¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?

Hace millones de años en una ciudad llamada Cálenes vivía un niño que tenía 14 años, su nombre era Simp.
Cada día después de levantarse, desayunaba y se iba a jugar al fútbol con sus amigos al colegio, que estaba al lado de casa.
Un día se levantó y encontró muerta a su madre en el comedor; Simp estaba llorando y se sentía solo y desamparado. Miró a su madre por última vez y le vio un mordisco en el cuello. Llamo rápidamete a su padre y lo dijo: “Mira papá, la ha matado un vampiro”.
A los pocos días, jugando al fútbol, Simp, encontró a otra mujer muerta con mordiscos de un vampiro, y avisó al padre otra vez; todos los niños del barrio estaban muy, muy asustados.
Más tarde, una niña, muy amiga de Simp, que se llamaba Jessica, encontró a otra mujer muerta con el mismo mordisco.
Fue donde Simp para decirle que había encontrado a esa mujer para avisar a la Guardia Civil.
Simp y Jessica fueron buscando al asesino de su madre para vengarse de él. Pero con tan mala suerte que el vampiro se llevó a Jessica.
Meses después, encontraron a un niño, de los mejores amigos de Simp, con la boca cubierta de sangre y Simp lo siguió y le clavó un cuchillo mojado en agua bendita en el corazón, luego le echó gasolina por encima y le prendió fuego.
Ya había pasado todo pero era tarde para rescatar a Jessica, la encontraron muerta en el fondo de río axfisiada y cubierta de mordiscos.

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LA GüIjA

Había una vez siete niños jugando a la guija. De repente, uno de ellos, que se llamaba Iván, dijo:

-Yo, Iván, invoco al inspiritu de Michael Jackson.

Entonces el niño vio que empezó a moverse el vaso y el niño se asustó mucho y se marchó corriendo.
Los otros seis niños siguieron jugando y otro niño, que se llamaba Carlos, cogió y dijo que él quería invocar, e invocó a Felipe Montalvo, pero con él el vaso no se movió y así con todos y a ninguno se le movió el vaso.

Al día siguiente los amigos fueron a buscar a Iván y nadie sabía dónde estaba, ni siquiera sabían los padres dónde estaba el hijo y nadie supo nada más de él.

EL CEMENTERIO

Una vez, fuí con un amigo llamado  Álvaro Alonso al cementerio a pasar una noche porque perdímos una apuesta por la cuál, si perdías, tenías que pasar una noche en el cementerio.

Estabamos en la puerta cuando un escalofrío me recorrió la espalda como si algo malo fuese a ocurrir. Entramos y entonces se levanto viento y se puso a llover. Nos tuvimos que meter debajo de la tejavana de una tumba. Siguió lloviendo hasta medianoche. Esa noche había luna llena. Se oyó un ruido en el centro del cementerio y se veía un manto gris en el norte. Nos acercamos más al manto gris mientras que él se acercaba a gran velocidad.

Caminamos casi cinco minutos hasta entrar en la niebla gris. Dentro de la niebla, se veían esqueletos de personas humanas. Se movieros y se levantaron. Corrimos hacia la salida lo más rápido que pudimos y en cinco minutos salimos. No nos persiguieron así que no volvimos a hablar de ellos.

Charlie, no corras por la autopista 2

El caracol Charlie iba por la autopista a toda velocidad (200km por hora) cuando, al salir un caracol de la nada, se produjo un choque fatal. Lo llevaron a la cárcel, herido, pero él pensaba: “¡Qué tonto he sido! ¡Es lo que me pasó la otra vez!”
Al salir del hospital, fue con mucho cuidado. Unos atracadores, al ver que estaba malherido, lo siguieron. Charlie se dio cuenta y corrió como nunca.
Fue a casa de su amigo el Rápido, que era otro caracol, y se fueron de marcha. Se pillaron una cogorza y Charlie se chocó contra un árbol. Al verlo la policía lo llevó a la comisaría y llamaron a una ambulancia.
A causa de su conducta, le quitaron dos puntos del carné y le quitaron la concha tuneada. Charlie se enfadó tanto que casi se vuelve loco y como ya no tenía concha se fue otra vez de marcha con su amigo el Rápido.
MORALEJA:
Si vas de marcha no lleves concha.
No corras por la autopista.
Esteban Ramos
Extracto de su gran obra: Hay seis y veo cuatro.

EL MIEDO DE LA NOCHE

Una noche de luna llena salí con un amigo y a los pocos kilómetros vimos un monstruo que tenía cinco ojos, cuatro patas y cuatro brazos. Nos escondimos detrás de un arbusto y en el silencio de la noche se oía entre otros arbustos un crik-crak, crik-crak. Giré la cabeza y vi al monstruo mirándome, con la mirada clavada en los ojos. Se tiró a por nosotros y salimos corriendo, pero justo delante había otro monstruo igual. Temblando y con sudor frío dijimos mi amigo y yo a la vez:

-¡¡Ya basta!!, por favor.

Fué entonces cuando se quitaron los dos la careta: eran mi padre y mi tío.

Con cara de susto, respiramos hondo y con voz temblorosa dijimos:

-Primera y última vez porque ha sido de infarto.

Luego todos juntos nos reímos de la broma.

                                                                                                              FIN

(*…MI MEJOR HISTORIA…*)

(=D…BASADO UN HECHO REAL…D=)

En una noche de luna llena, salí con unos amigos y unas amigas al cemenerio. Ese día era el día de los muertos, o sea se el día de Halloween y queríamos hablar con nuestros antepasados.
Entonces decidimos jugar a la güija, a eso de las 00:00 de la noche, alumbraba la luna llena, sobre nosotros. Al empezar a jugar estabamos todos super asustados pero, cuando ya llevabamos 15 ó 20 minutos, empezamos a confiarnos de que no pasaría nada.

Eso fue lo peor que pudimos hacer, ahí, empezó todo nuestro caos. Se empezarón a oír ruidos y voces… a la media hora uno de mis amigos tenía los ojos de serpiente y la boca de vampiro, por hacerse el guay. Todos salimos corriendo hacia la salida pero no pudimos escapar porque la puerta estaba cerrada y protegida por dos culebras. Ahí nos hundimos, pero supimos trabajar en equipo y encontramos unas escaleras para poder saltar el muro y lo conseguimos. Cuando salimos prometimos no volver al cementerio y, mucho menos, para jugar a la güija.

Las Brujas

Había una abuela que habia conocido a cinco niños que habían desaparecido porque se les habían llevado las brujas. Desaparecen cuando una les da una manzana. El caso más raro fue el de la niña del cuadro:  Su familia fue a despertarla para llevarla al colegio y no estaba en la cama,la buscaron por todas partes hasta que el padre, desesperado, miró a su cuadro más preciado y vio a la niña pintada en el cuadro dando de comer a unas ocas.Cada día estaba de distinta forma pero nunca nadie la vio moverse. Pasaron los años y la niña se iba haciendo una mujer hasta que un día cuando era ya mayor y vieja, desapareció y nunca más se la volvió a ver.

FIN.

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