Juglares del siglo XXI: El Cid y el león

Fantástico trabajo de los alumnos de 3º ESO.

 

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Continuación del Cid Campeador

Muy temprano los infantes, se vengaron del campeador;

maltratando a sus mujeres, hijas del campeador.

Al enterarse el mio Cid,  le embarga el dolor;

“bien sabe el señor que ellos pagarán la traición ”

A los yernos apresaron los del Cid Campeador.

para que el rey les castigara, a los de Carrión.

Los cobardes, aún se atreven a pedir perdón

y con súplicas y llantos ruegan el Campeador

patrañas y lloros no ablandaron su corazón.

El rey al ver esto, al Cid deja la decisión

nuestro valiente guerrero pensándolo la tomó:

“Ni riquezas ni títulos para los de Carrión”

Humillar a unas jovenes por sentir solo amor

y tener por pecado ser hijas del Campeador.

Continuación del Cantar Del Mío Cid

Los infantes se quisieron vengar,

por lo ocurrido con el león,

y por ello quisieron violar,

a las hijas del Campeador.

Sin que nadie se enterara,

trazaron los infantes de Carrión,

un plan muy malvado,

para hombres sin compasión.

Los infantes dijeron al Cid

que llevaran a sus hijas a Carrión.

Y en un bosque del camino,

ocurrió la violación.

Los infantes golpearon,

a las hijas del Campeador

y las dejaron medio muertas,

vaya hombres sin compasión.

Por suerte un soldado

del mío Cid Campeador,

que por el bosque pasaba,

del suelo las recogió.

Y se fue rápidamente

a entregárselas al Campeador.


 

Mio Cid Campeador

Cid  buscó a otro león.

Y allí fue con su amigo el Morón.

Caminando tras día y día se encontraron

con un leñador muy cabezón.

Y a él le preguntaron ¿Usted sabe dónde se encuentra el león?

El leñador dijo que al lado del bidón

un mapa donde se encontrarán.

Morón cansado bebió y se emborrachó.

Cantando sin parar encontró un bidón.

Y lo abrió. Apareció el león

y felices todos hasta el cabezón leñador.

– Amigo Cid, terminamos la misión.

Y felices todos se fueron a dormitar.

Por la mañana se despertaron y el león se enfadó.

El leñador cabezón le dio un filete muy sabrosón.

Cuando se despidieron del leñador

al palacio llevarán el león.

 


 

Continuación del poema de Mio Cid

Así tristes y acongojados marchan de Valencia los infantes de Carrión,
dirigiéndose con la cabeza bien gacha por lo sucedido con el león.
En sus casas esperaban impacientes sus esposas, después de un largo e interminable camino,
camino que no era de rosas.
La noticia de lo sucedido viajó más rápido que ellos, Diego y Fernando Gonzalez de Carrión,
y así ellas trabajarían sus cabezas para concederles el perdón.
Fueron bien recibidos ambos, los dos,
aunque de ellos un largo tiempo se habló.
Más tarde se supo que lucharon en grandes batallas,
y que gravemente heridos salieron de algunas de ellas.
Debido a sus heridas decidieron abandonar a sus esposas,
que nunca más supieron de ellos, ni de sus cosas.
Después de mucho buscarles, les dieron por desaparecidos,
y fueron muy llorados, pues darles por muertos era parecido.
Tras años de silencio, “las viudas”, rehicieron sus vidas con mucha ilusión,
pues el Cid casó a sus hijas con los Príncipes de Navarra y Aragón.

El Cantar del Mio Cid

Uno de los infantes a la hija del Cid violó,

como era de esperar él se vengó.

Y a un juicio le enfrentó.

El infante perdió,

y el Cid en la cárcel le encerró,

su hermano entristeció

Y a un rico le robó.

Pero el rico le pilló,

y en la carcel terminó.

El infante violador un túnel creó,

y allí se escondió.

Todo el mundo le buscó ,

hasta que el Cid lo encontró,

porque su hermano confeso.

Un mes después todo se tranquilizó,

pero algo extraño ocurrió,

pues un infante murió,

y nunca conoció Carrión.

Continuación del Cantar de Gesta

Desde este momento el Mío Cid Campeador
en Valencia y muchos sitios alrededor
es conocido por sus proezas y su valor.
Siendo tan valiente y con tan poco temor
lucha sin descanso y sin vacilación.
Con su escudo, su  lanza y su corazón
protege a los suyos sin pavor.

El Cid Campeador

Viajaban por España, el Cid y sus caballeros,

corriendo por los campos, las ciudades y los pueblos.

Fueron desde Valencia, a Castilla y a Aragón.

También viajaban con ellos, los infantes de Carrión.

Un día llegaron andando, a un pueblo entre las montañas,

Y allí se quedaron un tiempo, en una pequeña posada.

Pero una noche, mientras todo el mundo dormía,

Les atacaron los moros, creyendo que les vencerían.

Arrasaron todo el pueblo, y asaltaron la posada.

El Cid y sus guerreros, se armaron con sus espadas.

Hubo una gran batalla, todos lucharon a muerte.

El Cid Campeador y los suyos, demostraron ser los más fuertes.

Mientras todo esto pasaba, los condes de Carrión huyeron,

y corriendo por los montes, para siempre desaparecieron.

Cuando terminó la batalla, los moros estaban muertos.

Habían acabado con todos, y el pueblo quedó desierto.

Se fueron al día siguiente, el Cid y sus compañeros.

Dejaron aquel pueblecito y siguieron su camino.

Cantar de Gesta: Mio Cid

Los infantes de Carrión huyeron con temor

y a sus esposas se llevaron desprendiendo un gran hedor,

a mitad del camino del carruaje las bajaron

y los dos juntos, con fuerza las azotaron.

Su venganza al Cid se había cumplido,

y allí las dejaron con el cuerpo malherido.

Cuando el Cid se entero, su furia estalló,

y con rabia y sus caballos, a los infantes rebuscó.

Cuando por fin los encontro, los infantes pidieron perdón,

pero sin lástima alguna, una gran condena les cayó.

Cuando las damas se recuperaron, éstas se vengaron

y esos infantes tan cobardes, pasaros sus últimos días entre terribles enfermedades.

Sueño del Cid: cantar de gesta.

Al terminar el día el silencio recorrió 

pasillos, balcones y hermosas habitaciones.

Aun con ese silencio el Cid no se durmió 

pues meditando estaba lo que por la mañana ocurrió. 

Cauteloso y con cuidado al balcón se asomó, 

fijose en el firmamento que sobre él se apoyó 

y vio a la Luna con traje espiando con sudor. 

Los parpados del caballero le empezaron a pesar

y en su cama de terciopelo se empezó a recostar

esperando a que el gallo le obligar a despertar.

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