MITO DE LAS MARISMAS DE SANTOÑA: los celos de Titi.

Hace muchos años, en una gran montaña vivía un niño gigante llamado Titi, que media 35 metros de altura.

Tenia una novia que se llamaba Chita, pero todos los días se tenía que ir a ayudar a la abuela, que vivía en un piso al lado de un chico que era exnovio de Chita: se llamaba Monca.

Un día, el Titi se fue detrás de ella para espiarla, y vio que ella estaba dando un beso a Monca. Titi se enfadó tanto que cayó con sus dos inmensos pies encima de una gran charca que había alado de su casa y provocó un gran terremoto y se formaron lo que hoy conocemos como las Marismas de Santoña.

Mito De Las Marismas: Centor y Dracón.

Un día los animales de la tierra se rebelaron contra los del mar, luchaban a muerte pero cada banda tenía gran ventaja. Los reyes de las dos bandas tenían mucho poder. El rey del mar se llamaba Centor, que tenía un gran poder ya que controlaba a todos los animales del mar y el rey de la tierra se llamaba Dracón, que tenía un gran poder ya que era más rico que todos los animales que habitan en el planeta.

Los reyes de ambos bandos dijeron a la vez: -¡Mañana será la gran batalla,venceremos a cualquier animal que se nos ponga por nuestro camino!

Al día siguiente empezó la guerra, cada equipo luchaba con la fuerza necesaria para ganar, minutos después hubo una explosión, en la batalla para reinar no quedó ni un animal vivo.L a gente vio que el mar y la tierra se quedaron sin nada, y en la tierra a la gente se la ocurrió construir viviendas y el mar no lo tocaron, pero sí que le pusieron un nombre:

Las Marismas.

MiittoOo de LaaS maaRiiismaaS de Saantoñaa: Zeus y su primo.

Zeus, el Dios de los dioses, se había enfadado con su primo y estaban haciendo una guerra de relámpagos. Estaban enfrentados porque su tío le había dado la herencia a él y no a su primo, por haberle ayudado cuando tenía problemas, y por ser generoso con él. A diferencia de Zeus, este era avaro, egoísta y muy malo con su tío pero, claro, él no era consciente de lo que había hecho, por eso cuando lo pensaba, más se cabreaba. La guerra duró muchos días, incluso meses, pero como sus fuerzas eran igualadas nunca ganaba ninguno de ellos.

Los ciudadanos del Olimpo miraban la batalla como si fuese un partido de “pin pon”. Así pasaron los días y ninguno conseguía vencer. Mandaron refuerzos a los dos bandos. Pero la guerra continuaba y solo uno podría sobrevivir. Hasta que  Zeus mandó con tal fuerza e ira el relámpago que, en un lugar llamado Santoña, creó las marismas de este sitio, que aún sigue siendo lugar de admiración para los que habitan en ella.

Ahí terminó la guerra, el primo de Zeus abandonó la batalla porque no se veía capaz de continuarla.

Tsunami en Santoña de Zeus.

En el año 1925, Zeus produjo un tsunami. Este tsunami afectó a una gran parte de Santoña y una pequeña parte de Cicero. La tierra que unía Santoña y Cicero quedó abierta, formando un canal en el cual entraba el agua cuando subía la marea. Así, las Marismas ayudaban a muchas personas, como el día de hoy, a poder vivir del marisco. Las aves fueron viniendo y se encontraban a gusto en Las Marismas. Y cada año emigran las aves quedándose a pasar las estaciones del año. La gente de Santoña y alrededores, hoy por hoy, están muy orgullosos de tener el patrimonio de Las Marismas de Santoña.

MARISMAS DE SANTOÑA, ENTRE EL MAR Y LA TIERRA

Hace mucho tiempo, aquí, en Santoña, no vivía nadie. Era todo un bosque al lado del mar. Los animales vivían tranquilamente, cada uno en su sitio. Pero con el tiempo empezaron a llegar personas. Construyeron casas y carreteras. Cazaron, pescaron y talaron árboles. Los animales del mar no podían vivir en paz, y los del bosque tampoco. Decidieron reunirse en los acantilados del Monte Buciero para encontrar una solución.

-Los barcos de los humanos han atrapado a muchos de nosotros, y han llenado el mar de porquería.- decían los peces.

-Y nosotros no tenemos sitio en el campo.- Se quejaron los pájaros.

-¡Necesitamos un sitio nuevo para vivir! – gritaron todos a la vez.

Entonces una sombra salió de los árboles. Era Drak, el dios que ayuda a los animales, que los había estado escuchando. Iba acompañado de su mascota: un buitre con poderes mágicos.

-¿Qué os pasa, colegas salvajes?- preguntó.

Los peces y los demás animales le contaron lo que pasaba. Drak decidió que necesitarían ayuda y volvió a desaparecer en el bosque. Al cabo de un rato volvió acompañado de Tsunami, el dios del mar, y de Arena, la diosa de la tierra. Tsunami y Arena eran hermanos.

-Creo que podemos ayudar.- dijo Tsunami.

-Tendréis una casa nueva dentro de tres días.-explicó Arena.

Tres días después Drak llevó a los animales hasta el sitio donde habían estado trabajando Arena y Tsunami. Era un lugar lleno de fango, charcos y hierba.

– Necesitamos más agua – protestó un pez.

Arena dijo:

– Cuando la marea está baja, todo esto estará lleno de tierra para las aves.

– Pero cuando suba la marea – siguió Tsunami– se inundará para que vivan los peces.

Desde entonces ese sitio se llama Marismas de Santoña.

LAS MARISMAS DE SANTOÑA

Una vez, en una remota villa del norte de Cantabria (España), sucedió un hecho tan importante que cambió la vida de los ciudadanos para siempre. Antes había marismas en la villa de Santoña pero luego se secaron porque uno de los dioses estornudó y elevó todo el agua hacia el cielo, dejando a los habitantes de Santoña sin agua durante más de dos años. Un día, un semidios llamado Hércules se dió cuenta de la sequía que había en la villa, decidió pedirle a su padre Zeus (dios de los rayos) que dijese al dios Tritón (dios de los mares) que enviase un poco de agua del mar Atlántico a las marismas de Santoña. Tritón le dijo que no podía enviar agua porque tenía que atender las sequias de otros pueblos con mayor número de habitantes que Santoña. Zeus, desesperado porque tenía que volver al Olimpo a darle la mala noticia a su hijo Hercules, sabía que, al darle la mala noticia a su hijo, éste se enfadaría y se iría del Olimpo.

Decidió no ir al Olimpo para no darle la mala noticia y que no se marchase.

Zeus pidió al gigante que se había llevado el agua de las marismas que volviese a estornudar para así devolver a los habitantes de Santoña lo que ya era de ellos.

Lo mando estornudar en dirección a las marismas para devolver el agua a su sitio, estornudó y consiguió que las aguas volviesen a su sitio para no volver a moverse de allí nunca más.

EL MITO DE LAS MARISMAS DE SANTOÑA: LA VERSIÓN OFICIAL

Os hablo desde el Olimpo de los dioses, los dioses de verdad, los que NO existen. Os hablo a vosotros, alumnos de 1º, a los creadores de mitos. Me alegro de que todavía en el siglo XXI Homero y Hesíodo sigan vivos.

– ¿No sabéis quienes son Homero y Hesíodo?

Pues son alumnos de 1º de la ESO del IES Partenón, en Atenas, pero de hace muchos y muchos siglos. Ellos también se inventaron sus mitos, y no eran mejores que los vuestros y¿sabéis por qué? porque nunca se habían bañado en la rampa de Maurilio en el Pasaje, porque no conocían nuestras marismas. Yo sí, yo soy un semidios (voy por el cinturón blanco-amarillo tercer dan del gimnasio del Olimpo) que siempre he vivido cerca de las Marismas y conozco la verdad sobre su origen. Y os la voy a contar algún día….todavía no. Sí, sí, Josemi y Ángela se han acercado, Izara y Fran tienen mucha imaginación, sí, sí, es verdad, pero no, todavía no habéis llegado a dar con el origen verdadero (bueno, verdadero, no, mejor decimos mitológico) de nuestras marismas.

Yo os prometo que os lo contaré, pero poco a poco, de momento, os dejo una pista: anda metido en el jaleo Neptuno, que es de Laredo y un par de ninfas de Cicero y de Colindres…. y hasta ahí puedo leer…….CONTINUARÁ

Las lágrimas de Atenea

Un dia, Zeus tuvo un hijo con Atenea llamado Hércules. Ades, el dios de la muerte, queria vencer a su hermano Zeus  y mando a sus dos aliados, que secuestraron a Hércules.

Al enterarse, su padre mandó a todos los dioses para buscarle peo ya era demasiado tarde. Atenea estuvo llorando días y días pero todas su lágrimas no llovieron, sino que calleron en un lugar llamado Santoña.

Y así se crearon las marismas de Santoña.

FIN.

LA MARISMA DE SANTOÑA

Apolo tenía como enemigo a Metis pero no podía derrotarle. Entonces llamó a Zeus para que le ayudara a derrotarle. Zeus le dijo que  tendría que superar una prueba que consistía en traerle la flor más bonita del mundo. Si no superaba la prueba no le ayudaría. Y Apolo la superó, pero no había sido fácil.

Entonces, Zeus fue con Apolo  para ayudarle. Llegaron a la guarida del enemigo de Apolo y lucharon contra él pero no fue nada fácil. En realidad, le había tendido una trampa Apolo a Zeus. Como no había ningún enemigo de Apolo, sólo era Zeus, Apolo le dio un veneno para que se muriera en una hora. Apolo se fue y llegó la mujer de Zeus, Hera, le preguntó qué pasaba y él le contestó que se iba a morir en una hora y que tenía que ir a la marisma de Santoña. Hera le preguntó qué era la marisma de Santoña y él le dijo que era un lago que curaba todas las enfermedades y se fue para la marisma de Santoña.

 Para curarle llenó el agua en un cesto y se fue a dárselo. Pasó una hora y llegó Hera, le metió agua en la boca y se curó a tiempo. Hera y Zeus se fueron felices. Apolo tuvo su merecido.

FIN

El Mito De Las Marismas

Esta historia empezó cuando el dios Zeus invocó un rayo a una remota región costera de Cantabria. Pasaron 1 , 2 , 3 y hasta 4 días , y todo seguía igual. Al 5 día todo empezó a cambiar. Hubo tormentas, relámpagos, rayos, truenos, y la gente no salía de sus casas. Todo el mundo de esta localidad empezó a preguntarse por qué pasaba aquello. El mago de la tribu pensó que tal vez Zeus estaba enfadado. Al octavo día salió un espléndido sol y toda la gente se puso alegre. Pero no se dieron cuenta de una cosa: que apareció una gran llanura de agua a las afueras de esta localidad Cántabra.

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