El Odio

Era una noche fría y lluviosa, parecía que aquellos árboles viejos y maliciosos estuvieran bailando. Anne no podía dormir  y Carl, su compañero de habitación, tampoco. Salieron al pasillo oscuro y tenebroso. Carl dijo:

-Este pasillo da miedo.

Anne le dijo que era un miedica y este, enfadado, se fue. Anne decidió seguir sola el camino en busca de alguien para que la ayudara a encender las velas por la casa, pero de repente unas gotas oscuras caían del techo. Pensando que era una gotera, Anne decidió encender una vela para observar por donde caía y comunicárselo al rector, pero al ver que las gotas no eran de agua sino de sangre, ésta se quedó pasmada mirando al suelo. Entonces decidió mirar arriba para ver de donde procedían y se encontró el cuerpo sin vida de Petter, el rector del campus.

Anne, asustada, corrió hasta la habitación donde se encontraba Carl. Mientras iba llegando Anne dijo:

-Carl, socorro, el rector está muerto.

Ésta, al llegar, se asomó por el marco de la puesta y vio a Carl sentado en la cornisa de la ventana, dispuesto a tirarse. Mientras corría hacia él,  Anne, sin pensárselo dos veces, le llamó para detenerlo pero al ver girarse a Carl para mirarla le vio totalmente ensangrentado. Anne se paró de repente y es cuando recordó que Carl la dijo en numerosas ocasiones el odio que sentía hacia el rector.

Sin poder evitarlo Anne vio como su compañero se tiraba de la ventana, y a los pocos meses la condenaron por el doble asesinato de su rector y su compañero a veinticinco años de cárcel, que pasó encerrada en la cárcel de Alcatraz, California, Estados Unidos.

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El susto

Un día soleado, Joan estaba con sus amigos en el parque jugando, cuando miró la hora y se dió cuenta de que se tenía que ir a buscar a su hermana, que ya llevaba una hora de retraso. Joan dijo :

-¡Oh! Dios mío, tengo que ir a buscar a mi hermana Laura a clase de danza, que ya llevará una hora esperándome, si es que no se ha ido todavia a casa.

Así que cogió sus cosas y se fue. Cuando Joan llegó, no encontró a su hermana allí, como de costumbre cuando llegaba un poco tarde, así que se procupó un poco, pero se dijo a sí mismo: Habrá ido a casa al ver que tardaba tanto, como tiene 6 años tampoco habrá pensado ir muy lejos.

Así que Joan se fue a casa a ver si la hermana se encontraba allí, ya que su madre estaba trabajando y no en casa, pero se preocupó muchisimo al ver que no:

– ¡Oh! madre mía, como se entere mama, me mataaaa!

Al ver que no sabía lo que hacer, llamó desde su fijo a sus amigos, y les dijo:

-Anna , Juan , Maria, ……. ¡por favor reuníos en mi casa ahora, por favor, que mi hermana no aparece por ningún lugar, ni en su cuarto ni en el salón ni en ningún sitiooo!

¡Oh! ¿y si le pasa algo malo?, ¿y si está en peligro?

Joan se empezó a hacer preguntas y a ponerse nervioso. En eso que sonó el timbre, abrió la puerta, y eran sus amigos, que fueron a ayudar a Joan. Rápidamente, se fueron a buscarla por todos los rincones pero nada. En esto que Joan llamó mil  veces a la madre, pero todo el rato le saltaba el contestador. Entonces, fue a comisaría pero no había nadie ya que había un accidente bastante grave, y tenían que ir al auxilio. Joan llamó a sus amigos para que se reunieran en la plaza. Cuando ya se daban por vencidos de recorrer todos los rincones, Raquel dijo :

– Mirad, ¿esa no es Laura?

– ¡Sí!, ¿y por que la tiene ese hombre? -dijo Pedro.

– No lo sé -dijo Joan, pero hay que ir a ayudar a mi hermana Laura deprisa.

– ¡Sí! -dijo Sandra, corred, vamos todos a atrapar a ese hombre.

Cuando llegaron al lugar donde aquel extraño pero familiar hombre tenía a Laura, se escondieron para que no les atrapasen. Aquel hombre tenía a Laura atada de pies y manos, Laura gritaba y gritaba desesperada.

De repente salió un hombre muy elegante y  refinado, y dijo:

– ¡ Suéltala!

El otro hombre la soltó, y la ataron a una silla con muchos cables e interruptores, la pusieron una especie de casco con mucha luces, en ese momento salieron todos y Joan grito :

– ¡Soltadla ahora mismo ! Es mi hermana.

En ese momento el hombre se acercó y le dió un par de besos a Joan.

Joan dijo:

– ¿Qué haces? para y dime por qué teníais a mi hermana Laura.

– Porque sabe que hemos cometido un crimen al ir ella a casa, y la hemos traído aquí para que una máquina la borrase de la memoria esa horrible imagen, ese espantoso recuerdo. En ese momento, a Laura, se la borró la memoria a causa de que el otro compañero del hombre adinerado, apretó sin querer el interruptor.

El hombre adinerado le dijo a Joan que no se preocupase, que Laura estaba bien, y le dijo que él era el padre de él y Laura, el hombre se quitó a mascara, y sí que resultó ser su padre, que era agente secreto. Luego, el padre, les llevó a todos a sus casa, y él padre le explicó a su mujer que ya estaba en casa y la mujer lo entendió enseguida.

Y al final todos se olvidaron de todo.

 

El asesinato

En una casa de la montaña, Pablo, de 13 años, salió de su casa a coger manzanas y vio a su padre hablando con el vecino. De repente, el vecino le disparó porque le debía dinero. Pablo, debido al pánico que tenía, se fue corriendo a su casa. La madre le preguntó, preocupada, qué le había pasado y él le dijo que había visto al vecino matar a su padre. La madre no se lo creía, ya que decía muchas mentiras. Esta fue al sitio donde su hijo le dijo que estaba, pero al llegar allí no encontró lo que le comentó. Ella regresó a casa. Pablo le preguntó:
– ¿Has visto el cadáver?
– No.
– No me crees.
– No es que no te crea, sino que no lo visto.
Al día siguiente Pablo fue al bosque en busca de pruebas. Encontró sangre y el reloj de su padre. Pablo fue a su casa, la madre llamó a la policía. Ellos fueron allí y encontraron lo que había visto Pablo. Estos analizaron las huellas y adivinaron que el culpable era Rafael Damasco, el vecino de Pablo. A él le cayeron 9 años de cárcel y Pablo y su madre se trasladaron a la ciudad.

EL ATRACADOR ATRACADO

Hará más de un año, me encontraba comprando con mi madre en el Mercadona, cuando al finalizar la compra y esperando en la cola para pagar, sin previo aviso, un hombre de aspecto siniestro se abrió paso entre la gente y, sujetando un bate de béisbol se acercó velozmente a la encargada de la caja y mientras agitaba el bate de béisbol dijo:

–  ¡SACA LA PASTA!   – gritó histérico con una voz grave

La mujer, asustada, temblándole la mano, colocó cuidadosamente la caja registradora sobre la mesa, y en un instante, como si de un mago se tratase, hizo desaparecer un puñado de billetes sujetándolos con su mano izquierda y se marchó.

Una dependienta que lo observó todo, se lanzó a correr sin pensarlo dos veces a por el ladrón. Éste, al sentir como le alcanzaba, tiró el dinero al suelo y atravesó la carretera.

Fin de la historia: Una mujer record-woman de 200 metros lisos, un hombre aterrado corriendo a pleno pulmón y las personas que lo han visto sin poder dejar de abrir la boca.

LAS CONSECUENCIAS DE LOS ACTOS

      Una mañana de noviembre de 1995 acababa de nacer una niña llamada Andrea. Tras el parto, a su madre y a ella las dieron de alta. Sin saber lo que el futuro las deparaba, echaron a andar sin rumbo fijo, ya que no tenían  a nadie excepto a Joaquín, el padre de aquella niña.

       Andrea y su madre se instalaron en la casa de Joaquín , sin saber que el tiempo acabaría haciéndolas escapar de aquel lugar .

       La medre de Andrea y  Joaquín trabajan en un bar aunque la única que trabajaba era ella. Lo único que hacía Joaquín era robar el dinero recaudado del bar para gastarlo en chicas de compañía. Mientras tanto, la madre de Andrea iba conociendo a un hombre mediante una red social. Poco después dejó a su hija con sus padres para ir a conocerle.

      Cuando Joaquín se enteró fue en busca de su ex compañera, y cuando la encontró estaba viviendo con su hermana.

      Joaquín dijo: – Di por qué me has dejado sólo.

–  Porque me dijiste que ibas a cambiar y no lo hiciste.

–  Tú dijiste que nunca me abandonarías.

      Ella, desolada, echó a correr en busca de soledad para pensar.

       Ella sabría que no podría volver con él porque volvería a cometer un error. Su hermana la animó para ir a visistar a su ” amigo ” de la red social y ella, sin ver otra salida, se fue .

       Al cabo de dos años ella y Pedro regresaron a por Andrea para formar una familia.

El balón

Se encontraban Gervasio, Ataulfo, Doroteo y Bonifacio jugando al fútbol cuando de repente, Bonifacio chutó tan  fuerte que el balón salió volando hasta llegar al interior de un casa de madera muy vieja a través de una ventana abierta. En ella decían que vivía una anciana rodeada de trescientos gatos negros. Los niños se acercaron a la mansión, saltaron la valla y atravesaron el césped con el temor reflejado en el rostro. Los chicos se colaron por la ventana anteriormente nombrada y llegaron al salón de la vieja vivienda. La madre de Bonifacio siempre le decía que no debía colarse en las casa ajenas, pero él continuó adentrándose en el lugar. El suelo crujía y el viento hacía que las ramas de los árboles golpeasen las ventanas, lo cual aterrorizaba aún más a los jóvenes.

-¡Qué miedo tengo! -dijo Gervasio.

-¿Por qué no sigues tú solo, Bonifacio?-dijo Doroteo – después de todo, tú fuiste quien la tiró tan lejos ¿no?

– ¡Ya está bien! ¡Hemos venido aquí los cuatro y salimos de aquí los cuatro JUNTOS! -Dijo entre gritos Bonifacio.

Se oyó el ruido de una puerta en la parte superior de la vivienda. Todos estaban asustados… De la nada apareció una anciana entrañable con el balón en las manos.

– ¿Es vuestro el balón? – dijo con voz amable.

– Sí – afirmó Ataulfo.

Y la señora con alegría les devolvió gustosamente el balón y les dio las gracias por visitarla ya que su familia hacía mucho tiempo que no la visitaba.

Desde entonces, los cuatro niños la visitaban siempre antes de jugar al fútbol y ella siempre les hacía pasteles de chocolate.

 

Masacre familiar

A las afueras de un pueblecito de EE.UU, llamado Knoxville, había un señor muy mayor. Jake Graham tenía 70 años, era de constitución fuerte, alto y guapo. Dedicaba la mitad del tiempo a cuidarse y mantenerse en forma, con lo que para su edad estaba muy bien. La gente no se podía creer que estuviese así, ya que estaba enfermo de cancer. Pedía ayuda a toda la gente pero se sentía mal consigo mismo por que no le gustaba pedir ayuda a los demás.

El cancer era genético por parte de madre, la madre se suicidó por que se sentía culpable. En el entierro se sentía observado por tener cancer, se cabreó con todos y los demás le dejaron de hablar. Entonces Jake Graham se sentía solo y triste, se arrepentía y no pasaba ni un solo día sin llorar. Tuvo que vivir como si fuese un mendigo de la calle y la gente dejó de ayudarle, dejó de ir al médico a curarse su cancer -tumor cerebral- y se murió agonizando y solo. Los familiares, arrepentidos por no ayudarle, se suicidan y hay una masacre familiar.

El hámster

Juanjo se levantó de la cama con energía y fue corriendo a la cocina, donde se preparó unas tostadas y un zumo de naranja. Mmm… ¡qué rico! Pero no hemos venido aquí a hablar de comida. Para Juanjo el día se nubló al darse cuenta de que la jaula en la que se encontraba su hámster estaba abierta y vacía. Juanjo no pudo evitar gritar:

-¿Quién ha abierto la jaula? ¡Si estaba cerrada! ¡No puede haber salido él solo! ¡Mi pequeñín!

Y así era, la jaula estaba cerrada la noche anterior. Su madre siempre le recordaba que nunca se olvidase de lavarse los dientes después de cenar y que tampoco se olvidara de comprobar que la jaula estaba cerrada. Juanjo observó el lugar con detenimiento intentando encontrar el rastro del inexistente roedor.

Comenzó a buscar por la casa. En primer lugar, buscó por el sofá rojo de terciopelo, después, tiró por los aires todos los juguetes de su “caja de la diversión” y por último, desordenó todas las estanterías del salón.

No encontraba al pequeño roedor. Andando por el largo y estrecho pasillo llegó a la cocina, donde sacó hasta el último vaso del armario. A continuación, acudió a las habitaciones, que quedaron hechas un desastre. Cuando ya se daba por vencido, fue al baño. Allí, con una luz cegadora iluminando su rostro, se encontró a su madre secando el pelo al hámster tras su merecido baño. Juanjo quedó sombrado y, sin articular palabra, volvió a su cama y pensó:

-¡Qué dirá mamá cuando vea la casa así de desordenada! ¡Tengo que hacer algo!

Tras unos segundos, dijo en alto en tono vacilón:

-Yo hago como que no he salido de la habitación. Que piense que han entrado ladrones…

Y comenzó a reírse. Jamás podrá olvidar la angustia que sintió cuando “su pequeñín” salió de su jaula sin él saberlo…

Texto realista: El gran partido

Todavía eran las ocho de la mañana cuando se despertó, hoy era el día del gran partido y debía estar preparado.

Lo primero que hizo fue abrir las cortinas y subir la persianas y contemplar el hermoso Sol que lucía esa mañana, ¡Hacía un día espléndido!.  Jose Manuel debía estar bien nutrido para el acontecimiento y no se lo pensó ni un momento, se marchó a la cocina tan rápido como pudo y se preparó el desayuno, este contenía todo tipo de vitaminas. Después de tomarse un vaso de zumo de naranja, un vaso de Colacao (No pago derechos de autor) y sus tres piezas de piezas de fruta diarias, Jose pensó que ya era hora de asearse y vestirse para el partido contra el primero de la tabla, el Real Racing Club. Su padre le decía que andara al loro porque si veían en él un gran jugador, seguro que le llamarían para hacer las pruebas de acceso.

-Papá ya he acabado ¿nos vamos?

– ¡Cómo se nota que quieres jugar, sólo has tardado 5 minutos en vestirte!

– Ya, bueno papá ¡Nos vamos!- Dijo Jose Manuel con unos nervios tremendos- Una oportunidad así no se me presenta todos los días.

¡Ha llegado la hora del partido! La grada está llena y los aficionados animan como nunca. El partido comienza y el saque es para los locales, el E.D.M Santoña. A Jose le llega el balón, ¡Pero este no sabe que hacer con él! . A pesar de sus nervios consigue realizar una finta con la que deja al lateral “con la cadera rota”, Jose entra al área y golpea el balón hacia la cabeza de Alex, este consigue rematar el esférico a pesar de la presión del delantero racinguista. ¡El balón va dirigido a la portería! pero el portero consigue despejarlo, aunque no del todo y  tras unas milésimas de segundo ¡la pelota impacta con el travesaño!. El rebote le cae a los pies a Jose y… ¡Gooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooool! el extremo santoñes introduce el balón en la red.

Después de tantas ilusionesel partido finaliza con 1-9 para el Racing de Santander, los líderes de la liga se alzan con el partido y por la ventaja de 5 puntos con los segundos, el Bansander, está claro que ganarán la liga.

Relato realista: El Voladero

Suena el despertador, 5 de la mañana, me levanto sin pereza pero con mucho frío, desayuno, me pongo la ropa de camuflaje, cojo mi escopeta, mis cartuchos y voy al encuentro de Jose y Asier, mis amigos. Ellos ya me estaban esperando en el todoterreno y en el remolque iban Barón y Lola (perros setters). Nos esperaban 2 horas de viaje. Cerca de Burgos comienza a amanecer:

-¡Vaya!, día oscuro y lluvioso nos viene, dice Jose.
-¡Y yo sin botas!, digo con voz de dormido.

Llegamos a La Poza donde nos espera la dueña del voladero:

-¿Cuántas codornices queréis que os dé?
-75, contesta Jose.
-¿Cuánto te debemos?, le pregunta Asier, que es el que lleva el bote y paga.
-40€.

Estábamos en una llanura, con pequeños matorrales y parecía desértica. Entonces sembramos las codornices y pasada media hora soltamos los perros.
La puntería de Jose era buena, la de Asier regular y la mía genial.

-¡Pum,Pum,Pum!, se oía el eco de otros cazadores.

Al final de la jornada de caza contamos 50 codornices, el resto se perdieron.
Pasamos un día distinto, divertido y con anécdotas que poder contar, pero aún queda pendiente otro mejor:

¡El día de la cena!, donde nos reuniremos y nos lo pasaremos pipa.

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