1er Premio de poesía IES MARISMAS (XII edición) Categoría: 3º y 4º ESO

Raíces.

I:

Océanos de límpidos reflejos

allá donde solo hubo lluvia.

El silencio se rompe en ecos

bajo el rumor de agua turbia.

El vientre manchado queda

bajo la vista de este parásito.

Veneno bajo la tapa de seda

en harapos es llevada al depósito.

La atenta mirada de la plaga

ciegamente mira a su alrededor.

Sorprendida por la amalgama

de contraste, sombra, luz y color.

Si este mundo no nos miente

Aquel aborto que logró nacer

vagaría por siempre, tristemente

En busca de su razón de ser.

Ahora solo queda la espera

para el fruto de la tierra yerma.

Y bajo la atención de la enfermera

el tiempo de su vida ahora merma.

II:

Y llegando a la niñez

es tocado por la mano del hambre

y no sin cierta acidez,

la amargura en lumbre

transforma lo nítido en lúgubre.

Bajo el leteo vestido

Oculta bajo la lluvia de abril

al frío hubiera vencido

la figura febril

que contra el verano hubo de sufrir.

Bajo aquella canción

que solía cantar en su recuerdo.

Bajo esta oración

andaría el mundo entero

hasta un anhelado reencuentro.

III:

Y bajo las tupidas cortinas del recinto, él se sentaba todos los días. En busca de un rostro sin facciones y una voz muda que le decía donde conducirse. El mismo sendero de los remedios, de cuándos y porqués, de todos los caminos que debería recorrer. Desde la ventana, podía ver cómo era realmente la ciudad. Las gotas de agua empapaban el cristal, mientras el purpúreo rumor de los pasos en la galería se aferraban a sus pensamientos con la misma fuerza con la que él deseaba encontrar lo que estaba buscando. Esa lluvia, que en un momento se tornaría en tormenta, para aliviar las heridas de la carne, sumiendo todo en óxido y mugre. El amor de esa lluvia se ha vuelto más oscuro y hostil, testigo de nuestras peores acciones. Y ahora… ahora tomará lo bueno que quede en nosotros. Porque el resto… el resto aún es nuestro. La ciudad se vestía ahora de rojo, una jaula vacía, calles de sangre, un capullo carmesí florecido para recibir a la lluvia.

IV:

Montañas de barro bajo el sol

en movimiento a través del cristal.

Sirviendo la Tierra como el crisol,

escuchando las ruedas en hierro girar.

Súbitamente, sobre el cielo en claro,

un estruendo de humo negro subió.

Desde una ruidosa trompeta cuyo vaho,

miedoso, de aquel tren ascendió.

Y mientras el bullicio descendía

hacia la tierra sólida e inmóvil,

un sentimiento familiar le recorría

al pisar la tierra yerma y estéril.

Fue al descender del oscuro vagón

cuando un rostro familiar se le apareció.

¿Podría tratarse solo de un error?

¿O en verdad aquel rostro al miedo venció?

Aún congelado por la sorpresa

hacia el rostro él se volvió.

La misma límpida marea,

el mismo leteo desgarrón.

Aun así, demasiado asustado

como para preguntar por su nombre.

Aun así, demasiado arriesgado

era dejar aquel rostro en velambre.

V:

Sin embargo no pudo hacer más si no dejarla escapar. Entre las demás personas, indiferentes hacia su mirada, seguía estando ella, caminando cada vez más rápido hacia el final del pasillo. Trató por todos los medios de seguirla, pero la muchedumbre que se interpuso en su camino no le dejó alcanzarla. Cuando se hubo quedado solo, miró a su alrededor. Solo, otra vez. Quejumbroso, decidió qué hacer. La tuvo tan cerca, pero a su vez tan lejos…

 

La noche empezó a tomar por sorpresa a todos, y junto al manto de oscuridad, unas gotas de lluvia se filtraban a través del techo de la estación. Una de esas gotas fue a parar a su rostro, que lentamente se deshacía bajo su mejilla con el ardor de una lágrima.

VI:

“Pues si no puede ser mía

ese rostro no será de nadie”

Y bajo este voto bañado en ira

las noches tiñó en barbarie.

Violentamente agazapado

bajo la tenue luna en flor

el líquido carmesí derramado

sobre un cruento esplendor.

En sus manchadas manos yacían

mollejas suaves como crines de agujas

y en el suelo hallaba muchachas vacías

que él veía en forma de brujas.

Noche tras noche alguna caía

bajo el resplandor de sus airadas pupilas

y cuando el lucero aparecía

muerte y caos surgían en filas.

No pudo saciar su necesidad

de encontrar a quien le dio nacimiento

pues al séptimo día, tras la oscuridad

surgieron dos hombres nacidos del viento.

VII:

Cogido por sus muñecas, los dos hombres cargaron con él. No puso resistencia alguna. Mientras caminaba, la sangre goteaba de sus manos. El cansancio de tantos días sin dormir pudo con él, hasta el punto de llevar arrastrando sus pies contra el duro suelo, inconsciente de si vivía realidad o sueño. Ninguno de los tres hizo ningún comentario, y cuando se deshicieron de él arrojándole al suelo, se despertó.

VIII:

Tan familiar, y sin embargo era tan lejano

era el recuerdo que conservaba de antaño.

Miró al techo; la misma estructura de duro ébano

 en marfil brillante en la mañana de verano.

Y cuando ya lo hubo dado todo por perdido

Una idea por su cabeza encontró camino

“¿Y qué pasaría si ella nunca se hubiera ido?

Puede que estos eventos fueran nuestro destino…”

Y así fue como en su pesar vagando en el lugar

encontró lo que en un principio empezó a buscar

La sombra de su madre por esos muros andar

Pudo sentir, y un canto sin palabras logró entonar

IX:

El fantasma del hombre le rodea

cuando en el mundo vio su última marea.

Ahora todo lo que ve

con el filo sobre su piel

es la costa vacía

que se rinde a sus pies.

Y sobre el precipicio de su vida

moja sus labios de miel.

Después de todo, y bañada en cristal

Ella yace delante de él.

Le es difícil ver qué hay a sus pies

cuando la niebla con los árboles

comienza a jugar.

X:

Océanos de límpidos reflejos

allá donde solo hubo lluvia.

El silencio se rompe en ecos

bajo el rumor del agua turbia…

Alejandro Gonzalez

4ºESO

Colegio Sagrado Corazón de Jesús

Santoña

Anuncios

Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: