Novela: MIEDO

No era el más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Era yo aquel hombre que se anteponía a todas las injusticias de este país, el que daba la cara por todos los ciudadanos de mi pueblo, llamado Cedreno. Todo el pueblo tenía miedo de algo. A causa de esos miedos un espíritu salió a la luz: era un bicho tan horripilante que nadie tuvo el suficiente valor para acabar con él.

El día que llegué yo a ese pueblo, no sabía nada del bicho pero todo fue muy rápido. Gracias a los ciudadanos tuve el valor de ir donde el bicho y plantarle cara. Me costó mucho sólo que se fuera – imagínate para poder derrotarle. Después hable con todos los ciudadanos de que el miedo no lleva a ningún lado.

Ellos lograron la victoria porque derrotaron al miedo y por lo tanto el bicho se destruyó gracias al pueblo y a mí y ese pueblo no volvió a tener miedo por nada ni por nadie.

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EL CEMENTERIO

Una vez, fuí con un amigo llamado  Álvaro Alonso al cementerio a pasar una noche porque perdímos una apuesta por la cuál, si perdías, tenías que pasar una noche en el cementerio.

Estabamos en la puerta cuando un escalofrío me recorrió la espalda como si algo malo fuese a ocurrir. Entramos y entonces se levanto viento y se puso a llover. Nos tuvimos que meter debajo de la tejavana de una tumba. Siguió lloviendo hasta medianoche. Esa noche había luna llena. Se oyó un ruido en el centro del cementerio y se veía un manto gris en el norte. Nos acercamos más al manto gris mientras que él se acercaba a gran velocidad.

Caminamos casi cinco minutos hasta entrar en la niebla gris. Dentro de la niebla, se veían esqueletos de personas humanas. Se movieros y se levantaron. Corrimos hacia la salida lo más rápido que pudimos y en cinco minutos salimos. No nos persiguieron así que no volvimos a hablar de ellos.

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