LA GüIjA

Había una vez siete niños jugando a la guija. De repente, uno de ellos, que se llamaba Iván, dijo:

-Yo, Iván, invoco al inspiritu de Michael Jackson.

Entonces el niño vio que empezó a moverse el vaso y el niño se asustó mucho y se marchó corriendo.
Los otros seis niños siguieron jugando y otro niño, que se llamaba Carlos, cogió y dijo que él quería invocar, e invocó a Felipe Montalvo, pero con él el vaso no se movió y así con todos y a ninguno se le movió el vaso.

Al día siguiente los amigos fueron a buscar a Iván y nadie sabía dónde estaba, ni siquiera sabían los padres dónde estaba el hijo y nadie supo nada más de él.

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(*…MI MEJOR HISTORIA…*)

(=D…BASADO UN HECHO REAL…D=)

En una noche de luna llena, salí con unos amigos y unas amigas al cemenerio. Ese día era el día de los muertos, o sea se el día de Halloween y queríamos hablar con nuestros antepasados.
Entonces decidimos jugar a la güija, a eso de las 00:00 de la noche, alumbraba la luna llena, sobre nosotros. Al empezar a jugar estabamos todos super asustados pero, cuando ya llevabamos 15 ó 20 minutos, empezamos a confiarnos de que no pasaría nada.

Eso fue lo peor que pudimos hacer, ahí, empezó todo nuestro caos. Se empezarón a oír ruidos y voces… a la media hora uno de mis amigos tenía los ojos de serpiente y la boca de vampiro, por hacerse el guay. Todos salimos corriendo hacia la salida pero no pudimos escapar porque la puerta estaba cerrada y protegida por dos culebras. Ahí nos hundimos, pero supimos trabajar en equipo y encontramos unas escaleras para poder saltar el muro y lo conseguimos. Cuando salimos prometimos no volver al cementerio y, mucho menos, para jugar a la güija.

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