Yo con 25

Hoy cumplo 25 años, me considero una buena persona y amiga de mis amigos. Soy de carácter  fuerte pero a la vez dulce, sincera y muy perfeccionista. Acabé de estudiar magisterio hace tres años. Mido entre 1,69 y 1,72m. Soy alta, con ojos marrones, pelo castaño y largo, delgada y con buena presencia.

Estudié en Salamanca y allí tuve la suerte de conocer a un chico que hoy en día es mi marido. Veraneo en Argoños, mi pueblo natal, donde todavía se encuentran mis amigas y mi familia, que son muy extrovertidas, amables y a la vez mis mayores confidentes. En mi tiempo libre suelo leer, correr para mantenerme en forma e ir de compras con mis amigas. Ahora resido en Santander, así puedo estar mas cerca de mi familia. Dentro de algunos meses daré a luz a una preciosa niña.

 

UN DÍA EN 2025

Soy un estudiante universitario, nacido el 27 de diciembre de 1999, de doble nacionalidad hispano-francés. Soy delgado, fuerte, y bajo, también tengo el pelo castaño, liso y bastante largo y a veces me dejo crecer una pequeña perilla.

En la universidad me esfuerzo mucho, intento superar mis retos y llevarme bien con todo el mundo. Estoy estudiando en la Facultad de Ciencias Biológicas en la universidad de Oviedo. Estoy pensando que en cuanto termine la carrera voy a presentarme a las oposiciones para profesor de secundaria, ojalá consiga una plaza fija, en un instituto cercano a mi casa, me gustaría conseguir una plaza en el instituto Marismas, en Santoña.

Los días que tengo tiempo, salgo a la calle para correr unos treinta minutos aproximadamente con mi perro o jugar con compañeros de la universidad al baloncesto, ya que desde pequeño siempre he practicado varios deportes y sigo manteniendo ese gusto por probar deportes nuevos, estoy en el equipo de la universidad. En Oviedo estoy compartiendo piso con otros cuatro estudiantes, con todos ellos me llevo muy bien, uno de estos juega conmigo en el equipo de baloncesto, otro prefiere estar estudiando porque su carrera debe ser muy difícil, y el último, le gusta el deporte, pero no el baloncesto, este último prefiere ir al gimnasio. Los cuatro llegamos a la vez a Oviedo y al principio nos costó bastante convivir juntos, pero al final nos repartimos las tareas y todos hacemos de todo. Ahora mismo no tengo pareja, esto soltero aunque tengo muchas amigas con las que me llevo muy bien y comparto muchas aficiones como ir al cine, teatro, conciertos, etc…

Ha veces salgo con mis amigos de siempre aunque no estudiemos juntos ni lo mismo, sigo teniendo mucho contacto con ellos a través de las redes sociales y solemos volvernos a ver cuando estamos de vacaciones en Santoña, donde nos conocimos.

También estoy en un grupo de música y toco el teclado, a veces nos pagan por tocar en algunos bares. Dentro de dos semanas me iré de camping con una furgoneta a Grecia con unos amigos. En verano vengo a Argoños a pasar las vacaciones con mi familia y trabajo en una panadería todas las mañanas excepto los domingos, también cuando estoy de vacaciones aprovecho para hacer ejercicio e ir a la playa. En las vacaciones de Navidad sigo yendo a Francia  para pasar las fiestas en familia.

PARÍS, cuadro de José Luis Suárez Suárez

Es una pintura hecha por José Luis Suárez Suárez, es un cuadro realizado al óleo sobre una de las calles de París. Está realizada con tonos oscuros y claros como marrones, blancos y verdes además de una gran abundancia de sombras. Lo primero que se ve, lo primero en lo que te fijas es una farola que hay en medio con una bicicleta apoyada en ella. La farola es alta y muy oscura. Una de las cosas que también resaltan es un gran árbol que hay a la izquierda . Es muy alto y se aprecia que también es ancho aunque solo se vea la mitad de él.

Para mí estas son las cosas que más resaltan en el cuadro porque está de tal forma dibujado el cuadro que me da la impresión de que estoy ahí, que no es un dibujo y que lo estoy viendo con mis propios ojos, que estoy al lado de ese árbol, detrás de la farola y todo lo demás.

Más adelante a la derecha hay como un puerto, y dentro de él hay dos barcos navegando cerca de las paredes de piedra, dando la impresión de que vayan a desembarcar. Uno de ellos parece o a mí me recuerda a uno de esos barcos que te llevan a dar paseos o de ruta turística, y el otro parece un pequeño yate, los dos son blancos con pequeños detalles oscuros.

A su izquierda hay como una casa alargada que creo que es algo relacionado con el puerto, como si fuera una estación. Se ven a tres personas, una de ellas está más cerca que las otras dos, esta parece una señora mayor y se encuentra bastante acercada a la orilla del muro dándome la impresión que que se encuentra esperando a un barco o a alguna persona que procede de uno, y las otras dos personas se encuentran juntas a lo lejos, pero en esta ocasión no se puede decir ciertamente si son de sexo masculino o femenino ni se puede aproximar si edad ya que en el cuadro se encuentra bastante borrosas.

A lo lejos hacia la derecha se ve toda una fila de edificios blancos acompañados de una gran cantidad de arboles verdes y marrones claros por toda la calle. Además también se aprecia a lo lejos un puente blanco que cruza el mar de lado a lado.

He elegido este cuadro porque la primera vez que lo vi me llamó mucho la atención y me reflejo mucha tranquilidad y relajación.

Bajo la nieve

En el fondo de la imagen se observa el pico de una cordillera cubierta de nieve en la base y menos en las laderas. Delante aparece una montaña más pequeña cuya vegetación está cubierta por la nieve. En primer plano aparece la parte superior de dos casas de madera típicas de la nieve. La de la izquierda, cubierta en su totalidad por la nieve y la de la derecha al ser más alta se puede observar el ático de la casa y el tejado cubierto de nieve. También aparecen seis pinos detrás de las casas cuyas ramas se doblan por el peso de la nieve acumulado en ellas.

Es un paisaje típicamente invernal y un pueblo montañoso. El sol ilumina gran parte del paisaje y se refleja en la nieve. El cielo está totalmente azul y limpio de nubes ya que en este tipo paisajes no suele llover. En lugares como estos,  gobierna la paz y la tranquilidad, lo único que se escucha son los copos de nieve de los pinos que caen al suelo.

Es un lugar precioso, la pena es que cuando estas allí… pero esta foto simboliza lo que es la naturaleza en las zonas altas de la tierra.

Él era así, y yo me asusté.

Yo caminaba por las calles de mi pueblo. Entré en un callejón oscuro, estrecho, en el que  su final era difícil de apreciar. Sus paredes eran rocosas y sucias, con algo de humedad entre sus huecos. La pequeña farola que alumbraba el callejón, se apagaba y encendía de forma muy seguida. Apenas dejaba dar luz a la calle.

Eché una mirada hacia arriba y miré durante unos segundos el cielo azul oscuro de noche, tranquilo plagado  de estrellas. Volví la vista al frente. Un señor, con ropas oscuras, anchas y de un toque vagabundo, se relajaba en una esquina al final del callejón. Por culpa de la falta de luz era imposible reconocer los rasgos específicos de su rostro. Tampoco deseaba saber demasiado sobre el aspecto de aquel hombre, pero a medida que me acercaba sentía más curiosidad por verle la cara y reconocerle. La luz no ponía de su parte, y él tampoco, lo único que hacía era taparse cada vez más y más por cada paso que yo daba. Yo ya estaba casi pegada a él, con sólo un mínimo destello de luz me servía para poder saber de quien se trataba. De repente… ¡FLASH! Ese destello de luz, reluciente y poco duradera, que yo tanto esperaba, aparece.

Esa cabellera negra convirtiéndose en un color grisaceo por el color blanco de sus canas y con una gran entrada mencionando su calvicie próxima. Le vi esa cara de tamaño mediano y vieja de color oscuro de suciedad, con abundantes arrugas en su frente y en la zona de su pequeña nariz. Estaba unida a dos gigantes orejas que sobresalían a simple vista por su gran tamaño. Sus ojos tan juntos y pequeños de color oscuros acompañados de sus cejas fruncidas hacia abajo daban la sensación que nos encontrábamos junto un hombre serio, desagradable y gruñón. Su boca era mediana, y formaba una expresión apagada en su rostro. La barba de una semana, hacía pensar que era un hombre sucio, o directamente, un pobre hombre que vivía en la calle, sin un lugar donde caer a dormir ni donde poder comer. 

El hombre robusto, pero a la vez de pequeño tamaño con aquella ropa vieja y rota, se levantó dirigiéndose al final de ese callejón triste y apagado, caminando por debajo de la farola que volvía a fundirse de nuevo. Desapareció. Yo ya no veía donde se encontraba. No le volví a ver.

 

 

 

” Niños comiendo melón ” de Murillo

En este cuadro se puede observar a dos niños de la calle, con la ropa rota, pantalones rotos  hasta las rodillas, y las camisas, rotas y abiertas, sin ningún botón y con agujeros por las mangas, ninguno de los dos tienen ningún tipo de calzado, teniendo ambos los pies muy sucios y negros.

Estos niños son delgados, y están muy sucios, como si no se hubiesen lavado en mucho tiempo, parecen que están mal alimentados y un poco desnutridos, eso quiere decir que muchos días probablemente no tengan nada que comer y que son de familias muy pobres. Se puede pensar que estos niños no tienen familia o si la tienen no se ocupan de ellos, podrían ser hermanos, uno el mayor y otro el pequeño.

Los niños en el cuadro se encuentran en un lugar que está muy oscuro, como en una celda o un cuarto dentro de algún lugar.

Al lado de los niños se puede observar una cesta de mimbre la cual se encuentra a rebosar de fruta (uvas), que está comiendo el niño que parece más pequeño, aunque en la otra mano también sujeta una rodaja de melón, el niño mayor está sujetando un melón amarillo, y un cuchillo, con el cual está partiéndolo, se encuentra con la boca llena ya que tiene el papo hinchado, deben de llevar poco tiempo comiendo la fruta por la cantidad que les queda, y porque en el suelo hay muy pocos restos de cáscaras y pepitas.

Los niños parecen estar contentos por la comida, que no se sabe se lo han dado, si lo han robado, o si se lo han encontrado ya que seguro que no han comprado en ningún sitio.

Los niños no son de la actualidad, son del siglo XVII, en aquella época había una gran diferencia entre la gente que tenía dinero y la que no, que eran la mayoría, eran tiempos donde no había ningún tipo de ayuda social, y los niños pobres debían de vivir totalmente por su cuenta y sin contar con nadie, ya que a nadie les importaban.

Este cuadro se encuentra en la actualidad en Munich, el cuadro se llama ” Niños comiendo melón ” y su autor fue Murillo.


El niño llorando

Este niño es delgado, débil, enfermizo ya que vivía en un orfanato, su cara era más ancha que sus brazos, dulce, suave, y muy triste. Su pelo era rubio oscuro, liso, corto, sucio, y con bastante caspa. Las pestañas eran lisas y oscuras, las cejas eran delgadas y claras. Su frente era ancha, amplia y lisa. Sus ojos eran pequeños, achinados, tristes, llorosos, soñadores y de un color azul claro. Las orejas eran pequeñas y pegadas, su tez era aceitosa, amarillenta y bronceada.

La única vestimenta era una manta marrón terciopelada. Su cuello era pequeño. Su cuello era pequeño. Su carácter era débil, parece miedoso, cobarde, llorón, tímido y sobre todo triste.

 

Cocinera

Una cocinera es la persona que tiene por oficio guisar y aderezar los alimentos.

Puede trabajar en bares y restaurantes y también hay cocineras que trabajan en sus casas por afición o por obligación.

Para ser cocinera hay que estudiar hostelería. Para trabajar de cocinera tienes que saber esto:

Dominar los métodos de preparación y presentación de los platos.

Conocer las claves de la cocina gastronómica y la Nueva Cocina.

Dominar las funciones de todos los utensilios y maquinaria de cocina.

Aprender las técnicas de manipulación de alimentos.

 



El reloj

El reloj es un objeto que normalmente se lleva puesto para saber qué hora es. Hay muchos tipos de relojes: de pared, digitales, normales,… También los hay muy  grandes y también muy pequeños. Los relojes se usan para saber qué hora es, también los hay con alarma que te avisan a una hora para que a esa hora hagas una cosa en concreto, aunque los hay con cronómetro para saber el tiempo de  lo  que haces o lo que tardas de un lado a otro. Tiene tres manillas una para las horas, el minutero para los minutos, el segundero para los segundos, luego si tiene alarma tiene otra pila que pita a una hora en concreto y los números que pueden en romano o en números normales. El despertador, el reloj de cuco o las campanas de la iglesia que tocan a cada hora son otros objetos parecidos al reloj.

Personalmente a mí el que más me gusta es redondo, no muy grande de color azul, que se puede encontrar en todas las tiendas.

 


Muchacha con rosas de Lucian Freud

Esta muchacha tiene los ojos respingones y marrones. Su pelo es castaño, tiene un remolino en la frente, también tiene una ondulación al final de su no tan largo cabello que le se deja caer en los hombros. Su cuello es pequeño y parece ser también ancho, su nariz es alargada y respingona, sus labios son de color arosado y carnosos, su barbilla sobresale un poco de su cara alargada y picuda.

Sus brazos son finos y enclenques como sus hombros, sus manos son pequeñas y sus dedos finos y huesudos; con la derecha de sus manos,  agarra un bello y verde tallo con sus dos hojas y sus puntiagudos pinchos y su capullo es anaranjado. Ella lo está agarrando con fuerza. Parece que algo o alguien la atemoriza. Otro capullo de rosa yace en su pierna derecha acostado sobre su negra falda.

Al lado del capullo de rosa está su mano izquierda descansando colgando de su otro fino y escuálido brazo recubierto de su jersey negro con rayas verdes: deduzco que está asustada porque agarra con brusquedad y por sus ojos alarmados por alguna situación triste, angustiosa o terrorífica. La muchacha está sentada en una silla de madera seguro recubierta de barniz por lo que brilla, la silla está en una esquina de la habitación de color amarilla.


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