LEYENDA DE ARTURO

Después de que muriera  Uther el reino se quedó sin rey.

Entonces organizaron unos juegos para elegir a un nuevo rey.   Eran unos juegos  muy duros en los que había que matar a osos, leones y cualquier animal salvaje y sólo podían matarlos con las manos  y el que más animales matara era el vencedor.   El vencedor tenía que tirarse de un acantilado al agua y llegar a la orilla, porque era muy importante que el rey supiera nadar.

Los juegos duraron muchos años porque nadie conseguía   llegar a la orilla sin ahogarse, y la catástrofe cada vez era peor debido a la pérdida de su rey.

Un chaval  llamado Arturo que trabajaba en la herrería y estaba fuerte decidió apuntarse a los juegos con tan solo diecisiete años pero él era valiente.

Pero entonces cuando estaba en la plaza, delante del primer león, a Arturo le empezó a entrar un poco de miedo, pero él resistió, fue directamente al león, lo mató y dijo “uno menos”. El siguiente era un oso,  Arturo después de matar al león ya no tenía miedo del oso y  lo mató, aunque le dejo una herida en el pecho.

Arturo  fue matando a todo animal que se le ocurría ponerse por delante, hasta que ganó los juegos y ahora le tocaba lo más difícil, tirarse del acantilado.

Arturo lo afrontó con gran valentía.  Se tiró y estuvo mucho tiempo debajo del agua, entonces la gente pensó que había muerto, pero asomó la cabeza y se fue nadando hasta la orilla y después en la orilla la gente estaba gritando      “¡Viva el rey! ¡Viva!”

Y así Arturo consiguió ser rey de Bretaña.

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El rey Arturo, esta vez futbolista.

Érase una vez  un padre que  era rey de la ciudad. Tenía un hijo que  sabía   jugar al  fútbol. Un día, tenían que jugar contra el mejor  equipo de la liga. El padre dijo que quien ganara,  cuando él se muriera, se quedaría la espada y sería el rey.

Entonces empezaron el partido y, cuando iban por mitad del partido, el hijo de Arturo se lesionó. Salió la camilla y se le llevaron. El padre se asustó y bajó al campo y paró el partido para mirar a ver que tal estaba su hijo pero su equipo seguía ganando y el capitán, Arturo, se llevaría la espada y sería el rey de la ciudad.

Arturo, el tenista.

Érase una vez un niño de 13 años que sabía jugar muy bien al tenis. Y un día vino su padre y le dijo que para jugar bien al tenis tienes que ganar. Entonces empezaron a jugar. A mitad del partido, el padre se picó, tiró la pala al suelo y la clavó en la red. Y se marchó mosqueado. 

Entonces bajo un joven de 25 años de la grada y le dijo que él seguiría jugando. Entonces él remontó el partido.  

Cuando terminó el partido se dieron la mano, mientras que los de la grada se pegaban porque una parte quería que ganara Arturo y la otra parte quería que ganara el que bajo de la grada.  

Y el niño lo proclamó rey de la ciudad.

Leyenda clásica del rey Arturo.

En una época antigua mandaba un rey ambicioso que lo quería todo para él, y había un niño que se llamaba Arturo y un amigo suyo que era mago, pero de verdad no de los de mentira.

Un día, Arturo estaba paseando por el bosque y se encontró una espada clavada en una piedra, se lo dijo a su amigo, que se llamaba Merlín y él se lo dijo al rey y mandó que le llevaran la piedra.

Hubo un concurso, el que sacase la espada de la piedra sería el nuevo rey. Tras varios días en que los hombres del pueblo la intentaron sacar,el único que quedaba era Arturo. Lo intento…

Y todos se quedaron asombrados: Arturo había podido sacar la espada de la piedra.

Y desde ese momento Arturo fue el nuevo rey.

Laaa LeyeenDaaa DeeL Reeey ArtuurO: la cura de la rana

En un lugar muy lejano, habitaba un rey llamado Arturo que no podía salir de su castillo a causa de su enfermedad, que era la fotofoia. La fotofobia era como una especie de virus que si te daban los rayos del sol la piel se te ponía blanca con manchas rojas, te quedabas sin respiración y después de unos instantes… morías. Cada día el rey lamentaba más el hecho de no poder salir de una habitación completamente insonorizada y sin relación con el mundo. Tenía a unos hombres trabajando para él.

El rey Arturo era muy respetado en el país de Glendovia. Todos los ciudadanos eran sumamentes fieles por su curiosa enfermedad. Estaba trabajando en una investigación médica para buscar la cura de su enfermedad. Mandó llamar a todos los doctores del país. Un día llegaron al reino una larga cola de médicos para ayudar al ya famoso Rey Arturo. Hubo uno que en Palacio llamó la intriga de nuestro Rey, diciendo ser experto en investigaciones científicas. Y ese fue el elegido y descubrieron la llamada “cura del anfibio”. Esta cura trataba de chupar una rana y restregársela por el cuerpo o bañarse en saliva de rana. Y así fue, todos los días el Rey seguía estas instrucciones. Al cabo de 50 años el Rey murió y descubrieron que el dicho doctor que ayudó en su investigación al monarca era en realidad un farsante que timó al Rey y se inventó esa cura para dejarle en evidencia. Y así vengarse del Rey por encarcelar a su querido primo.

El rey Arturo, malabarista.

En un insignificante pueblo alejado del mundo, vivía una pequeña y aventurera familia. Era feliz y divertida. El miembro más pequeño, se llamaba Arturo y tenía 13 años . Solían ganarse la vida honradamente, era una familia honesta. Él y el padre, trabajaban en un circo. La madre era azafata y la abuela estaba jubilada pero su hobbie era hacer “puenting”.

Arturo siempre salía a la calle con sus amigos, y les contaba chistes e historias, ellos se reían y aplaudían fascinados, también hacía piruetas y malabarismos delante de la reina, que era una gran admiradora de todos los bufones, actores, trabajadores de circo, etc. Un día, ésta cayó gravemente enferma y tras varios intentos de reanimación y de intentar curar la enfermedad con antídotos e inventos, murió. Arturo tenía ya 25 años e hicieron una encuesta para decidir el nuevo representante del país. Todos los candidatos estaban ansiosos por saber los resultados. Los elegidos para contar los votos hicieron un recuento, los ciudadanos querían un hombre sabio, un hombre honrado, gracioso, amable, con buen corazón. Los ciudadanos querían a alguien como Arturo, como el rey Arturo.

Leyenda de Romino y Arturo

 Un día, en Mongolia , descubrieron un rey que se llamaba Romino, era un hombre despreciable. Él jugaba en los coliseos a matar personas y el que le ganase ocuparía su lugar en la corte . El retaba a personas y las que se negaban a pasar por por el coliseo morirían a la noche, quemarían su casa y matarían a su familia.

Un día, la corte del país de al lado tuvo un hijo: se llamaba Arturo. Romino retó a todos los reyes del mundo. Romino, a medida que iba adueñandose de los países, llegó la hora de que lucharan Romino y el padre de Arturo. El padre y la madre de Arturo murieron, Arturo se tuvo que quedar con la niñera.

Cuando Arturo cumplio los 8 años estaba ensayando para vengar a su padre. De repente, apareció Romino retándole a una batalla cuando cumpliera los 17 años. Arturo quería vengar a su padre. Arturo ensayaba y ensayaba y cada vez se hacía más fuerte. Cuando Arturo cumplió los 17 años, se vieron las caras en el coliseo. La batalla estuvo muy reñida pero con una piedra que había en el coliseo Romino se tropezó, se calló al suelo y Arturo ganó a Romino.

Arturo pasó a ser rey de la corte.

EL REY ARTURO Y LOS GUERREROS DESAPARECIDOS

Arturo había sido nombrado rey cuando tenía 15 años. Su hermanastro, Kay, que no se fiaba mucho pasó a trabajar con el mago Merlín.

Pasaron los años y Arturo fue creciendo y reinando mejor. Su país le quería y le obedecía. Conquistó países enemigos. Pero un día, de repente, desapareció uno de sus guerreros y al día siguiente otro y así hasta que Arturo casi se quedó sin caballeros. Lo primero que se le ocurrió fue ir a ver a Merlín. Este le dijo que pronto iba a ocurrir algo terrible y que solo él podía evitarlo. Le contó que tenía que hacer un viaje muy largo, a una isla desconocida y que Kay le acompañaría.

Unos días después Arturo y Kay estaban preparados. Y así, acompañados de los pocos soldados que quedaban, empezaron el viaje hacia el lugar que les había dicho Merlín.

Viajaron durante días, semanas, meses. Pasaron por montañas, llanuras y bosques y por fin, llegaron al mar. Sin nada que perder, embarcaron y salieron hacia el mar abierto. Después de navegar mucho tiempo vieron una isla a lo lejos. Pero al llegar allí, Arturo sintió que algo iba mal. Kay bajó rápidamente a tierra. Buscó por todas partes hasta que oyó gritos en una cueva. Entró lentamente y vio que los caballeros desaparecidos estaban allí, atados y con cadenas. Los liberó y juntos volvieron al barco donde Arturo les estaba esperando. Todo parecía ir bien, pero cuando iban a marcharse un barco enemigo apareció entre los acantilados. Eran piratas armados con cañones. Empezó la pelea. Unas horas más tarde los piratas estaban presos y los guerreros de Arturo estaban de vuelta.

Al llegar a su castillo vieron que el ejército enemigo lo había conquistado todo. Estaban usando a los paisanos de esclavos y llevaban a su dragón atado con cadenas. Arturo, Kay y los demás se escondieron en el bosque y allí encontraron a Merlín, que había escapado. Entre todos atacaron a los enemigos y después de días de guerra los vencieron. El reino volvió a estar tranquilo, pero el dragón escapó y se perdió para siempre.

ArTuRo Y La EsTreLLa FuGaZ

A Arturo le gustaba dar paseos por la noche, y una noche, vio un estrella fugaz que, de repente, se paró encima de él. Arturo decidió pedir un deseo. Su deseo fue que alguna vez pudiera hacer algo importante.

Diez años deapués, el rey que en ese momento gobernaba, murió. Entonces, se decidió hacer un torneo, en el que los que quisieran ser reyes, tendrían que luchar usando sus mejores armas, y el que consiguiera quedar vivo, sería proclamado rey.

Arturo se presentó al torneo y luchó con hasta trece personas más que se presentaron, pero ninguno pudo ganarle. Llegó el último contrincante de Arturo, y con este tuvo quen luchar sin armas, pues todas sus armas habían quedado destrozadas en las luchas contra sus otros contrincantes, pero aún así Arturo le ganó.

Arturo fue el ganador del torneo y, así, fue proclamado rey.

Dos años después, mientras él seguía gobernando, en uno de sus paseos por la noche, vio pasar una estrella fugaz por encima de él y se acordó de la estrella a la que doce años antes, había pedido un deseo, y pensó :  ” Los deseos se hacen realidad si los pides con el corazón. “

LAS VICTORIAS DEL REY ARTURO

 

En el año 950, en la ciudad de Camelot, había un niño que se encontró un día por el bosque una espada clavada en una piedra. La arrancó con mucha fuerza y la levantó, aunque pesaba muchísimo. Cuando ya fue más mayor fue caballero del Rey de Camelot. Por entonces había por allí un dragón acechando en el bosque. El Rey mandaba caballeros para que mataran al dragón, pero todos fracasaban, hasta los más fuertes.

 Por el bosque sólo había esqueletos de animales y de los caballeros que habían muerto en la lucha contra él. Un día el dragón atacó el castillo y mató a muchas personas entre las que se encontraba el Rey. Todos se pusieron muy tristes. Unos días más tarde, después de haber pasado todo esto, Arturo recobró fuerzas y decidió ir a matar al dragón el solo. La lucha fue terrible pero Arturo consiguió volver a Camelot con la cabeza del dragón que había matado a su Rey. El pueblo se alegró mucho y entre todos decidieron coronar a Arturo como Rey de su pueblo.

Pero ahí no acabó todo, en el bosque había tres dragones más, así que Arturo y veinte caballeros fueron a atacarlos. En el camino encontraron lobos, zorros, panteras y muchos animales con los que también tuvieron que pelear. Cuando encontraron a uno de los dragones ya solo quedaban vivos cinco de los caballeros que iban con el Rey. Consiguieron matar al dragón pero fue el fuerte Rey Arturo el que tuvo que hacer frente a los otros dos.

Después de dos semanas el Rey Arturo medio destrozado por la lucha tan sangrienta volvió al castillo, donde le volvieron a recibir todos con aplausos y alegría.

 A partir de entonces todos los problemas que había en la corte los solucionaba como mejor podía.

Germán Sarabia Ortiz 1º C

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