Inicio de novela: El precipicio.

No era el hombre más honesto, ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Luchaba por lo que quería y si tenía que mentir por sus seres queridos, lo haría… Sin embargo, le tocó pasar lo peor.

Nos encontrábamos en un bosque, camino a una casa rural que habíamos alquilado días antes. Habíamos pensado en pasar allí todo el puente de Semana Santa. Nosotros no celebrábamos ninguna fiesta en especial, solo lo utilizábamos de excusa para ir a algún sitio. Pero, en fin, estábamos caminando cerca de un camino sin quitamiedos, ya que era una carretera, y a la derecha, un pequeño, pero peligroso, barranco.

Todos íbamos con cuidado para no caernos, dentro de poco llegaríamos sanos y salvo. Estaba el guardabosques esperándonos, con las llaves en la mano. Abrimos la puerta, nos acomodamos y sin ninguna preocupación nos pusimos a dormir. Al día siguiente, descubrimos un albergue con una cafetería para desayunar. Conocimos a una pareja de casados que también pasaban allí el fin de semana y el puente entero. Esa pareja eran dos personas extrañas, nos invitaron a ir a una excursión con ellos y nosotros aceptamos. Anduvimos muchas horas, nos adentramos en un bosque y seguidamente nos quedamos solos. No encontrábamos a los demás, así que seguimos nuestro camino. Dimos vueltas y vueltas. Y no conseguíamos encontrar una carretera o el albergue del que habíamos partido.

Al cabo de poco tiempo encontramos un pequeño sendero que daba a una carretera: la misma sin quitamiedos por la que habíamos ido el día anterior. Entonces nos dirigimos hacia ella con tan mala suerte que pasó un coche y nos empujó hacia el barranco que resultó ser una diminuta grieta en la Tierra. Al recobrar el sentido vimos a la pareja de casados mirándonos ansiosamente. De repente descubrimos que no era un matrimonio cualquiera, eran un par de fugitivos que se habían escapado de un psiquiátrico. Empezamos a correr hasta que llegamos a una especie de cabaña enterrada bajo tierra, pero eso fue solo el principio…

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¿Quién está ahí?

Bella, una niña con catorce años iba de camino a su casa que se encontraba en el bosque. El fuerte viento agitaba las ramas de los árboles haciendo caer las hojas amarillas de otoño.

Al fondo, no se veía la casa, por la oscuridad que la caída de la noche producía.

Su familia se acababa de mudar a una mansión enorme, antigua y muy extraña. Cuando Bella dormía, sentía sensaciones agitantes y anormales. ¿Habría alguien más en esa habitación?¿ Qué o quién producía esas sensaciones? Para ella, eran paranormales.

Una noche en la que los padres no estaban en casa, Bella vio una sombra al fondo del pasillo, una forma de una niña parecida a ella. ¿Era un fantasma? Posiblemente. Actuó con normalidad, habló y, tras una larga conversación, se conocieron bien. Bella era la única que la podía ver; así que, cuando se encontraban solas hablaban de sus vidas, del instituto… y de muchas cosas más.

Bella y el fantasma crecieron juntos y formaron una gran amistad.


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