RETRATO DEL DUQUE DE LERMA, de Pedro Pablo Rubens

Es el retrato de un hombre importante, un noble montado en un caballo.

Tiene unos pequeños bigotes y un poco de barba bien arreglados. Su pelo es corto y presenta algunas canas. Su cara es ovalada con la frente arrugada, ojos grises y un poco estrábicos. La nariz es recta y alargada. Tiene orejas pequeñas y su gesto es serio y tranquilo. Mira de frente al retratista con aspecto de estar seguro de sí mismo.

Va vestido con un traje de la época: una especie de armadura dorada y plateada, una falda llena de adornos diversos, botas de montar hasta las rodillas con espuelas doradas. En el cuello lleva puesta una gorguera que parece muy incómoda. Lleva una especie de bastón en la mano derecha y sujeta firmemente las riendas del caballo con la izquierda. En el pecho se ve un colgante con forma de concha y una cruz roja pintada (parece la Cruz de Santiago).

El caballo que monta es blanco. También está lleno de adornos, con un gorrito y arneses dorados. Sus crines son muy largas y parecen muy cuidadas. Parece un caballo muy fuerte preparado para la guerra.

Al fondo se ve el cielo nublado y un montón de caballeros con lanzas. A la izquierda del cuadro se ven las ramas de unos árboles llenas de lianas.

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