Aquel cautivo. (Oda al vibrador)

Contigo la noche es amena,

eres mi firme y verdadero enamorado

porque solo tú haces que me sienta llena

y solo tú consigues que quede todo olvidado.

En que estás y estarás siempre puesto

y aunque yo a ti no te vea

deberías saber ya lo que siento,

que estás tú cuando nadie me desea

y mis labios están cortados a tu medida,

pues eres el terremoto en mi desierto

y aunque no sienta cuando te vas

siempre en ti yo encuentro el placer y el gusto…

¡Oh! Vibrador cautivo.

 

El móvil

Aparato imprescindible,

nos despiertas de alegría

cuando hay melancolía

de una forma increíble;

cada año un nuevo tipo

que te quitará el hipo,

cada año un nuevo modelo

que hasta conjunta con tu pelo,

aún esperamos un nuevo prototipo,

o por lo menos un anticipo.

 

 

 

La ventana

Ventana lúcida y transparente
todo haces que pase más deprisa
pero aún así me queda la sonrisa
por lo que ha pasado por mi mente
no queda nadie es algo deprimente.
La melodía del violonchelo
al tocarte es como el terciopelo
en mí causas un revuelo
que me haces subir del subsuelo.
¡Oh querida ventana!

Oda al aspirador

Es ese aparato que aspira

todo aquello que al suelo cae

dejándolo todo limpio y reluciente.

Es ese aparato que aspira

el que hace tanto ruido

que a la gente despierta.

Es ese aparato que aspira

el que se mete en mi mente

cuando mi perro destruye algo

y al aspirarlo queda todo limpio y reluciente.

WhatsApp

Gracias whatsApp, por ahorrarme

tanto dinero en mensajes,

ya que puedo enviar música,

mensajes e incluso imágenes.

¡Oh, whatsApp! Gracias por alcanzarme.

Querido, no te frenes,

sigue siempre actualizándote.

Tú, whatsApp, que siempre estás,

nunca me abandones.

 

 

Al menos 10 versos, ánimo, solo te quedan dos más

 

El despertador

Sonoro y ruidoso invento

alegrándome los días

viajando a mi pensamiento

despertándome con tus melodías

rompiendo el silencio dormido

en la noche oscura,

haciendo que sea menos dura,

de mis sueños me he ido,

hasta mañana, madruga.

¡Oh, despertador sonoro!

Vitrocerámica

Tengo hambre, me levanto y abro la nevera,

dios, qué frío, qué frío.

Cojo el filete, está fresco, por supuesto.

Miro a mi izquierda y recuerdo ese gran invento,

¡oh, vitro, que haces que mis comidas sean calientes!

¡Oh, vitro, que todo sabe mejor cuando te pongo la sartén!

Con solo darle a un pequeño botón, tú desprendes calor,

ese rico calor que me hace más feliz.

Tú, vitrocerámica, siempre estás ahí.

Tú, vitrocerámica, gracias por existir.

 

 

 

 

Oda a You Tube

 

 

Siempre ahí para informarme,

para perderme en un mundo,

para no parar de verte y llegar tarde.

Siempre ahí para escucharte,

mil historias que contaste,

mil recuerdos para olvidar,

en ti encuentro la agonía de verdad,

en compañía, muriendo y en soledad.

En ti busco la música que atrae felicidad,

en ti muero llorando cuando cuentas la realidad.

Tú, contando cada chiste, cada hora,

mientras escribo esto, tú cantas ahora.

Y muero dedicándote mi métrica,

en cada risa, en cada llanto, en cada encuentro

una escena polémica.

 

Por buscar lo que quiero oír,

lo que quiero ver,

lo que quiero observar,

lo que quiero escuchar.

Como tú y nada es igual.

El disparo a Kennedy,

cada segundo de historia,

la guitarra de Hendrix,

las lágrimas del mundo,

Let it be,

todo lo que busco,

tan cerca,

dentro de ti.

 

Oda al Típex

Solo tú, mi típex,

solo tú entierras los errores

en las profundidades de mi cuaderno.

Solo tú, típex,

perdonas los errores

del ignorante bolígrafo.

Solo tú has salvado

a grandes escritores

de grandes vergüenzas.

Solo tú nos das la oportunidad

de empezar de nuevo en el mismo lugar,

sin borrón ni cuenta nueva.

Oda al Twitter

Tú, que tantas veces me has ayudado,

que gracias a tus 140 caracteres,

he podido expresar mis pareceres,

sintiendo siempre alguien a mi lado,

que cuando me creía solo,

gracias a tus retweets y favoritos,

sentía que alguien leía mi escrito,

aunque después me diera unfollow,

pero eso me importaba poco,

te tenía a ti, pequeño pajarito.

¡Oh, tú, Twitter bendito…!

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