La mala suerte te acompaña

Llegamos a París y vimos que dos coches se habían chocado. Nos acercamos a ver si estaban heridos y antes de que llegáramos salieron del coche dos hombres altos, fuertes y con pinta de creerse los más chulos del barrio; y empezaron a discutir. Ya cuando el ambiente se estaba caldeando se empezaron a insultar y a pegarse. Un chico que era bajo, con gafas, llamó a la policía y vinieron a toda velocidad, pero antes de que llegaran y los pararan, un conductor cogió un cristal de su coche destrozado y se lo clavó en la pierna al otro conductor. La policía corrió para que no le hiciera más daño. Les arrestaron a ambos y los llevaron a la cárcel -tres meses al que le habían clavado el cristal y un año al otro.

Desde entonces no he vuelto a París.

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EL MISTERIO DEL COCINERO

Era por la mañana y acababan de empezar las vacaciones de verano. Sam estaba de viaje en París. Le gustaba mucho viajar y en sus ratos libres hacía de detective. Pero esta vez no. Quería pasar unos días tranquilos. Aquel día había decidido ir a ver la ciudad. Estuvo toda la mañana paseando y por la tarde llegó a la Torre Eiffel. Sam subió al ascensor, y cuando llegó arriba se llevó una sorpresa.

– ¡Pepe!, ¿Qué haces aquí?

Pepe era un viejo amigo de Sam y no se habían visto desde hace mucho tiempo. Los dos amigos estuvieron charlando todo el día y cuando se hizo de noche fueron juntos al hotel donde iban a pasar unos días, que por casualidad era el mismo. Raúl, un encargado del hotel, les recibió y después de cenar se fueron los dos a dormir. Más o menos a media noche un grito despertó a Sam. Este llamó a Pepe y los dos fueron corriendo al restaurante, que era de donde venía el ruido. Cuando llegaron allí los dos tuvieron un escalofrío. El suelo estaba lleno de sangre, los cubiertos estaban rotos y uno de los cocineros estaba tirado en el suelo.

-¡Está muerto!- gritó Sam.

En ese momento Raúl entró en el restaurante y vio el cadáver.

-¿Qué ha pasado?- preguntó.

-No lo sé, pero vamos a tener que investigar.- dijo Sam.

Pepe miró a Raúl y dijo:

– ¿Usted sabe si alguien estaba enfadado con el?

-No tengo ni idea- contestó Raúl- pero ahora tengo que irme.

Cuando Raúl se fue, Sam vio algo que antes se le había escapado: Encima de una mesa había un papel. Era una etiqueta en la que se veía el logotipo de una tienda.

-Yo sé dónde está esa tienda- dijo Pepe.- Fuera quien fuera el asesino debió de comprar algo allí.

Los dos amigos esperaron a que se hiciera de día y fueron a investigar a la tienda. Una vez allí la vendedora les saludó y Sam le dijo:

-¿Ha venido aquí alguien sospechoso los últimos días?

-Sí -contestó ella- ayer vino un tipo bastante misterioso y compró un traje y una máscara.

-¿Qué hizo después de comprar?

-Se fue por allí.- La dependienta apuntó con el dedo a un callejón que se veía por la ventana. Sam y Pepe se despidieron de ella y caminaron hacia el callejón. Cuando llegaron allí se dieron cuenta de que estaba todo mojado y olía a basura. De repente Pepe dio un grito y señaló algo. Una silueta estaba corriendo e intentaba escapar de ellos. Los dos echaron a correr detrás de él hasta que se tropezó y cayó al suelo. Sam le miró a la cara y vio que no era nadie conocido. De pronto notó un olor que le parecía familiar. Era el olor que había en el hotel. Además tenía manchas de sangre.

– ¡Tú has estado en el hotel de la esquina! ¡Tú eres el asesino!- gritó Pepe.

Sam cogió un palo y le amenazó.

-¡Vale, vale!- chilló el asesino.- Fui yo, me contrataron para que lo hiciera.

-¿Quién fue?

-No lo sé, me habló por teléfono y luego me mandó esta carta.

El asesino le dio la carta a Sam. Estaba escrita a mano y decía: “Recoge tu dinero en el almacén cerca de tu casa.”

-Deberíamos ir allí.- comentó Sam.

– Sí, pero antes llevaremos a este a la policía. – dijo Pepe.

Después de poner en su sitio al asesino los dos amigos volvieron al hotel. Sam Fue a hablar con Raúl pero se dio cuenta de que no estaba. Había dejado una nota en la que ponía: “He ido a hacer unos recados”. Sam sacó la nota del asesino para volver a leerla, y se quedó de piedra al ver que la letra de las dos notas era la misma. No tuvo tiempo de decir nada, ya que en la tele que había allí sonó la voz de un reportero diciendo que habían robado un banco. Inmediatamente, Pepe y Sam se escondieron en su habitación.

-¿Crees que Raúl es el culpable?- preguntó Pepe asombrado.

– Eso parece.- dijo Sam.- Tenemos que avisar a la policía, y rápido.

Los dos llamaron a la policía y planearon lo que iban a hacer. Muchos agentes de policía se escondieron en el hotel.

Al día siguiente Sam llevó la nota del asesino hasta donde estaba Raúl y le dijo:

– No la habrás escrito tú, ¿verdad?

Raul miró a los lados y vio que no había nadie. Entonces soltó una carcajada y sacó un cuchillo. Pero en ese momento los agentes de policía salieron de su escondite y le rodearon. Raúl no tuvo más remedio que explicarse.

– Llevo meses planeando el robo al banco, pero ese cocinero asqueroso me estaba espiando. Por eso contraté al asesino.

Un rato más tarde Raúl estaba subiendo al coche de policía gritando insultos que prefiero no decir.

-Ha salido Bien, ¿no?- dijo Pepe.

-Sí.- contestó Sam.- Pero nos hemos quedado sin vacaciones.

Crónica de viaje: A París en barco.

Hace unos meses, con mis amigos, dimos unos paseos en barco, que nos llevó durante siete días por el río Yonne y el canal del Asón a una media docena de grandes puertos y pueblos en el país español.
El viaje le iniciamos en el hotel Buciero de Madrid, donde un taxi nos recogió para llevarnos a la cercana villa de Bilbao, donde nos instalamos en una pequeña habitacion de la barca El Cofre. Cada villa que veíamos, el capitán del barco paraba y podíamos bajar a verla y comer en los restaurantes más buenos.

La primera villa fue Canes. Este pueblo fue muy bonito, había unos restaurantes muy buenos donde comimos de maravilla, y más tarde vimos un monumento llamado EL Raya.

La segunda villa fue Toulouse. En esta villa había gente muy maja y nos quedamos paralizados al ver el monte gigante que tenía. Este monte era especial para los ciudadanos porque había una poción mágica enterrada.

La tercera villa se llamaba Lyón. Este pueblo estaba en ruinas y la gente era muy pobre, lo único bueno que tenían era un restaurante con un chef llamado José, muy bueno, que cocinaba de maravilla.

La cuarta villa se llamaba Marseille. Este pueblo era de los más ricos de los que vimos, había coches de lujo, casas de lujo, y gente vestida con muy buena ropa.

La quinta villa se llamaba París. Ésta era la mas impresionante de todas, era la más rica y la gente más maja de todas las que conocimos, había restaurantes flipantes con comidas muy buenas y cenas todavía mejores, en este pueblo había un monumento llamado La Torre Eiffel. Esta torre era muy alta y muy bonita y por la noche tenía muchas luces.

La sexta villa era Barbie y era normal pero muy bonita, la gente era muy desagradable y no daba gusto estar allí. A la vuelta pasamos por todas las villas y en la villa de la poción mágica, donde los ciudadanos ya la habían encontrado, se habían hecho muy ricos. El paseo nos pareció muy bueno y muy agradable, a todos nos gusto mucho.

CRÓNICA DE VIAJE: London.

          Hoy he comprado mi billete para el viaje a Francia, aunque me voy a London, pero quiero parar primero en Francia porque  me encanta. He elegido London por que es uno de los muchos sitios donde siempre he querido ir, me parece una ciudad muy bonita y además me viene bien ir porque así practico el inglés. El viaje le empezaré dentro de tres dias.

¡Ya tengo ganas de realizar el viaje!

                                                ***

          Hoy es el primer dia del viaje y he tenido que coger un taxi desde mi casa hasta el aeropuerto de Santander. Todavía  estoy en la cafetería del aeropuerto porque el avión no llega hasta dentro de media hora, más lo que tarden en prepararlo, unos cuarenta y cinco minutos.

                                              ***    

      Ya hemos montado y estamos yendo a Francia. Me parece muy bonito ver como surcamos las nubes con el avión, aunque tengo que reconocer que me da un poco de miedo.

                                                ***

           Ya hemos llegado. Acabo de llegar al hotel en el que me alojaré los próximos dos días. Me voy a echar a dormir porque estoy cansadísima del viaje.

                                                 ***

          Hoy es el último día que estoy aquí. Ayer visité  la Torre Eiffel, es muy bonita, pero al bajar un sin vergüenza me robó el bolso y menos mal que un señor muy amable me defendió, se lo quitó y me lo dió, por que si no, no se que hubiera echó, por que llevaba  la documentación, todo mi dinero y el móvil.

                                                                                            

          Ya estoy en el avión hacia Londres, son las seis de la mañana y estoy muy cansada. El viaje va a durar unas cuatro horas y media porque hay turbulencias.

                                             ***

          Ya hemos llegado. Estoy tomandome un café con leche en la cafetería del aeropuerto. Acabo de llamar a un taxi.

                                             ***

          Ya estoy en la habitación del hotel, voy a deshacer las maletas y me voy a ir a visitar hasta el último rincón de London.

                                             ***

          En estos días he visitado muchas cosas, entre ellas The General Assambly, el  Ojo de London, el Bigben y muchas otras cosas. También he estado en muchas tabernas inglesas, y la verdad es que me lo he pasado muy bien.

                                                

        Ya ha llegado la hora de coger el avión a Santander, que por cierto me ha costado mucho encontrar un viaje directo. No veo la hora de volver, por que la verdad es que me lo he pasado muy bien.                  

                                                          

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