Alumnos del PCPI se atreven con Lorca

Este vídeo muestra la magnífica actuación de estos alumnos del PCPI en la I Jornada Cultural y de la Convivencia del IES Marismas celebrada el 22 de diciembre del 2011, donde hicieron una fusión de poesía, baile y cante, digna de aplauso.

Enhorabuena, chicos, por vuestro duende.

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Celebrando Dickens, la Navidad y lo que haga falta

Hace un par de días me he enterado de que en el 2012 se celebra el 200º Aniversario del Nacimiento de Charles Dickens y nosotros, en el IES Marismas, sin saberlo, hemos inaugurado este año dickensiano con la representación de una de sus obras más conocidas. Desde Etcétera quería mostrar el resultado y agradecer a todos aquellos que han hecho posible la representación (que, aunque esté mal que yo lo diga por aquello de la falta de modestia, cada vez sale mejor).

– Empezaré por los responsables del texto, encontrados por Internet (¡ay, qué haría yo sin Internet!), Joan Salvador e Isabel Giménez, que ofrecen su versión teatral del cuento a quien quiera representarla únicamente a cambio de unas fotos del montaje.

– Los actores de 3ºA, que en su segundo año han demostrado que son cada vez mejores intérpretes. Cierto es que aun me sorprende que de nuestra caótica hora de teatro semanal resulte algo tan chulo.

– Los cantautores e instrumentistas de 2º y 3º ESO, dirigidos por Luisa, que incorporaron el número musical a la obra, con su toque bilingüe e incluso bailongo. Hay que destacar el gran trabajo de Luisa, que incluso se convirtió en nuestra Lady Gaga particular, inventando, a dos días de la representación, la coreografía de la fiesta del Sr. Fezziwig.

– Los artistas de Literatura Universal, con Marina al frente, que idean la escenografía en un tiempo récord, lo montan todo en un periquete y se ocupan del telón con eficacia y buen humor. Hay que mencionar especialmente la labor de Jesús Carmona, que transformó unas maltrechas cajas de cartón en una maravillosa puerta con nieve, picaporte y trampilla, por la que asomaba la cabeza del fantasma de Marley.

– Los chicos de sonido, con Josemi al frente, que insertaron impecablemente los ruidos, la música, las campanadas, etc. y además lo prepararon también en un tiempo récord.

– A los cámaras, que nos grabaron para que luego podamos disfrutarlo tantas veces como queramos.

– A Marina y Máriam, que ayudaron en los ensayos vespertinos, que apuntaban a los actores y a los teloneros, que organizaban los cambios de decorado, y tantas cosas pequeñas y no tan pequeñas, que en estos eventos son tan importantes…

– A Pablo, el impulsor de la I Jornada Cultural y de Convivencia, que siempre puso la representación como uno de los platos fuertes del día y que siempre preguntaba si hacía falta algo más, además de ser el autor del maravilloso cartel de la obra, y de otras tantas cosas.

– A todos aquellos que han aportado su granito de arena, aportando tiempo, objetos, ropas, telas, cualquier cosa para la obra, y que además aplaudieron nuestro trabajo.

A todos muchas gracias.

Y ahora pasen y vean el resultado:

El vídeo sigue en los siguientes enlaces:
Parte 2: Canción de Navidad (2)
Parte 3: Canción de Navidad (3)

Felicidad. En lo único que pensé fue en su felicidad.

Era el día más feliz de mi vida. Me habían elegido a mi. Aun no me lo creía, pero no había tiempo para eso. En unas horas, saldría a un plató de televisión. Podría hacer feliz a tantas personas…Sólo tenía que sacar una bola y cantar el número impreso en ella. Lo había ensayado tantas veces…Nunca me había confundido, pero…¿Y si ahora pasaba algo? Algo que impidiera que mi enérgica voz fluyera desde lo más profundo de mis pulmones y terminara cogiendo la forma de un número. Un número que quizás cambiase la vida de alguna humilde persona. No podía permitirme fallos.

Diez minutos. ¡Tan solo quedaban diez minutos! No me podía estar pasando esto. Me puse a practicar un poco más con una amiga que también era una de los niños de San Indefonso. Cuando me escribió un número para que lo leyera…¡No sabía cómo hacerlo! Se me había olvidado…¿Leer?

Cuando me toco salir a recitar el número que la suerte me había asignado, no pasó nada malo. Creí que no podía, pero lo hice. Es cierto que poco antes, se me había olvidado cómo se hacía, pero cuando me dirigía junto a mi compañera a la mesa donde sólo había cientos de diminutas bolas, recordé que podía hacer feliz a mucha gente con aquel acto. Recordé que era una oportunidad única para mi, y para el afortunado que recibiera el premio. Fue pensar eso y acordarme de todo. Lo hice, y lo mejor es que mi pequeña bolita tenía la felicidad de algunas personas impresa en tinta sobre la dura madera.

Navidades digitales

Hay que echarle imaginación para hacer esto. Espero que se entienda porque está en portugués.

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