Inicio de novela: MALONE, UN BOXEADOR EJEMPLAR.

No era el más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Malone, Dani Malone pisó la lona esa mañana con el aire cansino de todas las madrugadas de entrenamiento. El flaco sparring que tenía delante no servía ni para tacos de escopeta. Necesitaba cambiar de entrenador o de gimnasio, o de lo contrario no habría ninguna posibilidad de revalidar el título.

Pesos pesados. Los grandes, los fuertes, los que tumban una vaca de un puñetazo, estaban en el otro gimnasio, que era más caro, y Dani Malone no tenía. Dani era un chico de calle, sin recursos, sin estudios, su única vida era boxear.
El gimnasio de los hermanos Cabe era el mejor y también el más caro, Dani intento por todos los medios entrar, pero Carlos no lo quería. Dani se puso las pilas en el gimnasio en el que estaba, se preparó físicamente y sicológicamente y, por fin, llego en gran día el día del combate para el título europeo.
A Dani le tocaba contra un ruso, nadie confiaba en él, ni siquiera su entrenador. El ruso tenía 11 títulos y Dani tenía 4.
Cuando sonó la campana Malone estaba muy nervioso. Su entrenador le había dicho que era muy difícil que ganara, ya que el ruso era más rápido  y más potente. Pero Dani era gitano. Por sus venas corría la sangre de miles de generaciones de supervivientes. Puede ser que perdiera, pero dejaría en el ring hasta el último de sus alientos.
Dani empezó lanzándole un directo en la cara. El ruso se mosqueo y le cerró abajo en las costillas: a Dani le dolió. En el asalto número 8, Dani ya estaba muy quemado, no podía con la vida, el ruso le había dado hasta en el carnet de identidad. Pero Dani dio lo poco que le quedaba y le dio en su punto débil ya que él no se había dado cuenta. Le lanzo 10 ó 12 puñetazos y el ruso cayó al suelo. El árbitro contó hasta 10 y Dani no se lo creía.

    

Cuando salió del ring y se fueron al vestuario su entrenador le pidió disculpas por no haber confiado en él.
-No pasa nada, yo creía que me iba a noquear- dijo Dani. Malone se calzó la capucha de su sudadera gris y con el paso cansino de un oso pardo enfiló por el boulevard camino a casa. Le gustaba caminar después de una pelea.

Al día siguiente, salió a dar un paseo por San Antonio, toda la gente le quería, de fondo estaba Carlos, el del otro gimnasio que era más caro.

-Puedes venir cuando quieras a mi gimnasio- Dijo Carlos.

-No, no puedo hacer eso a mi entrenador. No me queríais antes y ahora que he ganado el título más importante de mi vida queréis que vaya.  ¡Adiós!

Dani se marchó para casa comió y se fue con su entrenador a tomar algo para celebrarlo.

Malone siguió entrenando, ganó mas títulos, cada vez le querían mas gimnasios… Pero Dani se quedó con el que estaba. Al fin y al cabo fue el que le enseño todo.

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