Perdido en la Isla.

Eran las 6 de la mañana, mi yate  salía de Santoña para ir hasta Marruecos. Lo único que me llevo es una maleta  con ropa, mucha comida y agua.

El barco zarpa y a los 2 días me doy cuenta de que no me queda casi gasolina, me queda para un día de gasolina. Cuando me quedan solo 8 horas, se ve a lo lejos una tormenta, ya tengo la tormenta encima y se rompe el yate. Al siguiente día me encuentro en en una isla solo. Lo  único que me ha quedado es un cuchillo, una manta y una linterna. No creo que sobreviva más de 1 més  y espero que para ese tiempo ya me hayan rescatado. Al siguiente día se oía un sonido un poco peculiar en la isla, cuando lo vi no lo podía creer, era un helicóptero que me rescató.

Naufragio imprevisto.

Un día como otro cualquiera, me casé. La luna de miel era un crucero por los 5 mares. Ya en el barco, cuando partimos, días después hubo una tempestad terrible y el barco chocó  contra una roca sumergida, que no se veía apenas por la tempestad.

De repente, el barco se estaba hundiendo, cogí lo primero que pille y me eché a nadar. A la mañana siguiente, aparecí  en la orilla de una Isla (a la vista desierta) busqué rufugio y comida. Encontré una navaja multiusos ( que me sacó de muchos apuros) en el pantalón que llevaba puesto, encontré unas semillas que casualmente se me cayeron ayer en el bolsillo viendo  el jardín del barco. Encontré entre la arena un cofre con unas cuantas redes y cañas( por suerte me sirvieron para conseguir comida).

Al principio estaba  muy asustada, hasta que comprendí que asustarme no me valía de nada. Estuve unos siete años en aquella Isla sobrevivendo. Poco a poco con la madera de los árboles la navaja y las redes, fui construyendo un barco, que me salvó la vida. Cuando estuvo totalmente hecho, partí sin rumbo, sin saber qué me iba  a encontar, arriesgando todo.

Pasaron meses allí, hasta que ví una playa, casualmente llena de gente. Me vieron los socorristas y vinieron a por mí. Me dieron ropa, comida, alojamiento, hasta trabajo. Me encontraba en Miami. Allí viví hasta mi muerte, y fue la mayor experiencia de mi vida y todavía doy las gracias a aquellos socorristas que me salvaron de la muerte.

3 Cosas para sobrevivir en la isla

Ahora mismo estoy en un barco, yo y tres amigos más, llegaremos al puerto de Santoña en unos 15 días, espero que no más porque nos queda solo un tanque de 40 litros.

Estamos en la Isla del Arrecife a unos quinientos kilometros de Santoña.

Aaaaaaaaaaaaahhahahahahhah¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

Se mueve el barco balanceándose de un lado a otro, espero que no pase nada.

Aaaaaaaaaaahahahahahhh¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡  nos hundimos, llegé hasta la Isla del Arrecife, no había nadie, solo yo. Solo me dio tiempo a coger 4 cosas, aunque una se me cayó al fondo del mar y me quedaron las más importantes: Un botiquín con lo elemental de primeros auxilios (alcohol, vendas, gasas, tijeras, pinzas, etc…) una brújula para encontrar algo o alguien y, por último, refugio (una tienda de campaña) que dentro me encontré una linterna, un esprai para los bichos y un colchón inchable que entraba justo en la tienda de campaña, no encontré nada más, yo creo.

No, no encontré nada más, cogí un sitio al lado del mar y a la sombra, encima de palmeras. También, aparte de la sombra  también quita la lluvia, cuando llueve. Puse la tienda de campaña, metí la brújula, el botiquín y fui en busca de comida y bebida, agua y más cosas para sobrevivir en la Isla del Arrecife.

Me subí en un árbol donde había cocos y bambú, lo llevé a la tienda de campaña, el coco tenía algo blanco dentro, no sé qué era pero… estaba bueno, tenía agua y como una especie de chicha, estaba de vicio. Bueno, con eso sobreviví cuatro noches y cinco días  con muchos más cocos, me acordé al cabo de 5 días de que tenía un walki-talki y tenía batería, soy un poco tonto.

Bueno, en fin, avisé a un  helicoptero que vino a buscarme al arrecife donde se nos hundió el barco. Cuando llegué a Santoña, al puerto, fuí a casa, me duché y no voy a contar nada más porque estoy agotado.

Relato de aventuras

Cuando llegué medio ahogado a la isla, me encontré con un cangrejo que me dijo que me iba a comer, empezando por los pies para que doliera más. Me levanté y le pedí al cielo que cayeran del cielo chicas, comida envuelta en ropa y bebida envuelta en mudas. Después me hice un cobertizo para dormir mientras arreglaba el barco, pero por la noche una ráfaga de viento me destrozó el cobertizo y una serpiente me mordió. Me di cuenta y la mate. El veneno empezó a correr por mi sangre y casi la palmo, pero una chica me absorvió el veneno y lo escupió a la arena y me salvé. Nos fuimos a la ciudad después de arreglar el barco. Llegué a la ciudad y me fuí con mi familia de vacaciones a Hawai en avión.

RELATO DE AVENTURAS

Esta historia trata de cuando naufragué en una isla desierta. Solo pude llevarme tres cosas: un bote hinchable que se hincha cuando se tira de la cuerda, semillas y un arpón. Acababa de llegar a la orilla, estaba muerto de hambre, casi no podía  moverme del cansancio. Planté las semillas y esperé. Mientras crecían, me adentraba entre esos arboles que medían poco pero eran muy espesos. No veía nada del cielo mientras estaba entre esos poquitos árboles pero de repente oí un ruido por detrás de mí, me giré y vi a un mono balanceándose hacia mí, pero me agaché y con una piedra le dejé inconsciente de un golpe, lo maté.

Después de pensarlo mucho me di cuenta de que si había un mono allí es que, ¡había comida!. Empecé a escalar el árbol más cercano y, ¡sí, había fruta!. No paré de comer fruta hasta que me llené y volví hacia donde dejé las semillas plantadas, el bote hinchable y el arpón, pero ¡no estaban!. El mono se había comido las semillas. El bote estaba intacto, al igual que el arpón que solo estaba cubierto de hojas bajo la sombra de una palmera. Decidí que ya era hora de marcharme de esa isla, así que cogí mucha fruta e hinché el bote. Cuando todo estaba listo para marcharme, me adentré en mar abierto. Pasaron las horas y yo seguía remando, estaba muy cansado y tenía miedo porque no había nadie a mi alrededor, pero eso era lo que yo pensaba.

¡Había un tiburón detrás de mí!. Venía justo hacia el bote pero me eché para atrás y se tragó medio bote. Mientras se hundía, tenía tanto miedo que no sabía qué hacer hasta que decidí saltar del bote. El tiburón termino de comerse todo el bote pero me vio nadando y vino hacia  mí. Me íba a coger hasta que vi una lancha a toda potencia y me salvó. Cuando me dí cuenta de quién era le abracé tan fuerte como pude, porque era mi padre.

Aventura de la isla

El verano del 2000, yo tan solo tenía 14 años, cuando mis padres programaron unas vacaciones en ferri hasta el Caribe. En el viaje tuvimos una parada, bajé con mis padres al pueblo, allí compramos: una navaja, unas semillas y unas piedras especiales para hacer fuego. Al cabo de una hora volvimos al ferri y cuando estábamos por el camino, el barco naufragó. Mis padres, para que sobreviviera,me metieron en un bote; en el bote metieron las cosas que habíamos comprado en el pueblo.

El bote iba sin rumbo, llegué a una isla, di una vuelta a ver si había gente, pero era de noche, no había nadie, me di cuenta de que en la isla estaba yo sola.

La primera noche no podía dormir, escuchaba ruidos extraños, tuve mucho miedo, me acordaba de mis padres, cómo me cuidaban y me acordaba de esos besos que me daban al acostarme. En ese momento me di cuenta que les echaba mucho de menos. A la mañana siguiente me levanté y tenía mucho hambre, cuando de repente vi un árbol grande lleno de cocos, me subí a coger unos cocos, luego me acordé que mi padre me había metido en aquel bote esas piedras maravillosas para hacer fuego, pero no había manera. Después de intentarlo muchas veces logré hacer fuego. En ese momento me puse súper contenta porque sabía que no iba a pasar frio y podía calentar la comida.

Decidí a media mañana descansar un poco y buscar un palo grande y atarlo a la cuerda de la bolsa de las semillas para poder pescar.

Estaba anocheciendo y estaba a punto de quedarme dormida cuando de repente empieza a llover a cántaros, puse los cocos debajo de la lluvia para tener agua dulce y corrí hacia la cueva que había entre dos grandes arboles.

Al día siguiente me levanté, hacía bastante calor, fui dando una vuelta a la isla a ver donde podía plantar las semillas, encontré detrás de la cueva un campo fértil y con la navaja hice unos cuantos agujeros donde planté las semillas. Unos días después, mientras llovía, yo observaba cómo iban creciendo las plantas. Todas las noches yo ponía los cocos con la esperanza de que lloviera y tener agua dulce que beber.

Estaba pescando y de repente a lo lejos vi un bote y chille ¡SOCORRO!¡SOCORRO!, el bote poco a poco se fue acercando y fuimos navegando hasta que vimos una gran isla donde había mucha gente.

Nos mantuvieron sanas dándonos comida y un bote a motor para regresar a casa.

Cuando llegué a mi pueblo encontré a mis padres, a quienes les habían rescatado muy heridos, cuando me vieron en un instante me reconocieron a pesar de los 12 años que estuve sin verles.

Yo ya tenía 26 años.

La isla

El 22 de Julio del 2012, el crucero donde viajaba con mis padres por un recorrido por las Bahamas naufraga en aguas del Atlántico. Yo (Lara Garay) soy la única superviviente, antes de que el barco de hundiera, busqué algunos objetos, para prevenir posibles hechos posteriores.

Provista de unas cuantas semillas, una red y una navaja, salí del barco a nado. Tras más o menos un kilómetro de distancia del lugar del naufragio, encontré una isla, y fui hacia ella. Observé durante unos minutos aquel lugar, parecía estar deshabitado, desierto. Pude intuir que debía sobrevivir yo sola en la isla, así que empecé a organizar mi campamento. Con unas cuantas hojas y barro, pude fabricar, la que de ahora en adelante sería mi casa. Posteriormente, busqué alimentos y tierras fértiles donde pude plantar las semillas. Pude sobrevivir sin ningún tipo de problema durante unos meses, pescando con la red y con las provisiones de la isla, pero después de algún tiempo, empezó a plantearse el primer problema:  la escasez de comida, la isla era pequeña, y las provisiones se agotaban, los peces ya no eran tan abundantes y las semillas no crecían por falta de lluvia.

Pero la falta de comida aumentó mi ingenio, y conseguí fabricar un sistema de riego con palos que almacenaba el agua de la lluvia en una especie de depósito en lo alto de la isla. Tras solucionarse ese problema, decidí explorar más la isla, mientras caminaba por un sendero, un sonido llamó mi atención.

Advertí que el sonido provenía de mis espaldas, y mientras las piernas me flaqueaban, me giré, contemplando la presencia de un animal, que parecía ser un jaguar.

Gracias a mis instintos, empecé a correr, pero el animal me perseguía. Pasaron unos 30 minutos hasta que pude deshacerme del jaguar engañándolo dejando rastros de sangre de un corte pequeño que me hice con la navaja, y conseguí huir por otro camino.

Llevo 6 meses en aquella isla, y empiezo a aburrirme. Investigando, consigo divisar a lo lejos otra isla. Me decidí a salir con una balsa hecha con caña hacia aquel lugar. Tras unas dos horas, conseguí llegar a la isla. Un grupo de indígenas, me esperaban furiosos por haber invadido su territorio.

Los indígenas, me capturaron, y me obligaron a ejercer las tareas más duras, era una esclava. Aquellas personas, emitían sonidos cortos para comunicarse, los cuales yo no podía comprender.

Pero pasado el tiempo, los indígenas me cogieron cariño y empezaron a tratarme como a una más.

Me quedé allí para siempre, feliz.

 

Relato de aventuras

Un día de febrero de 2013, partí desde España a Tailandia pero 13 días mas tarde una tormenta me sorprendió dándoles de comer a mis animales que eran: un perro, dos perras, dos ovejas, dos carneros, 8 gallinas y 4 gallos.

De repente, me choqué contra una roca que hizo un boquete en la proa del barco. Entonces saqué a los animales, cogí unas semillas y mi navaja multiusos, que incluía un mechero y 100 cerillas en el cuerpo de la navaja, y una red de unos tres metros.  Avisté una isla a 1 km o por ahí,  me lancé con todos los utensilios metidos en una bolsa y los animales me siguieron, pero los gallos y las gallinas no querían, así que cogí un trozo de madera y los lleve a todos los animales hasta la isla.

Cuando llegué a la isla lo primero que hice fue comprobar si todos los animales estaban bien, en la isla había algún que otro cocotero y cogí 5 para beber y comer. Había muchas hojas de palmera, hice un refugio con la red, dos palos y las hojas de palmera. Encendí un fuego y así viví toda la vida pero mis animales y mis árboles se multiplicaron por cuatro y empezaron a llegar animales como vacas y toros. Encontré enterrada agua embotellada y tuve para un año y luego recogía el agua de la lluvia. Un día estaba pescando cuando un tiburón intento romper la red , pero yo le cogí de la cola y le llevé hasta la arena, donde le maté con mi navaja  y ya tuve cena paro cinco días. Cuando anocheció vino una serpiente y se comio lo que sobró del tiburón y entonces, cuando la vi a la mañana tumbada en la arena con la tripa todo llena, la mate y la usé de carnada para pescar. Pesqué muchos peces y comí mucho pescado.

LA ISLA DEL TESORO

Mi nombre es Mónica. Llegué a una isla en que no había nadie, estaba sola, con muy pocas ganas de ir a por comida. Estaba en mi barca, tirada, con mucha sed. Entonces encontré un charco que estaba limpio, bebí de él, estaba muy cerca de mi barca. Me fui a por comida. Me encontré con un cocotero, cogí muchos cocos. Los llevaba a mi barca cuando encontré una señal que era un poco extraña.

Como se hacía de noche me tuve que ir a la barca. La tuve que preparar para pasar la noche. Dormí en Valle. Al día siguiente fui a ver la señal, fui investigando para ver cómo era. Resulta que al ir caminando, me caí por una trampa. Tuve que pasar esquivando un monstruo. Era de 7 cabezas y 20 manos y por poco me mata pero me libré por los pelos. Apareció Bruno, que me salvó, pero el monstruo me cayó encima de la pierna izquierda, me tuvo que llevar hasta mi barca, que allí tenía medicamentos.

Me curé con un poco de Betadine y venda. Él me dijo que había visto más señales de esas. Como sentía curiosidad, me fui con él, me dijo que eran sitios peligrosos. Le dije que había pasado la noche sola, que había quitado o perdido el miedo. Nos fuimos a segur las señales y comenzó la aventura.

La segunda señal eran unas flechas que indicaban el oriente, esas flechas nos llevaron  por un bosque muy tupido que resultó ser una trampa, acababa en un acantilado. Casi se cae Bruno y le aguanté. Nos fijamos un poco y habíamos dejado atrás otra señal, ya era la tercera señal, era un triángulo, fijándote se apreciaba que el acantilado era o formaba un triángulo y nosotros estábamos en un vértice, desde allí fuimos mirando si había alguna otra señal o que indicara algún camino. A nuestra izquierda había una senda escondida, la seguimos, parecía que no llegábamos a ninguna parte y allí estaba  lo lejos una boca de una cueva. Nos fuimos acercando. Cuando nos acercamos iba oscureciendo, caía la noche. Tuvimos que dormir allí, estaba lleno de barro el suelo y las paredes no se veían, pero en el techo se oía como un ruido. Cuando encendimos un pequeño fuego para calentarnos y comer algo, se oyó un estruendo, algo volaba sobre nuestras cabezas, era uno o bueno ¡cientos de murciélagos!

Salían,  volaban, se nos enganchaban al pelo, era muy asqueroso, nos tiramos al suelo y  ” DIOS, era excremento  de murciélago”. ¡El barro era excremento de murciélago!, se apagó el fuego. Tuvimos  que comer la cena fría y encima pasar frío, dormimos allí como pudimos.

A la mañana siguiente cuando fue amaneciendo nos fijamos en las paredes y había más pistas. Era una señal. La cuarta, había señales contradictorias, nos tuvimos que fijar bien y dimos con ella, nos fuimos a la galería principal y cuando llegamos a ella, no había nada.  Volvimos para atrás. Al salir vimos una enorme grieta y nos fuimos metiendo en ella, me quedé atascada porque estaba un poco más gorda por la cena, era una especie de tubo, nos resbalamos, al final se oía mucha agua, nos fuimos diciendo:

-Coge aire, coge aire. Y caímos al agua. Muy lejos se veía una claridad. Con mucho miedo fuimos buceando hacia ella. Ya no podía, estaba reventada de bucear me di cuenta que aquello era una trampa, Bruno tiraba de mí, pensé no llegar y llegamos. Salimos volando de allí por una cascada, cuando caíamos veía cosas brillar y medio ahogada, tosiendo, nos dimos cuenta de que era un tesoro. No sabíamos si reír o llorar, teníamos hambre, frio pero éramos ricos y yo dije:

-MI TESOROOOO.

Una isla desierta

En una isla desierta había un capitán llamado Luis, que había llegado de Inglaterra con su tripulación. Al ver que estaba desierta  decidió apoderarse de ella. En ella había muchos árboles frutales y muchos animales. La tripulación recolectó frutos y los almacenó. El capitán y sus hombres construyeron varios chalés para vivir. Ellos pescaban para comer  y también cazaban animales como el jabalí, el conejo, la rana, el pato y el caguamos.Todos por la noche se reunían y recogían ramas para hacer una fogata y ponerse alrededor de ella. Un día decidieron ir a su país a buscar gente a Inglaterra pero el fuerte oleaje del mar no los dejo. Cuando regresaron a la isla el resto de la tripulación estaba comida por un grupo de caníbales. Cuando el capitán Luis se bajó, se lo comieron a él y al los hombres que estaban con él.

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