La nueva experiencia en el instituto

Hola a todos y a todas

Este comentario es para que ustedes se den cuenta de lo que cambia la vida del colegio al instituto.

Lo primero es que ya te tienes que olvidar de todas la cosas divertidas, como por ejemplo los días de la música, el teatro de Navidad, Halloween….  Algunos venimos de otros colegios por ejemplo yo vengo del Flavio San Román, que está situado en Cicero es un pueblo con pocos habitantes pero se esta muy a gusto. Después olvidaos también de las  excursiones tan divertidas que hacemos con todos los amigos juntos, ya no habrá nada de eso, así que a portarse bien y no hacer trastadas respetar a los profes, hay algunos que son majos Ricardo,Ana Rojas,Luis Antonio etc… pero para que no os pongan amonestación tenéis que cumplir una serie de normas.


 

Unaa NoChee En El InsTiiTuTo Con Laa NiÑa ChuPaSanGreS

El día de Halloween, el 31 de octubre, yo y mis amigas Ángela y Vanesa, decidimos pasar la noche en el instituto.

Se cuenta que en los baños de chicas del piso de abajo, unos chavales dejaron encerrada a una niña de 13 años llamada Alice, durante una noche entera. Al día siguiente los chavales fueron a sacar a la niña, cuando entraron en los baños ya no estaba, no había dejado rastro. Bueno, un rastro sí que había dejado, solo que con él no se la iba a poder encontrar, en el baño había un niño, muerto, con una mordedura en la cabez. Se pensó que se la había hecho la niña que habían dejado encerrada, así que, desde ese día, se la conoció como la niña chupasangres.

Ángela, Vanesa y yo decidimos pasar toda la noche en esos baños, porque no nos daba miedo esa historia, pensábamos que solo era una trola que se habían inventado los chavales que supuestamente habían dejado encerrada a la niña.

A medianoche, todavía no nos habíamos dormido y, de repente, a Ángela la cayó una gota de sangre. Las tres miramos arriba, pero no había nada.

Nos empezamos a asustar, pues pensamos que esa gota de sangre podría ser del niño al que la niña chupasangres había mordido.

Una de las puertas de los baños se abrió, y salió un niño, que tenía una mordedura en la cabeza. Salimos chillando del baño y subimos las escaleras, nos metimos en el otro baño y una de sus puertas también se abrió, y salió un fantasma, pensamos que era la niña chupasangres, pues de sus labios caían gotas de sangre, que, al llegar al suelo, se desvanecían.

Salimos de los baños, también del instituto, corrimos y corrimos, sin saber a dónde íbamos. Llegamos a casa de Ángela y entramos, le contamos la historia a su madre, pero no nos creyó. Sin embargo, como parecíamos muy asustadas, decidió, que si queríamos nos cambiaría de instituto, y nos pasaría al Manzanedo. Así lo hicimos.

Desde entonces no hemos vuelto a entrar en baños, más que en los de nuestras casas.

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