La cobra

Érase una vez, en Santoña hubo un niño llamado Alex. Un día se encontró con una cobra en el monte, la cogió y se fue a casa de su amigo Losada, que tenía una pecera grande sin usar. La metieron y compraron ratones y se los dieron a la cobra. Ese día Losada y Alex aprendieron como atacaba una cobra.

La bici

Érase una vez que un día Alvaro fue a la playa con sus amigos. Estuvo muy bien jugando con bolas de arena, pero cuando se iba a  ir, de repente, no sabía dónde estaba su bicicleta. Se asustó mucho porque era nueva, muy nueva y muy buena, le había costado casi 400 euros. Tenía de todo, era la leche, pero cuando de repente se fue vio una bici pasar y se quedo de piedra, era la suya, molaba mucho, echo a correr y la cogió. Denunció al que se la quito y fue todo un susto.

Espía 008

Erasé una vez una chavala de 16 años que un dia fue de compras a un centro comercial, y hubo un robo en el que estaba presente ella y la jefa de los espías de Miami. Ella cuando vio que estaban atracando a esa pobre vieja fue corriendo detrás del ladrón, empezó a correr, a saltar y  a hacer piruetas, cuando la vió la jefe de las espias se quedó asombrada y enseguida la llamó y la contrato: era Vanessa008, la mejor espia de su promoción.

Ella lo que hacía era ayudar, hasta que un dia la llamaron para una misión sumamente secreta, que consistia en hacerse pasar por una niña llamada Nubia, para acercarse a una chavala rica llamada Amor.

Cuando se hicieron amigas inseparables, Vanessa empezó a investigar sobre el padre porque tenía muchos trapicheos en mano. Tuvo que seguirle y a veces hasta protegerle, peleándose con los que le querían matar. Cuando la llevó hasta la secreta base empezó a investigar y la descubrieron tuvo que matar  saltar por edificios hasta tuvo que salir del continente, por que la buscaban con sentencia de muerte, pasó unos años y volvió sin que nadie se enterara. Cuando volvió de nuevo investigó y descubrio que en realidad no era el padre de Amor el ladrón, era la empresa de espias que le mandó a esa misión para tenerla fuera de sus negocios y Vanessa se fue a  ESPAÑA y no volvió a saber nada, pero nunca entendió por qué entonces la contrataron.

Acrópolis

Érase una vez, en Acrópolis, un caballo parlante. Estaba hablando con un erizo parlante. De repente, el caballo se desmayó y se calló por un barranco de 1.000 metros y el erizo se tiro a por él. Pero el erizo, cómo era listo, se agarro con una cuerda. De repente, se ajó la cuerda y el erizo tambien se cayó. Pero el erizo tuvo suerte y cayó en una repisa a dos metros del suelo del barranco.

Una Gaviota

Había una vez un niño llamado Daniel, tenía 14 años, vivía en un carromato con su madre, su padre y sus 10 hermanos, en un pueblucho pequeño. Un día se fueron de viaje a París. Como no estaban acostumbrados a una ciudad tan grande y tan bonita, iban caminando y se perdieron, una gaviota que pasaba por allí les vio, y les preguntó la gaviota qué les pasaba, porque estaban un poco nerviosos.

La gaviota les preguntó que de dónde venian, porque eran 11 niños y los padres, ellos le dijeron a la gaviota que eran de un pueblucho, la gaviota se preguntó que era un poco raro verles allí, porque eran de un pueblucho y estaban en una ciudad.

La gaviota era maligna, ellos no sabían que la gaviota les quería coger para llevárseles a su enorme nido, se les quería llevar para comérselos. Así, la gaviota les cogió a los 13 y se les llevó al nido, les dejó allí y cada día se comía a uno, hasta que un día se comío a Daniel y a su madre.

Pero Daniel y su madre hacían cosquillas a la gaviota para que la gaviota se echara a reir y les vomitara. Al final les vomitó y Daniel salió disparado y la madre también. Al final se fueron todos a visitar a un familiar, porque fueron a París a ver a un familiar.

Cuando iban caminando por la calle camino a casa del familiar y llegáron, le dijeron lo que les había pasado. El familiar, que era el tío, se preguntó que porque les había pasado esa cosa tan rara, el tio les decía que aquí en París era raro que una gaviota les hiciera lo que les hizo.

Así terminó esta larga aventura.

Pueblo fantasma

Un día oscuro como la noche se adentraba en un pueblo fantasma abandonado desde hace 15 años. Dos niños se adentraron sigilosamente en una de sus casas abandonadas con una cara de miedo terrorífica. De repente aparece una cara sangrienta con los ojos clavados en uno de los niños. Uno de los niños echó a correr pero al ver que su amigo no le seguía, se paró. Su amigo se quedó paralizado mirando a la chica hasta que le cogió su amigo y echaron a correr. Cuando llegaron a su casa se quedaron mudos del miedo y decidieron no contárselo a nadie.

Amor entre Palmeras

El primer día de verano me dispuse a coger mi yate y a salir a navegar con mi esposa. Llevábamos menos de una hora en alta mar, cuando se levantó una terrible tormenta, en la que murió mi esposa. Días más tarde, me encontré solo en una isla desierta, deshabitada  y con poca vegetación, silenciosa pero a la vez fría, no había nadie a mi alrededor, por lo menos nadie que yo viera. Investigué a fondo la isla y me encontré con que no estaba solo. Un grande y robusto animal me atacó, yo me defendí, pero me era imposible luchar contra aquel animal, tenía arañazos por todo el cuerpo y estaba malherido, tirado en el suelo, conseguí alcanzar un palo con el que me defendí, hasta que aparté a ese animal.

Al cabo de algunas semanas, no sé cómo, pero me desperté y allí estaba una hermosa y bella mujer. Me había salvado la vida. Tal como yo, ella había naufragado y llegó a esa isla junto a su hermano, pero su hermano no pudo sobrevivir. Murió pocos días después y ella se quedó sola.

Pasó el tiempo. Ya llevaba seis meses en aquella isla  y no podía callármelo más, la quería, y llegó el día en el que se lo dije. Al principio se quedó sin palabras, pero luego reaccionó y me abrazó. Aquel día parecía el más feliz de mi vida, hasta  que un huracán arrasó con todo.  Elisabeth, que era como se llamaba, se encontraba muy grave y la cuidé para que se recuperara pronto. Pasaron varios años, hasta que Elisabeth se curó del todo. Esperamos años a que nos rescataran, hasta que un día soleado, vimos a un helicóptero y agitamos nuestros brazos en señal de auxilio. Nos rescataron y llegamos a Londres, mi antiguo lugar de residencia. Allí pudimos casarnos y ya sabéis el final, vivimos felices para siempre.

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Las aventuras de Willy Janet en la isla desierta

Llegué a aquella isla tropical, llena de cocos y moscas. Yo, Willy Janet, había jurado que iba a sacar a mi compañero James Patric de allí sin que le pasara nada.

Vimos a lo lejos un gran árbol, un árbol muy extraño: estaba abierto y tenía unas escaleras que llegaban hasta la copa. En la copa se ubicaba una bola de cristal, cuyo contenido era un mapa de un tesoro, pero tenía cerradura, y, al lado había otro mapa para encontrar la llave. Al bajar, me di cuenta de que había perdido la espada a la vez que perdí mi barco.

Decidí fabricar una, pero la tuve que hacer con piedra y madera, porque no había ningún material más. Al hacerlas, una para mí y otra para James, partimos en busca de la llave. Seguimos los pasos del mapa, pero nada. Eso sí, vimos un pirata, un pirata muerto que tenia la llave colgada del cuello. Al cogerla, el pirata muerto despertó y nos batimos en duelo, y yo casi muero de no ser por James, que me salvó. Cogimos la llave, la bola de cristal y la abrimos, pero dentro de la bola, aparte de la llave, había un papel en el que ponía:

“Al abrir esta bola, un amigo morirá, es el sacrificio por la victoria.”

Luego, partimos en busca del tesoro y en el camino nos aparecieron unos fantasmas de antiguos biólogos, que nos decían que si íbamos allí nunca saldríamos con vida. James se asustó, de hecho se quiso ir pero se lo impedí.

El fantasma decidió acompañarnos para intentar que no nos pasase nada, así que se lo permitimos, pero James aún le tenía miedo.

Al llegar al punto que el mapa marcaba, vimos un volcán, así que ya supimos que nos tendríamos que adentrar en él. Estuvimos buscando lianas y piedras para arrojarlas a la cima y facilitarnos la  escalada pero no hubo suerte. Tuvimos que subir hincando la espada en el volcán, hasta que por fin conseguimos llegar.

El tesoro estaba en el centro del volcán, nos acercamos a él y nos aparecieron unos esqueletos de fuego y nos atacaron. Sus espadas destruían las nuestras así que nos tuvimos que pegar con los puños. Por fin les matamos pero acabamos con las manos quemadas por ellos.

Cargamos el tesoro y lo arrojamos desde el volcán, pero entró en erupción justo cuando aun no habíamos bajado, así que nos estampó contra el suelo.

Un rato después despertamos de la inconsciencia y volvimos hacia la playa con el tesoro, pero al llegar nos dimos cuenta de que no teníamos barco, así que decidimos fabricar uno con madera de palmeras.

Cuando lo terminamos nos subimos en él y, junto a nosotros, el tesoro y unos cañones que fabricamos en la isla.

Encontramos en el camino de vuelta a un barco lleno de sombra, que sacó los cañones para hundir nuestro barco. Seguidamente sacamos nosotros los nuestros y los matamos pero una de sus bolas alcanzó la pierna de James y se la arrancó.

Entonces le dije que aguantase y me apresure todo lo que pude. Al llegar al puerto ya era demasiado tarde, James había muerto. Les conté a todos lo que había pasado y decidieron hacerle una placa en su tumba en la que ponía:

“Murió por un triste papel, un papel maldito, que de no ser por el papel, este buen hombre estaría vivo”

Me limpié las mejillas de lágrimas, y después de darles el pésame a todos los familiares les repartí el oro y les dije que gracias a James, mi mejor amigo, podrían ellos gozar de tan grande riqueza.

 

La isla del tesoro

El relato sucede en una isla desierta donde no vivía nadie.

Los personajes que intervienen son: Alejandro, José y Martín.

Ellos son muy buenos amigos, jugaban juntos cuando eran niños en su barrio después de acabar la tarea de clase, y cuando salían de sus casas se lo pasaban muy bien juntos.

Alejandro es un chaval majo pero muy vago. Solo pensaba en salir de clase para jugar a fútbol o para salir con sus amigos por ahí, era un poco bajo pero a él de daba igual.

José es un chico majo y gracioso y muy buen amigo, es alto y tiene 12 años.

Martín es muy simpático y muy amigable, estudiaba bien y jugaba a fútbol.

Primero llegamos a la isla en un pequeño bote, cuando llegamos a la isla estábamos muy asustados, después fuimos en busca de agua y comida y algún sitio donde dormir.

Después de tanto buscar, encontramos unos cocos y unos plátanos, también un refugio un poco pequeño en el que entrábamos los tres.

Al día siguiente cogimos una camiseta y cazamos a un pez de 20 centímetros, ya por la noche lo cenamos.

A la mañana decidimos dar vueltas por la isla hasta que nos encontramos un mapa, ese mapa señalaba a un tesoro que está en la otra punta de la isla, de repente dijo Alejandro: busquemos este tesoro para haber si hay algo que nos saque de la isla. Dijeron José y Martín: ¡vale!

Marchando hacia el tesoro, había una gran cueva llena de murciélagos y de caca de serpiente, Alejandro, José y Martin eran muy valientes, así que decidieron entrar sin miedo, como había tanta caca de serpiente andaban muy muy lentos y con las piernas hasta las rodillas llenas de caca, ya era casi de noche y había una serpiente grande, atrapó a José y muy rápidamente Alejandro y Martín fueron a socorrer a su amigo sin nada de miedo. Al final consiguieron salvar a José y matar a la serpiente con palos.

Ya en la salida durmieron debajo de un gran árbol, ya que a el refugio no podían ir.

Dos días después llegaron a un gran volcán, detrás de ese volcán estaba el tesoro, pasaron por un puente que estaba en el volcán pero tenían un poco de miedo, todo lo que quemaba les daba miedo. Pasaron a todo correr y… encontraron a un árbol de mediana altura, y detrás del árbol, había unas palas para cavar, empezaron a cavar en donde marcaba el mapa y Martín tocó algo duro, cavaron mas y encontraron el gran tesoro, sacaron el tesoro y… dentro tenía un botón rojo que no sabían para que servía.

Esperaron un día para pensar en que servía el botón rojo. De pronto, empezó a pensar Martín, ya que era el más listo, hasta que se tropezó con una piedra en el botón y ¡¡le pulsó!! Todos impresionados por saber que pasaba y de repente, vino a buscarlos un helicóptero y dentro les dijeron que el botón rojo era un botón de emergencia que avisaba a la policía más cercana.

Todos se fueron a sus casas con su familia, fueron felices y comieron perdices.

 

Las aventuras de Fairy

Hace cincuenta  y cinco años el navío la PERLA NEGRA estaba tripulado por el capitán Kliff un capitán muy fuerte, muy ágil, un poco feo, valiente y tiene un ojo tuerto y una pata de palo. LA PERLA NEGRA se metió en una tormenta y los tripulantes del barco solo sobrevivieron dos :  el capitán Kliff y tripulante Fairy fuerte, muy ágil, era guapo alto y  era un excelente arquero.

Los dos llegaron  a parar a una isla llamada LAS CALAVERAS. Kliff y Fairy no sabían que había un cofre, después de dos años se dieron cuenta de que había un cofre que llamaba EL COFRE DEL HOMBRE MUERTO. Cuando lo descubrió inmediatamente se cayeron en hoyo gigante. En el hoyo se quedaron tres días al final encontraron un única salida un que daba al tesoro le cogieron el tesoro y salieron a la playa y dos días mas tarde un barco cercano a la playa llamado el SAN MARCOS, les avisaron con señales de humo.

 

 

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