Salamanca, la literaria…

Unos trescientos setenta kilómetros y tres días me separan de Salamanca, y aún siento el ambiente mágico de la ciudad, de la divina fusión de amor al conocimiento y festividad de la que hablaba Alfonso X hace ya siglos.

Aún me tiemblan las piernas, como a El estudiante de Salamanca, al caminar por la Calle del Ataúd (como seguro también les temblaban a los chicos de la limpieza a los que regañó Arancha), y parece que veo a Fray Luis en su aula, por la que años después pasarían Lope de Vega y Quevedo, y escucho la suave melodía de Salinas, y me envuelve como un día lo hizo a su amigo.

Todavía estoy en Niebla. Aturdida e inquieta por culpa del pobre Augusto, que me ha recordado lo absurdo de mi porvenir, lo efímero de mi existencia.

Acabo de reír con una de las mil tretas del Lazarillo y con los grandes actores que lo pusieron en escena (incluidos, cómo no, los que no leyeron más que una oración), y comparto con Carmen Martín Gaite las cadenas de la posguerra que nos llevaban a condenar el despilfarro, a reprimirnos, y sonrío al pensar que ya estamos liberados.

Estoy en la Plaza Mayor, entre pincho y pincho, caña y caña, risa y risa, confidencia y confidencia (¡que sí, que de estas también hubo!). Dentro de un desfile, compartiendo pasarela con unas supermodels que ya las quisiera Dolce & Gabbana para sí, o dándolo todo en el Camelot.

He llegado ya a Santoña, aunque me he traído una parte de Salamanca, de sus calles, sus plazas, sus bares y ambiente, y el recuerdo de un viaje alucinante e inolvidable, gracias, en parte, a unos compañeros (inclusive los que a la vuelta nos abandonaron por un coche), que también lo han sido, que seguro que lo serán.

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Quod natura non dat, Salmantica non praestat

El viaje a Salamanca quizás ha pecado de corto pero aún así fue muy interesante ver la ciudad donde comenzó parte de la literatura española. Pudimos ver la Universidad donde Fray Luis de León impartía clases, en el mismo lugar donde posteriormente estudiaría Lope de Vega. Los demás edificios, tanto religiosos como civiles despertaban en nosotros un gran interés y curiosidad pues no los vemos habitualmente.Hay que recalcar que toda la ciudad se ve inmersa en la literatura y esto lo notamos gracias a monumentos como el de Carmen Martín Gaite, Góngora, Unamuno, Fray Luis de León…

Llegada la noche cambiábamos de rumbo la actividad pero aún así la literatura estaba presente en bares,discotecas. El viaje fue agotador, nada más y nada menos que seis horas de autobús pero al llegar a esta ciudad dejamos a un lado el cansancio para disfrutar de aquel maravilloso lugar. Cuando vimos la Universidad de Salamanca quisimos ser uno de aquellos alumnos a los que Fray Luis daba clase, al ver la Plaza de Anaya todos quisimos recitar El Estudiante de Salamanca, al estar en el huerto de la Celestina todos quisimos corretear por esos hermosos jardines y al estar en la casa de Unamuno todos quisimos que aquel hombre de barba y semblante serio aún estuviese allí para explicarnos su vida.

Como era de esperar, en esta ruta conocimos tantas cosas desconocidas hasta el momento que al menos yo deseo volver pronto para impregnarme más de su literatura, para perderme por sus calles, para descansar en sus plazas y disfrutar en sus bares.

RUTA LITERARIA POR SALAMANCA

Salimos de viaje un fin de semana. Todos contábamos con que el camino sería agotador, pero la inexperiencia ante un ruta literaria y el desconocimiento de aquella ciudad nos animaba. Finalmente, llegamos a Salamanca, un poco tarde, pero ello no impidió que saliéramos a iniciar la ruta y a conocer la ciudad, vívamente iluminada. La verdad es que, tras este fin de semana, puedo afirmar que Salamanca cambia entre el día y la noche.

Al día siguiente recorrimos gran parte de la ciudad: la Universidad, la casa de Unamuno, (incluido su despacho), la Plaza Mayor, las clases de Fray Luis y Salinas, el puente en el que se ubica el toro del Lazarillo… Las visitas fueron especiales porque nuestro recorrido incluía recitar fragmentos de obras aludidas, como “La Celestina”, en el huerto de Melibea, o “El estudiante de Salamanca”, en la Plaza Anaya.

Nos enriquecimos histórica y literariamente, pero ello no impidió disfrutar de otros momentos como almorzar tapas en las calles principales, pasear libremente por la ciudad e incluso continuar en la noche. Salamanca es característica por la fusión del saber y la fiesa.

Considero este viaje a Salamanca como una escapada furtiva a una ciudad universitaria, que nos ha proporcionado una ilusión especial para terminar este curso tan duro y corto, y así poder alcanzar nuestros objetivos académicos en ciudades como Salamanca, llenas de vida y cultura.

RUTA LITERARIA- SALAMANCA 2011

La actividad de Salamanca me ha gustado bastante, ya que hemos sabido diferenciar todos el tiempo libre de las visitas.

Lo que menos me gustó, fue el viaje de ida en el autobús porque se hizo un poco pesado ya que pasaba por muchos pueblos y llegamos un poco cansados todos. A la vuelta fue mucho mejor, aunque no volvimos todos en autobús, porque vino directo a Santander.

Me gustó mucho la visita a la casa de Unamuno, porque así conocimos todos los detalles de su vida como, por ejemplo, su biblioteca con todos sus libros en distintos idiomas y su despacho y habitación. En el despacho de Unamuno interpretamos el diálogo entre Augusto y Unamuno, que gracias a Marina, terminó con una gran reflexión para todos. También me gustó el huerto de Calisto y Melibea y la representación de Lazarillo de Tormes, ya que Marina es un intérprete estupenda.

Vimos a nuestra compañera Judith, junto a la escultura de Carmen Martín Gaite, ponerse un poco nerviosa al leer un fragmento suyo, pero estuvo bien.

El tiempo libre fue también genial porque todas los pasamos muy bien, primero en el albergue, donde cenamos y después por los bares de fiesta.

La interpretación en la plaza de Anaya del estudiante de Salamanca, aunque estuvo interrumpida por el servicio de limpieza, y gracias a Arancha por mandarles parar, aunque sin hacerla mucho caso, fue también estupenda.

Del albergue, lo que menos me gustó, fueron las camas, porque eran demasiado pequeñas, pero, en general estaba bastante bien.

En general, la ciudad de Salamanca me ha fascinado porque no me imaginaba con esa forma de vida tan peculiar. Animo también a Marina a que realice esta actividad años posteriores porque la verdad es que merece la pena el viaje.

Ruta literaria a Salamanca 2011

El viaje ha sido fantástico porque hemos visitado un lugar nuevo y experimentado nuevas experiencias. En la parte literaria, lo mejor fue la casa-museo de Unamuno porque vimos donde escribió sus novelas mas famosas como Niebla y algunos fragmentos escritos con su puño y letra y las salas que visitamos de la universidad tambien me gustaron porque estaban llenas de pinturas y tapices. La parte lúdica fue mejor aún porque nos conocimos mejor tanto los alumnos como los profesores ya que compratimos un fin de semana juntos lleno de anécdotas. Lo mejor era cuando nos dejaban solos y nos ibamos de cañas.

Con este viaje recordaremos las anécdotas que vivimos, como la primera noche que fuimos a Anaya a recitar El estudiante de Salamanca que se pusieron a limpiar las calles y cuando estaban recitando el Lazarillo de Tormes que Marina se puso a hacer gestos mientras Pablo recitaba.

Este viaje ha sido genial y creo que es una actividad que se debe repetir todos los años para que los próximos alumnos de segundo conozcan Salamanca y conozcande cerca la literatura castellana.

Valoración: Ruta Literaria en Salamanca

Este fin de semana fue un fin de semana especial, diferente lleno de nuevas caras, nuevas impresiones. Fuimos  a Salamanca de ruta literaria por lo que hicimos grupos para representar cada uno fragmentos ya sean de El Lazarillo, de Unamuno, de El estudiante de Salamanca o de Fray Luis de León.

El primer día, para el Estudiante de Salamanca, conocimos lo primero la Plaza de Anaya en la que yo misma leí un pasaje precioso teniendo de escena el ambiente que describía el poema. Al día siguiente vimos la Universidad y en ella la clase de Fray Luis de León. Más tarde, visitamos la casa de Unamuno envuelta en frases de frustración que a más de uno les dejó boquiabierto. Lo que más me llamó la atención por su muy lograda representación fue la de El Lazarillo sobre el puente Romano ya que pudimos presenciarlo con una seriedad combinada con ciertos toques de humor que hicieron que hasta los que pasaban al lado se quedaran impresionados.

A parte de esta Ruta Literaria tuvimos también una gastronómica y cultural ya que nos llevaron a todos los lugares importantes de Salamanca como la Casa de las Conchas, la Plaza Mayor, la Catedral o  las increíbles Iglesias, combinando esto también con sus respectivos descansos en bares con sus pinchitos y cañitas correspondientes.

La actividad en sí fue muy satisfactoria ya que pudimos combinar estos tres elementos perfectamente con la muy esperada fiesta nocturna. Yo misma iría otra vez felizmente a hacerla otra vez por lo que se la recomiendo a todo el que pueda ya que podría ser una experiencia muy buena que podría abrir los ojos para un futuro próximo a más de uno.

Ruta literaria Salamanca

El fin de semana en Salamanca ha sido corto pero intenso. Salamanca me ha parecido una ciudad increíble, muy bonita, en la que se mezcla la fiesta, el estudio y la historia de la literatura en todas sus calles.
Lo que más me gustó fue la casa de Unamuno, porque era impresionante ver todos sus libros en multitud de idiomas, su mecedora, sus títulos…Su despacho, donde él escribía, fue muy emocionante verlo y además recitar allí. Nuestra profesora nos conmovió a todos con su interpretación. También vimos su habitación, en la que había mil detalles (un traje colgado en el armario, el orinal, un maletón…)
También me encantó la representación que hicimos en el puente romano junto al toro de piedra del Lazarillo. Fue super divertido, gracias a que Marina hizo una interpretación muy jocosa, es una gran actriz.
La Universidad también fue impresionate con la clase de Fray Luis de León, donde las mesas y los bancos a mi me alucinaron, pensar como podían escribir allí. La biblioteca era enorme, con millones de libros antiguos. La pena fue que no pudimos entrar, estuvimos en una urna. Yo me quedé con las ganas, aunque entiendo que no se pueda entrar, ya que era todo super valioso.
El tiempo fue idóneo, ya que no hacía ni frío ni calor y solo llovió el sábado mientras descansábamos en el albergue.
En mi opinión, creo que supimos diferenciar bien lo serio de la fiesta, aunque me quedé con ganas de más fiesta. El sábado antes de salir hicimos un desfile en el pasillo de una forma muy jocosa y divertida. El vídeo de la pasarela ya lo habrá visto medio instituto.
Salamanca es un lugar ideal para estudiar y yo me pensaré si voy o no allí, porque me ha encantado.
Ha merecido mucho la pena aguantar tantas horas de autobús, porque ha sido increíble. Yo volveré pronto con mis amigas.

Crónica de viaje; hasta la India.

Viaje maravilloso a Pekín

Nos dirigimos a Pekín en un

maravilloso viaje donde nos sucederán

fantásticas aventuras. Será algo

inolvidable.

El primer día nos dirigimos al puerto de Santander, a coger un ferry hasta el puerto de Cádiz. En el ferry hay desde piscinas hasta jacuzzi, buffet libres y más variedad de salas, como sala de juegos… Cuando llegamos a Cádiz buscamos un hotel para pasar una preciosa noche . A la mañana siguiente pedimos un taxi a la salida del hotel , para coger un helicóptero que vaya hacia Roma. Llegamos y visitamos varios monumentos, como el Coliseo, el arco del triunfo, el teatro… Cuando acabamos todas las visitas,  nos vamos a un campo donde un globo nos espera para ir hasta Grecia.

En Grecia hacemos visitas a monumentos famosos como el Partenón, el Ágora, la Acrópolis… Encontramos un hotel de 5 estrellas, es espectacular, donde encontramos maravillosos lujos, por ejemplo; una enorme sauna, habitaciones muy lujosas, y un gigante spa y muchos mas lujos. A la mañana siguiente nos levantamos temprano porque debemos coger un taxi para ir hacia el aeropuerto, donde cogemos un avión que se dirige hacia Pakistán.

Hemos encontrado un hotel, pasamos allí la noche y a la una  de la mañana un estruendo retumba en la habitación, bajamos a la calle y nos informan de que un coche bomba ha explotado. Nos dirigimos al aeropuerto y cogemos un avión hasta la India.

Una vez allí hacemos una preciosa ruta en elefante, una caravana de 8 elefantes. Dimos un paseo de 30 kilómetros hasta un aeropuerto cercano, un avión nos recoge y vamos hacia Nepal pero un grabe problema por el temporal de nieve hace que tengamos que dar la vuelta hasta la India.

Buscamos otro medio de transporte, pasamos un cuarto de Nepal en moto de nieve, la velocidad pega un fuerte subidón de adrenalina. En el siguiente trayecto una avioneta nos lleva hasta la India, y vamos andando hasta Pekín. En el camino visitamos monumentos de pequeños pueblos. Ya en Pekín visitamos la Ciudad prohibida.

Ha sido un placer viajar hasta aquí con vosotros.

UN VIAJE EMOCIONANTE

OPERACIÓN: ATRAVESAR ESPAÑA

Salimos a las cinco de la madrugada con una sola misión: llegar a casa de mi abuela, a la que habían operado pocos días antes. Tras cuarenta y cinco minutos de viaje atravesamos los Tornos que, por cierto, estaban nevados y con los primeros rayos del día eran unas vistas preciosas.

El resto del día transcurrió apaciblemente, aunque a orillas de la carretera había nieve por el temporal de frío de varios días atrás. Paramos cada dos horas aproximadamente, al contrario de otras veces que parábamos menos. En Madrid comimos y seguimos por Castilla la Mancha. Pasando Despeñaperros, cruzamos la frontera con Andalucía y llegamos a Jaén de noche, donde paramos a ver a mi tío.

Finalizamos en Huélago, el pueblo de mis abuelos, un paisaje natural excelente. Pasamos una semana y nos marchamos el doce de Diciembre. A la salida de Huélago vimos muchos conejos. El viaje de vuelta transcurrió parecido al de ida. Esta vez comimos en Aranda de Duero un lechazo asado, que es una comida especial de allí.

Antes de pasar los tornos repostamos en una gasolinera y cuando fuimos a arrancar, la rueda no funcionaba bien. Tuvimos que llamar a la grúa y nosotros nos fuimos en un taxi.

Pero aunque tuvimos un problema al final fue un viaje verdaderamente emocionante.

Crónica de viaje: Mi viaje al infierno.

Me llamo Larry Bradman, soy farmacéutico; y os voy a contar la historia de mi viaje al infierno.

Era un día normal, en una empresa normal, en una oficina normal. Mi jefe el señor Li Hung, de evidente origen Chino, entró por la puerta sonriente, demasiado sonriente. Tuvimos una larga charla de mi traslado a una prospera empresa africana. Que ¿por qué me iba? ¿por qué debía quedarme? No tenía nada a lo que aferrarme aquí, ni familia, ni amigos: nada. Así que decidí ir a ayudar a los que me necesitaban.

El viaje duró 10 horas en un avión de mala muerte. Me tocó sentarme al lado de un señor que parecía enfermo y que me estaba tosiendo encima todo el rato. Cuando desembarqué me llevaron en un jeep a mi hotel. El paisaje era desolador, los árboles muertos, todo destrozado. Aquel lugar me dio malas sensaciones. Vi un charco de sangre al lado de la entrada. Mi habitación era un asco. Todo estaba roto y sucio. Miré a través de la ventana y vi una fabrica destrozada, parecía abandonada. De repente sentí un mareo y me senté en la cama, poco después me dormí.

Me desperté a las 7 con un extraño olor. Miré por la ventana y vi con asombro cómo había movimiento en la fábrica que parecía abandonada. Me levanté y fui a la calle a investigarlo. Mientras bajaba por las escaleras me dio otro mareo, pero no le di importancia. Cuando llegué a la entrada todo parecía incluso más destrozado que el otro día y un hombre me miraba con cara extraña. La calle estaba llena de barro, cuando me dirigía a mi puesto de trabajo me sentí mareado pero seguí sin darle importancia. Al fin llegué al puesto de socorro del pueblo y me encontré con un montón de trabajo. El día se me pasó volando. Volví al hotel a las 8. Me sentía raro, débil. Me resbalé en el barro y ya no me sentí con fuerzas de levantarme.

Abrí los ojos y percibí la silueta de mi jefe: Li Hung. Me dijo que estaba enfermo y que ahora estaba a salvo. Volví a dormir…

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