La isla

El 22 de Julio del 2012, el crucero donde viajaba con mis padres por un recorrido por las Bahamas naufraga en aguas del Atlántico. Yo (Lara Garay) soy la única superviviente, antes de que el barco de hundiera, busqué algunos objetos, para prevenir posibles hechos posteriores.

Provista de unas cuantas semillas, una red y una navaja, salí del barco a nado. Tras más o menos un kilómetro de distancia del lugar del naufragio, encontré una isla, y fui hacia ella. Observé durante unos minutos aquel lugar, parecía estar deshabitado, desierto. Pude intuir que debía sobrevivir yo sola en la isla, así que empecé a organizar mi campamento. Con unas cuantas hojas y barro, pude fabricar, la que de ahora en adelante sería mi casa. Posteriormente, busqué alimentos y tierras fértiles donde pude plantar las semillas. Pude sobrevivir sin ningún tipo de problema durante unos meses, pescando con la red y con las provisiones de la isla, pero después de algún tiempo, empezó a plantearse el primer problema:  la escasez de comida, la isla era pequeña, y las provisiones se agotaban, los peces ya no eran tan abundantes y las semillas no crecían por falta de lluvia.

Pero la falta de comida aumentó mi ingenio, y conseguí fabricar un sistema de riego con palos que almacenaba el agua de la lluvia en una especie de depósito en lo alto de la isla. Tras solucionarse ese problema, decidí explorar más la isla, mientras caminaba por un sendero, un sonido llamó mi atención.

Advertí que el sonido provenía de mis espaldas, y mientras las piernas me flaqueaban, me giré, contemplando la presencia de un animal, que parecía ser un jaguar.

Gracias a mis instintos, empecé a correr, pero el animal me perseguía. Pasaron unos 30 minutos hasta que pude deshacerme del jaguar engañándolo dejando rastros de sangre de un corte pequeño que me hice con la navaja, y conseguí huir por otro camino.

Llevo 6 meses en aquella isla, y empiezo a aburrirme. Investigando, consigo divisar a lo lejos otra isla. Me decidí a salir con una balsa hecha con caña hacia aquel lugar. Tras unas dos horas, conseguí llegar a la isla. Un grupo de indígenas, me esperaban furiosos por haber invadido su territorio.

Los indígenas, me capturaron, y me obligaron a ejercer las tareas más duras, era una esclava. Aquellas personas, emitían sonidos cortos para comunicarse, los cuales yo no podía comprender.

Pero pasado el tiempo, los indígenas me cogieron cariño y empezaron a tratarme como a una más.

Me quedé allí para siempre, feliz.

 

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Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

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