Oda al móvil

Tú, que siempre estás ahí cuando lo necesito,

tú, que me iluminas la cara por la noche,

tú, que me permites hablar con mis amigos,

tú, que no me guardas ningún reproche.

Twitter, tuenti, facebook y whatsapp.

Hablo con todos desde el sillón de casa.

No tengo que ir a la biblioteca,

porque tengo internet en la tarjeta.

¡Oh, móvil preciado! En mi bolsillo siempre guardado.

 

Oda al aspirador

El cable siempre por medio,

cuando gracias a tu ruido molesto

salgo diciendo ya despierto:

– No encuentro lo bueno de esto,

un aparato que molesta al resto.

Aunque viéndolo por otro lado,

ayudas a limpiar,

eso a lo que llaman hogar.

Y para terminar,

unos dias después,

volvemos a empezar.

 

 

 

 

Oda al ordenador

Máquina de mil funciones,

que de todas pocas utilizamos

y para bobadas la mayoría lo usamos.

Esencial para las comunicaciones,

aunque sin Internet ni yo lo miraría,

y alojando polvo lo dejaría.

Con todas esas utilidades,

que algunas olvidadas están,

y que poco beneficio le dan,

salvo para adquirir nuevas capacidades.

 

Oda a la televisión

Reúnes a gente a tu alrededor,

da igual lo que muestres,

noticias,dibujos o series

que ellos acomodarán en el sillón

sin importarles si fuera desaparece el sol,

porque están viendo la televisión.

Con el tiempo tu estética ha cambiado,

alguien te ha ido mejorando,

sólo te falta ir andando,

pero todavía queda lo mejor,

antes te veíamos en blanco y negro,

y ahora lo hacemos en color.

 

 

 

Oda al The Wave

En América se creó,

pero hasta aquí llegó.

Patín que dos ruedas tiene,

una delante y otra detrás.

Street surfing lo has de llamar

pues surfeando parece que estás

pero no en la mar,

sino en cualquier lugar.

No tiene freno

así que más vale que tu camino sea eterno,

tiene forma de pala de piragua

pero insisto en que no va por el agua.

Si te encuentra con algún surfista callejero

más te vale no estar en su camino

porque va sin freno.

Si lo quieres dominar,

más te vale practicar.

 

 

Oda a las zapatillas con ruedas.

¡Oh, zapatillas ruedeniles!

Rodando hacia la luna llena

o hacia la risa de una hiena,

rodando siempre sin raíles.

 

Yo sí quiero que me encandiles

con gozo y seguridad plena,

porque puedes cruzar el Sena

sin mojarte el talón de Aquiles.

 

Muchas caídas me han hecho pedazos.

Más de mil veces me he roto tanto

que nadie podía coger mis cachos.

 

Pero estabas para parar mi llanto,

recogiendo mis trozos en tus brazos

con más diversión repartida a ratos.

Oda a la cámara

Tú, que eres una gran invención,

que puedes guardar en tu memoria

el recuerdo de una gran pasión

o plasmar la mayor historia,

marcar momentos de la vida,

afirmar lo que muchos no vieron,

de ti se alejan las personas tímidas,

porque a la vista de tu ojo estuvieron.

El mayor sentimiento de una persona

atrapada en tu imagen apasiona.

Oda a la Televisión

El Televisor

Tú, que nos das información,

sin ningún impedimento

y en cualquier momento,

con solo una presentación.

Tú, que nos muestras la vida,

la vida de cualquier lugar,

lo haces de forma fluida.

Nos muestras imágenes,

unas veces mejor y otras peor,

pero siempre con el mismo valor.

Oda al Twitter

Tú, que tantas veces me has ayudado,

que gracias a tus 140 caracteres,

he podido expresar mis pareceres,

sintiendo siempre alguien a mi lado,

que cuando me creía solo,

gracias a tus retweets y favoritos,

sentía que alguien leía mi escrito,

aunque después me diera unfollow,

pero eso me importaba poco,

te tenía a ti, pequeño pajarito.

¡Oh, tú, Twitter bendito…!

Oda al Sistema Android

Tú, verde muñeco,
con tus antenas,
y ese cuerpo pequeño,
que das tantas alegrías y penas.
Que en cada actualización nos
añades más aplicaciones y juegos.
Tú, verde muñeco,
que ayudas al móvil a mejorar,
y a más personas enganchar.
¡Oh, tú, maravilloso Android!

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