Solo yo.

Un día, mi abuela y  yo estábamos en la plaza del San Antonio con un sol caluroso de verano ardiendo sobre mi cabeza. Cuando miré a mi alrededor, todo el mundo estaba con unas gafas de sol con las que no se les podía ver los ojos irritados. Por  medio de la plaza, pasaba un señor con barriga y cejas caídas para abajo, con poco músculo pero llevaba cuatro bolsas de la compra.

De repente un chico aparece por detrás y le clava un cuchillo en la espalda. El señor con cara de amargura se cayó al suelo, pero directamente todo el mundo iba a levantarle y le tumbaron en un banco. Todo el mundo estaba atento al señor pero solo yo me quedé mirando al muchacho asesino que se iba a toda prisa.

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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