¿Por qué?

Antes de que la gente creyera, soñara, amara de verdad, no era más que granitos de arena, que elaboraba su vida sin saber porqué; danzaban pero se olvidaban de divertirse, estudiaban pero se olvidaban de aprender, se casaban pero se olvidaban de amar. Un día, una persona de la que nadie se acuerda, ni de su nombre, ni siquiera el que está narrando esta historia, mientras dormía, soñó.

Su sueño era un baile de ideas, veía árboles con frutas, grandes mares, bellos bosques y majestuosos acantilados. Se sobresaltó y se despertó. Con los ojos bien abiertos dijo para sí:

-¿Por qué?

Estuvo toda la noche contemplando el inmenso cielo, donde la vista no llega a ver el final, pero él sí vio el final de sus límites, en ese momento todo eran preguntas sin respuestas. Cuando el alba apareció, se dirigió al centro de la aldea y gritó:

-¿Por qué?

La gente le miró y en sus cabezas empezaron a bailar ideas y preguntas. Esto fue extendido por todo nuestro mundo, si es que es nuestro. La gente empezó a sentir, a aprender, a amar, a bailar. Esto vino bien pues todo empezó a tener sentido, medicinas, libros, historias, la gente empezó a creer en varias cosas, ciencia, religiones, en las que siempre había un Todopoderoso o varios, que, quién sabe, igual eran verdad.

Pero no todo en este mundo es de color oro, la gente empezó a sentir odio, ira, avaricia. Eso trajo guerras, sangre, invasiones y muchas mujeres fueron maltratadas. Por eso, hubo pobreza, hambre, enfermedades, por la ira. Pero la vida es así, la curiosidad mató al gato, pero no es tan mala, pues un día, mientras dormimos, o lo intentamos, deberíamos preguntarnos:

-¿Por qué?

Guzmán Calzado Díez, 1º ESO

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