró y a los niños se les ocurrió tirarle al agua. Se acercaron con cuidado y le empujaron sin que él se diese cuenta. Una vez en el agua, Pedro les empezó a llamar todo tipo de insultos e incluso les amenazó. A Pedro se le estaba empezando a llevar la corriente y se empezó a asustar. Los niños, por miedo de haber cometido un delito de asesinato, se fueron corriendo, y el abuelo de Pedro no se estaba enterando de nada porque estaba en un bar esperando a que le sirvieran los batidos. Pedro vio a lo lejos un barco enorme que tenía toda la pinta de no haberlo visto, y así era, no le había visto. Pedro estaba pidiendo ayuda, pero nadie le oía y el barco terminó pasando por encima de él. A las dos semanas encontraron el cuerpo de Pedro, un poco destrozado, al que enterraron en el cementerio de al lado.

Un año más tarde, todos los niños que empujaron a Pedro al agua, quedaron para dormir una noche juntos. A media noche los niños se pusieron a contar historias de miedo, y cuando terminó el primero se escuchó un ruido en los arbustos. Todos se cagaron de miedo, menos el líder de la pandilla que se acercó a ver qué era ese ruido. Cuando estaba a punto de mover el matorral oyó una voz que decía: “SOCORRO, QUE ME AHOGO”, y de repente el líder ya no podía respirar, aguantó dos minutos pero después murió. A todos los demás les pasó lo mismo, así que no quedó ninguno vivo. Los expertos estudiaron el caso para saber qué había pasado, pero solo sabían lo básico: que se habían ahogado, y así es como empezó la leyenda del fantasma ahogado.

Anuncios

Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: