Aventura de la isla

El verano del 2000, yo tan solo tenía 14 años, cuando mis padres programaron unas vacaciones en ferri hasta el Caribe. En el viaje tuvimos una parada, bajé con mis padres al pueblo, allí compramos: una navaja, unas semillas y unas piedras especiales para hacer fuego. Al cabo de una hora volvimos al ferri y cuando estábamos por el camino, el barco naufragó. Mis padres, para que sobreviviera,me metieron en un bote; en el bote metieron las cosas que habíamos comprado en el pueblo.

El bote iba sin rumbo, llegué a una isla, di una vuelta a ver si había gente, pero era de noche, no había nadie, me di cuenta de que en la isla estaba yo sola.

La primera noche no podía dormir, escuchaba ruidos extraños, tuve mucho miedo, me acordaba de mis padres, cómo me cuidaban y me acordaba de esos besos que me daban al acostarme. En ese momento me di cuenta que les echaba mucho de menos. A la mañana siguiente me levanté y tenía mucho hambre, cuando de repente vi un árbol grande lleno de cocos, me subí a coger unos cocos, luego me acordé que mi padre me había metido en aquel bote esas piedras maravillosas para hacer fuego, pero no había manera. Después de intentarlo muchas veces logré hacer fuego. En ese momento me puse súper contenta porque sabía que no iba a pasar frio y podía calentar la comida.

Decidí a media mañana descansar un poco y buscar un palo grande y atarlo a la cuerda de la bolsa de las semillas para poder pescar.

Estaba anocheciendo y estaba a punto de quedarme dormida cuando de repente empieza a llover a cántaros, puse los cocos debajo de la lluvia para tener agua dulce y corrí hacia la cueva que había entre dos grandes arboles.

Al día siguiente me levanté, hacía bastante calor, fui dando una vuelta a la isla a ver donde podía plantar las semillas, encontré detrás de la cueva un campo fértil y con la navaja hice unos cuantos agujeros donde planté las semillas. Unos días después, mientras llovía, yo observaba cómo iban creciendo las plantas. Todas las noches yo ponía los cocos con la esperanza de que lloviera y tener agua dulce que beber.

Estaba pescando y de repente a lo lejos vi un bote y chille ¡SOCORRO!¡SOCORRO!, el bote poco a poco se fue acercando y fuimos navegando hasta que vimos una gran isla donde había mucha gente.

Nos mantuvieron sanas dándonos comida y un bote a motor para regresar a casa.

Cuando llegué a mi pueblo encontré a mis padres, a quienes les habían rescatado muy heridos, cuando me vieron en un instante me reconocieron a pesar de los 12 años que estuve sin verles.

Yo ya tenía 26 años.

Anuncios

Acerca de nube roja
Profesor de lengua y literatura del IES Marismas, Santoña, Cantabria.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: