El que mueve los hilos

El cielo rabioso empezó a llorar, y una inmensa marea apareció de repente. Decidí subir a aquella casa en la colina donde la fuerte tempestad casi no azotaba. El camino es duro, largo, rocoso y cansado. Yo avanzaba para no ahogarme, pero el cansancio lo estaba consiguiendo. Una vez una gran verja separaba mi vida y la llegada de la parca. Nunca tuve una gran habilidad para escalar vallas, además esta era bastante alta. Decidí bordear la casa en busca de una herramienta para romper la puerta de la verja. En ésta había un candado de hierro que la bloqueaba. Busqué por todos los lados cualquier cosa valía pero era un territorio hostil, desolado, sin vida. Como último recurso intenté subir la valla, sin esperanza, me caí tantas o más veces incluso de las que lo intenté. Ya no podía más, mi cuerpo estaba agotado, el último aliento, el último suspiro, la última mirada, la última imagen, el último sonido, la última palabra, el último segundo con vida y de repente … Apareció de la nada, como la nada, en un esplendor de luz, en una armonía suave, y me desperté en una superficie llana, el suelo acariciaba mi cara, en el borde de un abismo, en el bordillo del cielo mismo, en la orilla de un acantilado. El paisaje era sencillamente perfecto, cada curva cada árbol, cada rosa, cada nube. Era ya un cielo crepuscular. Respiré aliviado y tranquilo y al instante una voz entre grave y aguda, con un timbre peculiar, calmada y segura me habló.

– Era una broma. ¿En serio creías que ibas a morir?

– ¿Qué? ¿Cómo?

– Nada, pero si quieres te doy patatas fritas.

– Me refiero a qué ha pasado.

– ¡Ah! En realidad ha sido todo una broma.

– ¿Cómo que una broma ?

– Todo lo que ha sucedido ha sido porque me ha dado la gana.

– ¿Quién eres y dónde estás?

– No puedes verme porque no puedo meterme en tu mundo irreal, bueno, sí pero no mi verdadera persona.

– ¿ Cómo que “ irreal ´´?

– Si, por desgracia tu mundo es irreal. De verdad piensas que el mundo se inunda así por las buenas.

– No lo sé, supongo. ¿Dónde estoy?

– Pues no lo sé. He creado esta sala en mi subconsciente para hablar con otro producto de mi subconsciente.

– Casi me matas ¿por qué?

– Quería un poco de acción.

– ¿Y por qué lo haces?

– No sé, me han mandado un trabajo de lengua y, claro, ahora estoy sentado en la habitación terminando el texto.

– A ver, a ver, o sea ¿que soy fruto de tu imaginación, un personaje ficticio?

– Así es.

– Es decir, que estoy a tu merced ¿ tú me puedes controlar?

– Exactamente, por ejemplo voy a hacerte decir zapatilla.

– Zapatilla.

– Esto es una paradoja cuántica.

– Pero no lo entiendo ¿por qué puedo sentir?

– Eso es lo que tú crees.

– Y cuando dejes de pensar en mí, ¿qué pasará ?

– Lo ignoro, quizá desaparezcas.- respondió.

Después de un corto instante aparecí en mi casa de vuelta con mis seres queridos, antes de que todo ocurriera. Seguí con mi vida, al principio me costaba no pensar en lo que había sucedido pero después me acostumbré. Pensé que quizás fuese un sueño o que alguien controla nuestra vida, quizá no existamos simplemente o sencillamente hay alguien que mueve los hilos de nuestra existencia.

 

Días de piratas

Nos encontramos al sur de Reino Unido en el viejo pueblo marinero de Landfish. En el ambiente se respiraba aroma de taberna lleno de humo de cigarros mezclado con a cerveza, calles inundadas de cabezas de pescado medio comidas por los gatos callejeros y mendigos pidiendo una limosna para vivir, basura tirada por todos lados como si de un basurero se tratara. De repente un hombre sale corriendo con una caja debajo del brazo. Al rato centenares de guardias salen en su busca gritando : “¡Detener al ladrón!”

En efecto se trataba del pirata Jack Sparrow el cual había robado una joya de un noble que los guardias custodiaban.

-Jajajaja, corred todo lo que queráis pero nunca atraparéis al Capitán Jack Sparrow.- dice desde el tejado de una taberna con aire burlón.
-¡A por él!-dice uno de los guardias.

Jack corta una cuerda que ataba un carro de caballos y salta sobre él, pero calcula mal y se choca contra la pared. Medio mareado entra en una panadería a esconderse, pero ahí se encuentra el panadero que le tira un saco de harina a la cara al ver que llevaba un espada empuñada. Ciego se va hacia la ventana y se cae por ella la cual debajo tenía un cubo de basura, en el cual cae.

-Madre mía, qué día llevo… Bueno, parece que he despistado a los guardias… Ahora a por mi barco.

Jack corre alegre, pensando que había ganado, hacia la playa en busca de su bote, pero este no se encontraba amarrado al puerto sino que varaba en medio de la bahía. El pirata intenta atraer el barco con una cuerda con un gancho pero este estaba demasiado lejos, por lo que se tira al agua. Cuando consigue subir al barco exclama:

-¡¡¡¡Pero quién narices ha escrito esto!!!! Vaya día, me choco, me llenan de harina y encima me caigo a la basura, y para colmo ahora mi bote. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Una tormenta? ¿Un ciclón? ¿O que me hunda?

-Hombre, si es lo que quieres.-Dijo una voz.
-¿Eh? ¿Quién eres?
-El que te ha creado.
-¿Ah, sí? Pues hazme rico, y quiero un barco más grande, y una tripulación super fuerte y leales, y una chica, que sea muy muy guapa, y…
-Me da que no voy a hacer eso, tú eres un pirata y así serás porque si no mi historia no tendría sentido.
-¿Tu historia dices? ¡Mi historia!
-Bueno, sí, también.
-Espera, espera, si tú me has creado… ¡Aaaaah! Entonces tú eres el causante de todas mis desgracias… ¡Baja ahora mismo y pelea como un hombre!
-Soy una mujer y además tú eres un producto de mi imaginación y no puedes estar conmigo físicamente.
-¿Me ha escrito una mujer? Vaya…

De repente un fuerte viento se levanta y hace volcar el bote.

-¿Y ahora qué?-dijo Jack mientras soltaba el agua que había tragado.
-Por decir que te había escrito una mujer, y no te quejes tanto que al final te he hecho quedarte con la joya.
-Mmm… si me porto bien con ella seguro que me hace ganar algo más, es una mujer así que la piropearé un poco y caerá rendida ante mí- pensó Jack.
-Esto… Señora creadora, si tú me has creado a mí, también has creado a las demás personas de aquí.
-En efecto.
-Porque no creas a una mujer como si fueras tú y damos un paseo tú y yo.
-No me vas a camelar para que te dé más riquezas.
-¡Cómo has sabido eso!
-Piensa, si yo te creé, lo sé todo de ti, incluido lo que piensas.
-Vaya entonces sabes lo que me va a pasar en todo momento. ¿Conseguiré la Perla Negra?
-No te lo voy a decir sino desvelaría la historia.
-Yo no quiero que nadie me diga lo que tengo que hacer, yo soy el que la va conseguir y sin que tú me digas nada, la conseguiré con mis propias manos.
-Como quieras.
-Entonces podré… ¿Verdad?
-Como tú has dicho, dependerá de ti.
-¡Pues así será! Yo conseguiré la Perla Negra y seré el mejor pirata que el mundo haya visto.

Al rato se oye el sonido de una sirena de barco. Con un salto inesperado Jack se despierta, estaba tumbado en el suelo de su bote. Todo había sido un sueño.

-Bueno, habrá sido un sueño pero lo que es verdad es..

Jack se pone de pies en la popa del bote y grita:

-¡La Perla Negra será mía!

Érase una vez  hace mucho tiempo, un pequeño poblado que estaba en el bosque alejado de ciudades y villas. Antes era un gran y hermoso poblado hasta que en una pequeña cueva cerca del poblado en el bosque entró a vivir un nuevo inquilino. El inquilino era un enorme y monstruoso dragón escupe fuego de grandes zarpas y dientes afilados.

Un día el dragón le estaba hambriento y fue al poblado, la gente del poblado al verlo echó a correr pero algunos no pudieron escapar  y fueron devorados. Y por eso, la gente del poblado( los que pudieron escapar) tuvo que darle al dragón todas las semanas un gran parte de su cosecha, para que no se los comiesen.

La gente del poblado poco a poco se fue yendo y de ser un gran poblado hermoso se quedó en un poblado minúsculo y vacío.

Los años fueron pasando y el dragón seguía igual comiendo sus cosechas y los campesinos trabajando y trabajando, el jefe del poblado no sabia qué hacer la gente, se seguía yendo y sus cosechas se iban perdiendo.

El jefe del poblado Felipe con su esposa María y su hija Julia  fueron a pedir ayuda a las ciudades más cercanas aunque en esos tiempos eran viajes grandes. Ninguna ciudad les ayudaba ya que no recibían nada a cambio. Llegaron a una ciudad donde tampoco les querían ayudar pero el hijo del rey, Alfonso  se enamoró de Julia. Alfonso  suplicó a su padre que les ayudara pero el rey no dio su mano a torcer, y Felipe y su familia tuvieron que irse  de nuevo a su poblado. El rey prohibió a su hijo ayudarlos.

Esa noche Alfonso no podía parar de pensar en Julia y decidió que a la mañana siguiente se iría al poblado de Julia y les salvaría del dragón, así, pensó que  se enamoraría de él ,a pesar de que su padre le había prohibido ir.

El valiente príncipe Alfonso se enfrentó al dragón y salió victorioso, pero luego no pasó lo que había pensado Julia no se enamoró de él y le rechazó.

El príncipe en un ataque de furia al ser rechazado, mandó todas las tropas de su padre a destruir ese poblado. Los soldados del rey arrasaron todo y no dejaron nada, ni  una persona viva. Cuando Alfonso vio lo que había hecho sabia que el era el culpable  y se suicidó en la misma cueva donde  había matado al dragón.

FIN.

PERDIDOS (Narración)

Esta historia empieza hace unos años en Madrid. Allí vivía un joven de unos 18 años llamado Lucas. Era un tipo normal, no llamaba la atención. Llevaba una vida tranquila y se llevaba bien con sus compañeros, pero él quería vivir aventuras, tener emoción.

Cierto día dos amigos le dijeron que estaban organizando un viaje por África para las vacaciones. Lucas no se lo pensó dos veces, inmediatamente pidió unirse a ellos. Nadie estaba en contra, así que unos meses después todos estaban en un avión rumbo a Kenia. Cuando llegaron al aeropuerto empezaron a buscar el hotel en el que pasarían la noche. Lo encontraron un rato después y nada más entrar se echaron a dormir. Al día siguiente fueron a ver al guía que habían contratado. Dos horas después estaban de safari en plena sabana africana. El vehículo en el que iban era muy viejo pero parecía funcionar bien.

Por la tarde se habían alejado mucho de la ciudad y decidieron parar a comer algo. Lo pasaron bien durante un rato pero luego llegaron los problemas. Cuando quisieron volver a la ciudad el coche tuvo una avería. El guía intentó repararlo de muchas maneras pero nada funcionó. Trató de llamar a alguien por teléfono pero nadie le contestó. Ya iba anocheciendo, así que decidieron dormir allí. Aquella noche hubo tormenta y Lucas se despertó por el ruido. Se volvió a acostar pero antes de poder dormirse vio que un rayo caía cerca de ellos e incendiaba los árboles. En unos minutos todo a su alrededor estaba ardiendo. Lucas despertó a sus compañeros a toda prisa y salieron huyendo en dirección contraria a las llamas. Cruzaron un pequeño riachuelo y corrieron durante un rato. Cuando paró la tormenta y el fuego se apagó todos se acostaron junto a unos árboles. A la mañana siguiente emprendieron la marcha intentando llegar a algún pueblo cercano pero no encontraron nada. Al mediodía se comieron casi todo lo que tenían. Pero, poco después de comer, aparecieron cinco o seis leones con pinta de tener hambre. Los cuatro amigos salieron corriendo y se subieron a un árbol cercano. Allí esperaron hasta que se marcharon las fieras. Durante el resto del día caminaron por la sabana viendo a los animales que pasaban por allí. Cuando ya estaba atardeciendo vieron luces entre los árboles. Se acercaron más y llegaron a un pequeño poblado. Los aldeanos los recibieron amablemente. Lucas y sus amigos no los entendían, pero por suerte el guía supo comunicarse con ellos. Los chicos pasaron la noche allí y al amanecer se pusieron en marcha. En el pueblo les habían indicado el camino hacia la ciudad. Después de andar todo el día llegaron a su destino. Los tres amigos se despidieron del guía y fueron a coger el avión de viaje de vuelta. Lucas se prometió a sí mismo que nunca más volvería a buscar aventuras y peligros.

 

 

Los hombres de la jungla

Estaban un día tres exploradores que querían llegar al centro de la jungla llamada  en la que nadie había conseguido llegar nunca.

Albertini, Federico y Francisco se adentraron en la jungla a intentar hacer algo que nadie había hecho nunca, llegar al centro de la jungla y tocar a los dragones de komodo. Albertini era el que más sabía de animales y supervivencia de estos tres, pero Federico y Francisco sabían como curar las mordeduras de serpientes y cosas así. Los tres exploradores se equiparon con todo lo posible: tiendas de campaña, botellas de agua, comida… A la mañana siguiente, los tres exploradores pusieron rumbo a la jungla y llegar al centro para ver el fantástico animal que habitaba allí. Ese día se adentraron a la jungla y comenzaron a caminar entre los árboles, hojas caídas y todo lo que suele haber. Anduvieron tres kilómetros hasta un punto en el que parecía estar tranquilo ya que no había hojas caídas ni arboles. Acamparon allí hasta el día siguiente pero por las noches se escuchaban ruidos que a Federico y a Francisco no les gustaban. Pasó el día y avanzaron bastante, se cansaron y durmieron en una zona rodeada de arboles y esperaron al día siguiente.

Al amanecer, salieron lo más rápido posible de ese lugar y continuaron hacia delante en busca de esos animales peligrosos que habitaban en el centro de la jungla. Por el camino encontraron a una serpiente Pitón,  (una de las serpientes más peligrosas del mundo pero que no muerde, asfixia). Tras quedarse allí asombrados mirando a ese animal, continuaron su camino hasta las orillas de un lago en el que podían ver cocodrilos siameses y cocodrilos normales. Se quedaron todo el día intentando ver a uno de estos bichos pero no tuvieron la suerte. El día siguiente siguieron en ese lago y de repente, salió un cocodrilo siamés tan pequeño que casi no se podía ver. Albertini bajo a por el pero no pudo cogerle ya que se metió rápido al agua otra vez porque estaba asustado. Tras el encontronazo con el cocodrilo, siguieron su camino hasta llegar a encontrar a la víbora Russell, una de las más peligrosas en el mundo. La víbora intento atacar a los tres exploradores pero sin conseguir nada y estos solo pudieron verla desde lejos y acampar a unos metros más lejos. Al día siguiente, los exploradores se van acercando al centro y deben pasar por una cueva llena de murciélagos y una serpiente que trepa por la cueva. Entraron y avanzaron 40 metros, donde el agua de esa cueva les llegaba por la cintura, teniendo que volver a salir y dar la vuelta a la cueva. Pero dando la vuelta a esa cueva llegaban al centro de la jungla y allí habitaban los dragones de komodo, los reptiles más grandes del mundo. Albertini y los demás se adentraron a ese paisaje para ver a este magnifico animal, que estaba comiendo algún otro animal que pasaba por allí como un caballo o un ciervo. De repente los dragones empezaron a salir de nadie sabe donde para ir a comer. Albertini se acerco a  uno de estos reptiles y le pudo acariciar, sintió una gran emoción al poder tocar al reptil mas grande del mundo, algo que casi nadie había conseguido hacer.

Albertini, Federico y Francisco volvieron a casa y quedaron más días para ir a diferentes sitios juntos ya que juntos podían ir donde ellos quisieran.

 

Un Amor Imposible

Me llamo Nicole y os voy a contar una historia de cuando tenía diecisiete años.Un día paseando por la playa conocí a un chico del cual me enamoré y empecé una relación, teníamos que andar como a escondidas porque aparte de la diferencia de edad ya que él ténia casi once años mas que yo,  sus padres y los míos eran de diferentes culturas y mis padres eso no lo aceptarían ya que en mi cultura solo me aceptarían una relación con un musulmán , yo era musulmana y él español ,  al igual que de diferentes creencias y por ello no aceptarían  esta  relación y me  separarían de él.  Íbamos a cumplir un año y medio cuando Vinny, cansado de estar escondiendo nuestro amor, decidió presentarse a mis padres.  Tras estar hablándolo un rato decidimos quedar al día siguiente para cenar con sus padres y los míos. Quedamos en la puerta a las nueve, y cuando apareció Vinni les dije a mis padres que comeríamos con ellos. Nos sentamos en la mesa, pedimos lo que íbamos a comer, estaba a punto de decirlo, pero los nervios pudieron conmigo, estábamos por el segundo plato cuando Vinni se lanzó y lo dijo todo, mis padres no se lo podían creer, me miraron con cara de decepción y me preguntaron que si éra verdad, yo lo afirmé y mi padre me soltó un  guantazo, entonces es ahí cuando empezó la bronca; Vinni se levantó y empezó a discutir con mi padre, casi se pegan luego mi madre empezó a decirle a su madre que todo era culpa de ella por no haber criado bien a su hijo…¡bueno eso era un caos! Cuando llegamos a casa mi padre me volvió a pegar y me echóuna buena bronca, me dijo que si me volvía a ver con Vinni me mandaría a mi país con mis tíos y de momento me castigaron sin salir. Nosotros no les hicimos caso y nos veíamos cuando yo podía; al salir del instituto, cuando iba a hacer la compra y algún día que otro que me dejaban salir. Pero un día nos vio mi madre y ya la cosa fue a peor se lo contó a mi padre, pero él en vez de mandarme con mis tíos decidió casarme con el hijo de unos amigos de mi padre. Al día siguiente se lo conté a Vinni y se cabreó muchísimo, pero no podiamos hacer nada. Pasamos lo que creimos nuestro último día juntos, fue el día más bonito de mi vida pero a la vez él más triste. Faltaban dos semanas para el casamiento cuando una noche Vinny  se escapó de casa y vino a la mía, tiró una piedra a la ventana, me asomé y bajé, cuando pensé que le había perdido volvió. Me propuso escaparme con él, pero le díje que no que era muy peligroso y  si por algún casual mi padre llegara a enterarse me mataría , pero él me dijo que al día siguiente a las siete de la mañana se iba a presentar en la puerta de mi casa y que esperaría hasta menos cuarto. Al final me lo pensé y decidí irme con él, hice la maleta, me puse el despertador y me eché a dormir. Cuando bajé y le vi allí esperandome se me aceleró el corazón y sentí un cosquillleo por mi tripa, no me lo podía creer me iba a escapar con mi novio lejos de aquí. ¡Estábamos tan enamorados! Esa ha sido la mayor locura que he hecho en toda mi vida. Mis  padres llamaron a la policía, estuvieron buscándonos meses y meses y no nos encontraron ya que los únicos que lo sabían y con quienes no habíamos perdido el contacto eran los padres de Vinni. Al año siguiente decidí llamar a mis padres y contarles todo,  aunque les costó asimilarlo, al final me entendieron y nos arreglamos, al final volvimos un par de meses para estar con los padres y recuperan todo ese tiempo. A los dos meses volvimos a España y allí iniciamos una nueva vida juntos.

Ahora tengo veintidós años y Vinny treinta y cinco años, estamos casados y esperando gemelos, ¡¡somos muy felices!!


Un Niño Famoso

Había una vez un niño llamado Oscar, tenía 14 años y le gustaba mucha la serie programada en “Cuatro”, llamada “Frank de la Jungla”. Oscar estaba tan ilusionado por ser como él (Frank era especialista en reptiles), pero una vez fue  a tocar un reptil y le mordió, desde entonces a Oscar le daban miedo los reptiles y tenía ganas de conocer a Frank.

Los medias de comunicación de España y Tailandia, que ahí es donde vive Frank, se enteraron de lo sucedido. Oscar estaba ansioso de tanta espera se desilusionó pero como la mujer de Frank era famosa en todo el mundo y sobre todo de Tailandia se enteró y se lo dijo a Frank. Frank fue a la casa de Oscar y al ver Oscar a Frank se desmayó, poco más tarde Oscar se volvió a despertar, y le explicó el problema que tenía.Frank lo ayudó a superar la fobia a los reptiles.

Doce años más tarde, Oscar fue famoso e hizo un programa de televisión y en un capítulo salió él con Oscar.

¡Eh! Esto es Tierra Santa

Había una vez un arquitecto que trabajaba para una empresa  de construcción. Su jefe le mandó hacer unos rascacielos y varias fábricas en una zona de Arabia Saudí. Los lugareños le habían advertido de que los extremistas consideraban ese sitio sagrado y que si construía ahí algo lo derribarían. Pero el arquitecto no hizo caso, así que mandó desalojar a toda la gente, la echó de sus casas  y mandó tirarlas abajo. Entonces empezó a construir: primero levantó una fábrica de coches con altas chimeneas, después una refinería de petróleo y luego otra fábrica de coches. Cuando terminó con esas tres construcciones empezó con un rascacielos. Un rascacielos para almacenar material de construcción y, más adelante, para que viviese gente en él porque cuando desmantelasen la obra harían una urbanización alrededor del rascacielos.

Entonces, cuando terminó todo, llamó a sus superiores para informarles de que habían completado la obra sin problemas. Éstos  le dijeron que irían a inaugurar el complejo. El arquitecto, contento y orgulloso de sí mismo, echó a andar hacia su barracón a echar la siesta.

El día de la inauguración llegó, y había montones de limusinas, aviones y sobre todo mucha, mucha gente con esmoquin, incluso los obreros se habían vestido con elegantes ropas. El presidente de la compañía de construcción se dirigió a una larga cinta morada en la puerta del rascacielos y la cortó con unas tijeras doradas. Todo el mundo empezó a aplaudir.

Dos meses después, ya se había retirado todo el material de obra y construcción almacenado en el rascacielos. Vinieron unos obreros nuevos y reemplazaron a los anteriores, para comenzar con la urbanización y para preparar el rascacielos para que lo pudiese habitar gente.

Cuando se hubo terminado la urbanización y preparado el rascacielos, llegó gente y pobló la urbanización y el rascacielos. El pueblo prosperó mucho gracias a las fábricas y a las minas de minerales que había cerca. Un día, un hombre ataviado con una amplia túnica blanca y de aspecto indígena llegó al pueblo y pidió hablar con su alcalde. Su tono de voz era tranquilo pero autoritario.  Nadie se negó a su petición, así pues fue donde el alcalde y le dijo que quería comprar el pueblo, por intereses privados. Al principio, el alcalde se negó, pero el hombre de la túnica sacó un maletín lleno de dinero y el alcalde aceptó.

Poco tiempo después, el pueblo estaba vacío y llegaron otros hombres, similares al que llegó el día que compraron el pueblo. Se dirigieron  a la  urbanización y al rascacielos, sacaron unos explosivos y los colocaron en los edificios y se alejaron. El hombre que vino ese día en el que compraron el pueblo apretó un botón del mando que tenía en la mano, y todo explotó . En pocos segundos, consiguieron derribar el trabajo de tantos meses. Eran los extremistas de los que los lugareños hablaron al arquitecto.

Un par de meses después, los Cascos Azules de la ONU encontraron a los extremistas y tras un tiroteo apisonaron a sus miembros y al líder, que se llamaba Al-odi.

FIN

 


 

El niño enfermizo


Érase una vez un niño llamado Javier que tenía cinco años. Un día fueron a visitar al hospital de Valdecilla a su prima que se llamaba Judith y tenía dieciséis años, se fueron a recoger el coche para volver a su casa en Santoña pero antes de irse Javier se tropezó por las escaleras del parking. Javier era un niño muy delgado que apenas comía, era un poco tímido, tenía un corazón donde nunca se olvidaba nada y era muy sensible, era bastante listo pero hacía como que no lo era, tenía los ojos verdes, con el pelo negro, le gustaba jugar mucho al fútbol.

Dos días después a Javier le dolía mucho la pierna, fueron hacia Laredo al hospital a que le miraran la pierna, les dijeron que no tenía nada pero aun así la madre de Javier dudaba por los dolores que tenía. María Jesús era la madre de Javier, tenía los ojos de color marrones, tenía el pelo rizado y pelirrojo, era muy delgada, trabaja de asesora en una multinacional muy importante, era una persona que si la pillabas de buen humor era la más agradable del mundo pero como la pillaras de mal humor ya te podían traer al Papa que no se cortaría.

Al día siguiente le seguía doliendo la pierna, María Jesús le dijo a Francisco Javier que le llevara a Valdecilla y eso hicieron, al final le ingresaron. El doctor Becker les dijo a los padres que su hijo tenía Leucemia, Cáncer en la sangre, los padres no se lo dijeron a su hijo hasta que pasara un buen tiempo, a la hija se lo dijo nada más llegar a casa y su familia estaba muy afectada, pensaban en lo peor, le operaron, le metieron un marcapasos para que el cuerpo le funcionara bien y pudiera vivir, a Javier se le cayó el pelo y se quedó calvo, le metieron quimioterapia por las venas que era lo único que le podría salvar. El padre de Javier creía en la Virgen y la hizo una promesa que fue esta: Si mi hijo se recupera de la leucemia yo iré cada día a visitarte y a rezar tres padres nuestros.

Tras seis largos meses ingresado en el hospital le dieron el alta y conoció a tres amigos que se llamaban Carmen, Pepe y Laura. Laura tenía dieciséis años, era una niña agradable muy cariñosa con sus amigos y muy sociable, era morena, el color de sus ojos eran azules, era bastante delgada. Pepe era un vago porque siempre que Javier quería jugar con él no se levantaba de la cama, tenía dieciocho años, era bastante alto pero delgado como un palillo, tenía los ojos marrones, era una persona bastante agradable. Carmen era bastante mayor que Pepe, Javier y Laura. Tenía treinta y dos años, estaba casada, tenía tres hijos uno se llamaba Juan, otro Manuel y otro Samuel, era un poco gordita, tenía unos ojos preciosos de color verdes. Durante cinco años largos Javier ha estado sometido a unas obligaciones por la enfermedad que eran estas: No se podía bañar en la playa sin camiseta y sin gorra porque el sol le hacía daño a la piel, no podían darle golpes muy fuertes en el marcapasos  porque le podrían hacer bastante daño. Los padres no se lo podían creer porque el médico había salvado la vida del hijo, se lo agradecieron toda la vida.

A los diez años le operaron para quitarle el marcapasos, la operación fue un éxito y todo salió bien. Ahora Javier tiene trece  años para hacer catorce en el 15 de diciembre, ahora tiene que ir cada año a Valdecilla para que le revisen y por si detectan algo hasta que le den el alta médica. El padre de Javier hizo su promesa con la Virgen y desde que Javier está bien no hay ni un domingo que no vaya a visitarla.

Ahora sí soy feliz

Ahora sí soy feliz. Deseaba este momento como ningún otro. Quería llegar a este lugar. Siento la libertad, el aire fresco, la brisa del mar. Me gusta esta sensación. Estar en casa.

Tras un mes encerrada en aquel maldito lugar donde me tenían escondida, he conseguido salir. No sabría explicar esa experiencia. Sólo te puedo decir:

Ha sido muy dura. Me pasaba las noches rezando para que la gente que me quiere no se rindiese nunca, que jamás dejase de buscarme. Yo confiaba en ellos, y no me he equivocado.

Cuando me desperté, lo único que recordaba era un fuerte golpe en la cabeza. Aquello hizo que yo me desmayara. No veía nada, simplemente una tenue luz y una sombra a lo lejos. Yo no me imaginaba lo que era, sólo que podría ser lo peor. Aquella figura se acercaba hacia mí a un paso lento, tranquilo. Yo no sabía lo que me venía encima. Y le tenía frente a frente. Era un hombre grande, musculoso, yo sólo le podía ver la figura, no le reconocí la cara.  De repente, me tapó los ojos con una venda, y sentí un destello de luz. Necesitaba salir corriendo de allí.

El primer día fue un conjunto de sentimientos; miedo, misterio, me sentía arrepentida… En realidad no sabía porque me habían secuestrado, que había hecho yo para estar ahí encerrada. No sabía si ese hombre me secuestró porque yo le había hecho algo de lo que no me di cuenta. El día pasó tranquilo. El señor que me secuestró sólo aparecía para darme agua, él no quería que yo muriese, quería venganza por algo, quería dar miedo por alguna razón extraña. Cuando pasó cuatro días empecé a perder la noción del tiempo, sólo quería despertar y pensar que era un sueño. Desperté al día siguiente, abrí los ojos, podía ver donde me encontraba. Era un lugar sucio, oscuro, una especie de almacén abandonado. Sólo se veía una luz al fondo, con un colchón tirado al suelo y unos platos de comida. Me imaginé que era donde él dormía, y que no se encontraba allí. ¿Habría salido para algo? Entonces pensé que estaría haciendo mi familia. Si ya estaban cerca de mi encuentro y si sabrían algo de mí. Tras pensar en todos ellos, un pequeño impulso vino hacia mí. Sentía que tenía que chillar. No dudé y pegué un berrido con los ojos cerrados. Una mano me tapó la boca. Me asusté, miré para atrás y ahí estaba él. No me había equivocado, era un hombre grande y fuerte. Me levantó y me llevó al colchón del fondo. Me sentó y me dio la comida que había en el plato de la derecha. Se sentó junto a mí y comenzó a comer a la vez que yo. Pensé que debería preguntarle por qué me había encerrado allí durante todo ese tiempo. No hablaba.

El tiempo seguía pasando y yo pertenecía encerrada. La verdad que no estaba a falta de hambre ni sed, pero no tenía fuerzas. Echaba mucho de menos a mi familia. Cerré fuertemente los ojos, y vi a todos mis amigos, a mi hermano y hermano, a mi madre y a mi padre. Las lágrimas se me cayeron.

Volví a sentarme con la persona culpable de que yo estuviera ahí, y volví a preguntarle:

-¿Por qué estoy aquí encerrada?¿ Que te he hecho?- Hizo oídos sordos. Le chillé- ¡¿Por qué?! ¡Contesta! ¡ valiente y contesta! ¿ De verdad he hecho algo tan cruel para que me hagas sufrir de esta manera? Y no solo a mí también estás haciendo daño a mis amigos y familiares. ¿ Y por qué me has dejado verte la cara? Si salgo de aquí no dudaré en describirte. Serás cazado.                                                           

-No es lo que hayas hecho tú, si no lo que he hecho yo. Llevo siguiéndote durante varios meses. Observando cada paso que das, dónde vas y con quién estás. He sido tu sombra durante mucho tiempo y te he ayudado en muchas cosas sin que tú te dieras cuenta. Te preguntarás por qué te he seguido. Yo perdí a mi hermana, una muchacha de tu edad. Una niña extrovertida, sociable, cariñosa, educada y sobre todo con mucha personalidad. Una chavala que cuando tenía que mostrar su mal humor lo mostraba. Me obsesioné contigo y pensé que te tenía que tener más cerca y decidí secuestrarte. Lo siento se me fue todo de las manos. Pensaba dejar este juego y entregarme a la policía. No te preocupes esto ya se ha acabado. He mandado una nota a la policía diciendo el lugar dónde estamos  y a qué hora tienen que venir a buscarte. Tú estarás aquí esperándoles. Yo marcharé.

– ¿No te ibas a entregar? No lo entiendo explícate. ¿Después qué pasa?

– ¿Sería demasiado fácil que yo esté aquí esperándoles? Que me busquen. Tú debes describirme y hacer lo posible para que me encuentren. Ahora está todo en tus manos.

Se calló durante unos segundos. Mientras se le caía una lagrima me soltó la cuerda de las manos y me dijo:

– Por favor, cuídate y solamente deja que te rodeen la gente que realmente te quiere.

Aunque suene fatal tengo que decir que gracias a ese secuestro estoy más unida a mi familia. Ahora estoy aquí sentada con ellos, en la casa de la playa donde yo me crié, olvidándome de lo vivido. Ese gran hombre, llamado David, está encerrado. De vez en cuando voy a verle a la prisión y hablamos de su hermana. Me cuenta historias sobre ella y él, pero nunca me ha querido contar por qué ella no está junto a él. De momento me tiene a mí. Todo el mundo tiene errores, y por el error de David he crecido y me he dado cuenta de lo que vale la vida.

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