PERDIDOS (Narración)

Esta historia empieza hace unos años en Madrid. Allí vivía un joven de unos 18 años llamado Lucas. Era un tipo normal, no llamaba la atención. Llevaba una vida tranquila y se llevaba bien con sus compañeros, pero él quería vivir aventuras, tener emoción.

Cierto día dos amigos le dijeron que estaban organizando un viaje por África para las vacaciones. Lucas no se lo pensó dos veces, inmediatamente pidió unirse a ellos. Nadie estaba en contra, así que unos meses después todos estaban en un avión rumbo a Kenia. Cuando llegaron al aeropuerto empezaron a buscar el hotel en el que pasarían la noche. Lo encontraron un rato después y nada más entrar se echaron a dormir. Al día siguiente fueron a ver al guía que habían contratado. Dos horas después estaban de safari en plena sabana africana. El vehículo en el que iban era muy viejo pero parecía funcionar bien.

Por la tarde se habían alejado mucho de la ciudad y decidieron parar a comer algo. Lo pasaron bien durante un rato pero luego llegaron los problemas. Cuando quisieron volver a la ciudad el coche tuvo una avería. El guía intentó repararlo de muchas maneras pero nada funcionó. Trató de llamar a alguien por teléfono pero nadie le contestó. Ya iba anocheciendo, así que decidieron dormir allí. Aquella noche hubo tormenta y Lucas se despertó por el ruido. Se volvió a acostar pero antes de poder dormirse vio que un rayo caía cerca de ellos e incendiaba los árboles. En unos minutos todo a su alrededor estaba ardiendo. Lucas despertó a sus compañeros a toda prisa y salieron huyendo en dirección contraria a las llamas. Cruzaron un pequeño riachuelo y corrieron durante un rato. Cuando paró la tormenta y el fuego se apagó todos se acostaron junto a unos árboles. A la mañana siguiente emprendieron la marcha intentando llegar a algún pueblo cercano pero no encontraron nada. Al mediodía se comieron casi todo lo que tenían. Pero, poco después de comer, aparecieron cinco o seis leones con pinta de tener hambre. Los cuatro amigos salieron corriendo y se subieron a un árbol cercano. Allí esperaron hasta que se marcharon las fieras. Durante el resto del día caminaron por la sabana viendo a los animales que pasaban por allí. Cuando ya estaba atardeciendo vieron luces entre los árboles. Se acercaron más y llegaron a un pequeño poblado. Los aldeanos los recibieron amablemente. Lucas y sus amigos no los entendían, pero por suerte el guía supo comunicarse con ellos. Los chicos pasaron la noche allí y al amanecer se pusieron en marcha. En el pueblo les habían indicado el camino hacia la ciudad. Después de andar todo el día llegaron a su destino. Los tres amigos se despidieron del guía y fueron a coger el avión de viaje de vuelta. Lucas se prometió a sí mismo que nunca más volvería a buscar aventuras y peligros.

 

 

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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