Creación de las marismas de Santoña

Hace algún tiempo, en el Olimpo, dos diosas llamadas Jana y Aniria estaban jugando una guerra de pistolas de agua. Cuando Aniria fue a disparar a Jana, ese agua cayó al suelo, atravesándolo y acabando en la Tierra, formando un charco enorme. Jana y Aniria, preocupadas por si habían causado algún daño, intentaron bajar a la Tierra sin que la gente las viera. Cuando llegaron, vieron que donde había caído el agua no había gente, así que no hubo inconvenientes para intentar solucionar el problema que ellas creían que habían causado, pues en realidad no era ningún problema porque en el tiempo que habían tardado en llegar, el charco se había convertido en un lugar perfecto para las aves. Con el paso del tiempo en el charco se fueron acumulando residuos que se fueron convirtiendo en lo que ahora es la balsa.

El mito de las Marismas de Santoña

Hace mucho tiempo, en el Olimpo, las diosas de la guerra, Rasha y Parfesa se estaban peleando. No era raro para los paisanos del lugar, pues eran hermanas mellizas y desde el nacimiento se enfrentaban. Pero esta vez no era una pelea cualquiera… El día anterior habían decidido luchar un combate a muerte. Lucharon con todas las armas que encontraban a su paso, desde pelotas de fuego hasta bolas de agua. Cuando Parfesa fue a lanzar una bola de agua a Rasha, ésta se apartó y el agua dio lugar a un profundo lago. Con los años ese lago se convirtió en la actual Marisma de Santoña, y desde entonces, así se explica este fenómeno natural que Rasha y Parfesa crearon.

La joven de la marisma de Santoña

Hace muchos años en Santoña, un pueblo de Cantabria, había una joven a la que la entristecía no conocer el mar. Un día la joven, harta, decidió venderle el alma al diablo con tal de ver por lo menos una marisma en su pueblo. El diablo la escuchó y le propuso un plan: “Si para mañana Santoña tiene mar, me llevaré tu alma”. De repente una tormenta tenebrosa inundó el pueblo de oscuridad. La joven, nerviosa por tener que vender el alma al diablo, no concilió el sueño e hizo una visita a la iglesia donde pide a Dios que la ayude. A la mañana siguiente se despertó y vio que no había mar sino una preciosa marisma llena de fauna.

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