EL REY ARTURO…..

Arturo se levantó esa mañana pensando en la batalla que tenía por delante. Los ejércitos enemigos viajaron hasta las fronteras de Camelot. Nadie supo que un ejercito enemigo iba a atacar a las fronteras de Camelot en busca del rey Arturo. E l rey Arturo estaba muy feliz de su trono y de ser rey pero él no sabia lo que iba a suceder horas más tarde. Los ejércitos enemigos se plantaron frente a las fronteras de Camelot y allí esperaron a su coronel para dar órdenes.

Las catapultas, los arcos incendiarios y toda la artillería en conjunto estaba ante las murallas de Camelot. Lucimán, el luchador más valiente del reino de Mortaria estaba esperando indicaciones del coronel Maziust que era el que llevaba los ataques a enemigos. Luego, más adelante, los esperaba el rey de Mortaria que estaba visualizando todo el reino de Camelot. El coronel Maziust le preguntó al rey:

-Oye rey, ¿por dónde crees que deberíamos atacar?

-Entonces el rey le contestó:

-No, de momento esperaremos a que ellos se defiendan primero.

-Vale, señor rey.

Entonces, el reino  de Camelot se vio obligado a  atacar porque se sentían ofendidos en su propio reino. El ejército de Mortaria sucumbió.

No tuvo nada que hacer ante Arturo y los invasores se retiraron y se rindieron.

ARTURO, rey de Troya.

Arturo tenía 12 años. Hacía poco que había perdido a su padre en la guerra. Los enemigos lo habían destrozado todo, y él se había escondido en el bosque, porque si le vieran harían lo mismo que con su padre. No tenía comida y entonces un soldado apareció de repente y le dijo:
– ¿Qué haces aquí?
– Refugiarme de la guerra- respondió Arturo.
Él no le dijo nada porque sabía lo que sentía él. Por eso el soldado le dio comida y así todo los días, hasta que un día, uno de los comandantes le pilló dándole comida y el soldado le dio un billete de tren para Troya.

Cuando llegó a Troya le esperaba una familia que deseaba adoptarle. Era una familia dispuesta a educarle. La familia le dijo que tenía que participar en el concurso, para que fuera el nuevo rey y él asintió. Le explicó el padre adoptivo, que el concurso consistía en que él tenía que montar en un caballo, coger una espada y apuntar la espada hacia el contrario. El concurso comenzaba en dos días y Arturo tenía que entrenarse para el gran día. Fue con su padrastro al establo a por un caballo. Le cogieron y Arturo se puso manos a la obra.

Llegó el gran día y Arturo se tenía que enfrentar al hijo del antiguo rey. Empezó el combate y todo estaba igualado cuando, de repente,  el hijo del rey le dio a su caballo una pócima, que le hacía más rápido. Se empezó a ir cada vez más rápido, Arturo se dio cuenta del efecto que le hacía esa poción y cuando el hijo del rey se disponía a atacarle, Arturo se echó a un lado con el caballo. Y el caballo no pudo parar y no les volvió  a ver nunca más.

Arturo fue el nuevo rey junto con su nueva familia. Fue muy generoso.

LEYENDA DE ARTURO

Después de que muriera  Uther el reino se quedó sin rey.

Entonces organizaron unos juegos para elegir a un nuevo rey.   Eran unos juegos  muy duros en los que había que matar a osos, leones y cualquier animal salvaje y sólo podían matarlos con las manos  y el que más animales matara era el vencedor.   El vencedor tenía que tirarse de un acantilado al agua y llegar a la orilla, porque era muy importante que el rey supiera nadar.

Los juegos duraron muchos años porque nadie conseguía   llegar a la orilla sin ahogarse, y la catástrofe cada vez era peor debido a la pérdida de su rey.

Un chaval  llamado Arturo que trabajaba en la herrería y estaba fuerte decidió apuntarse a los juegos con tan solo diecisiete años pero él era valiente.

Pero entonces cuando estaba en la plaza, delante del primer león, a Arturo le empezó a entrar un poco de miedo, pero él resistió, fue directamente al león, lo mató y dijo “uno menos”. El siguiente era un oso,  Arturo después de matar al león ya no tenía miedo del oso y  lo mató, aunque le dejo una herida en el pecho.

Arturo  fue matando a todo animal que se le ocurría ponerse por delante, hasta que ganó los juegos y ahora le tocaba lo más difícil, tirarse del acantilado.

Arturo lo afrontó con gran valentía.  Se tiró y estuvo mucho tiempo debajo del agua, entonces la gente pensó que había muerto, pero asomó la cabeza y se fue nadando hasta la orilla y después en la orilla la gente estaba gritando      “¡Viva el rey! ¡Viva!”

Y así Arturo consiguió ser rey de Bretaña.

El rey Arturo, esta vez futbolista.

Érase una vez  un padre que  era rey de la ciudad. Tenía un hijo que  sabía   jugar al  fútbol. Un día, tenían que jugar contra el mejor  equipo de la liga. El padre dijo que quien ganara,  cuando él se muriera, se quedaría la espada y sería el rey.

Entonces empezaron el partido y, cuando iban por mitad del partido, el hijo de Arturo se lesionó. Salió la camilla y se le llevaron. El padre se asustó y bajó al campo y paró el partido para mirar a ver que tal estaba su hijo pero su equipo seguía ganando y el capitán, Arturo, se llevaría la espada y sería el rey de la ciudad.

Arturo, el tenista.

Érase una vez un niño de 13 años que sabía jugar muy bien al tenis. Y un día vino su padre y le dijo que para jugar bien al tenis tienes que ganar. Entonces empezaron a jugar. A mitad del partido, el padre se picó, tiró la pala al suelo y la clavó en la red. Y se marchó mosqueado. 

Entonces bajo un joven de 25 años de la grada y le dijo que él seguiría jugando. Entonces él remontó el partido.  

Cuando terminó el partido se dieron la mano, mientras que los de la grada se pegaban porque una parte quería que ganara Arturo y la otra parte quería que ganara el que bajo de la grada.  

Y el niño lo proclamó rey de la ciudad.

Leyenda clásica del rey Arturo.

En una época antigua mandaba un rey ambicioso que lo quería todo para él, y había un niño que se llamaba Arturo y un amigo suyo que era mago, pero de verdad no de los de mentira.

Un día, Arturo estaba paseando por el bosque y se encontró una espada clavada en una piedra, se lo dijo a su amigo, que se llamaba Merlín y él se lo dijo al rey y mandó que le llevaran la piedra.

Hubo un concurso, el que sacase la espada de la piedra sería el nuevo rey. Tras varios días en que los hombres del pueblo la intentaron sacar,el único que quedaba era Arturo. Lo intento…

Y todos se quedaron asombrados: Arturo había podido sacar la espada de la piedra.

Y desde ese momento Arturo fue el nuevo rey.

El Rey Arturo

Cuando Arturo tenía 12 años su hermano Adrián falleció en un accidente de tráfico. Al día siguiente fue a verle al cementerio, justo delante de la tumba de su hermano había una estatua y la estatua le susurraba:

-Hola Arturo, soy tu hermano Adrián.

-¿Qué pasó aquella noche?,¿por qué no le hiciste caso a nuestro padre?

 -Yo le quise hacer caso, pero mis amigos insistieron en que fuera con ellos.

-Pero eso no significa nada para que tú no hagas caso a nuestro padre, cuando seas mayor lo entenderás.

-Vale-contestó Arturo.

Días después Arturo participó en un torneo de lucha, le tocó luchar contra Dan, un luchador que era el más fuerte de la región. Llegó la noche y se celebró la final del torneo. Arturo luchó, ganó y le dieron el trofeo. Le pasaron  un micrófono y dijo:

-Se lo dedico a mi hermano, fallecido el 19-10-1972.

Y así su hermano Adrián pudo descansar sabiendo que Arturo hizo todo lo que él le pidió.

Laaa LeyeenDaaa DeeL Reeey ArtuurO: la cura de la rana

En un lugar muy lejano, habitaba un rey llamado Arturo que no podía salir de su castillo a causa de su enfermedad, que era la fotofoia. La fotofobia era como una especie de virus que si te daban los rayos del sol la piel se te ponía blanca con manchas rojas, te quedabas sin respiración y después de unos instantes… morías. Cada día el rey lamentaba más el hecho de no poder salir de una habitación completamente insonorizada y sin relación con el mundo. Tenía a unos hombres trabajando para él.

El rey Arturo era muy respetado en el país de Glendovia. Todos los ciudadanos eran sumamentes fieles por su curiosa enfermedad. Estaba trabajando en una investigación médica para buscar la cura de su enfermedad. Mandó llamar a todos los doctores del país. Un día llegaron al reino una larga cola de médicos para ayudar al ya famoso Rey Arturo. Hubo uno que en Palacio llamó la intriga de nuestro Rey, diciendo ser experto en investigaciones científicas. Y ese fue el elegido y descubrieron la llamada “cura del anfibio”. Esta cura trataba de chupar una rana y restregársela por el cuerpo o bañarse en saliva de rana. Y así fue, todos los días el Rey seguía estas instrucciones. Al cabo de 50 años el Rey murió y descubrieron que el dicho doctor que ayudó en su investigación al monarca era en realidad un farsante que timó al Rey y se inventó esa cura para dejarle en evidencia. Y así vengarse del Rey por encarcelar a su querido primo.

El rey Arturo, malabarista.

En un insignificante pueblo alejado del mundo, vivía una pequeña y aventurera familia. Era feliz y divertida. El miembro más pequeño, se llamaba Arturo y tenía 13 años . Solían ganarse la vida honradamente, era una familia honesta. Él y el padre, trabajaban en un circo. La madre era azafata y la abuela estaba jubilada pero su hobbie era hacer “puenting”.

Arturo siempre salía a la calle con sus amigos, y les contaba chistes e historias, ellos se reían y aplaudían fascinados, también hacía piruetas y malabarismos delante de la reina, que era una gran admiradora de todos los bufones, actores, trabajadores de circo, etc. Un día, ésta cayó gravemente enferma y tras varios intentos de reanimación y de intentar curar la enfermedad con antídotos e inventos, murió. Arturo tenía ya 25 años e hicieron una encuesta para decidir el nuevo representante del país. Todos los candidatos estaban ansiosos por saber los resultados. Los elegidos para contar los votos hicieron un recuento, los ciudadanos querían un hombre sabio, un hombre honrado, gracioso, amable, con buen corazón. Los ciudadanos querían a alguien como Arturo, como el rey Arturo.

Leyenda de Romino y Arturo

 Un día, en Mongolia , descubrieron un rey que se llamaba Romino, era un hombre despreciable. Él jugaba en los coliseos a matar personas y el que le ganase ocuparía su lugar en la corte . El retaba a personas y las que se negaban a pasar por por el coliseo morirían a la noche, quemarían su casa y matarían a su familia.

Un día, la corte del país de al lado tuvo un hijo: se llamaba Arturo. Romino retó a todos los reyes del mundo. Romino, a medida que iba adueñandose de los países, llegó la hora de que lucharan Romino y el padre de Arturo. El padre y la madre de Arturo murieron, Arturo se tuvo que quedar con la niñera.

Cuando Arturo cumplio los 8 años estaba ensayando para vengar a su padre. De repente, apareció Romino retándole a una batalla cuando cumpliera los 17 años. Arturo quería vengar a su padre. Arturo ensayaba y ensayaba y cada vez se hacía más fuerte. Cuando Arturo cumplió los 17 años, se vieron las caras en el coliseo. La batalla estuvo muy reñida pero con una piedra que había en el coliseo Romino se tropezó, se calló al suelo y Arturo ganó a Romino.

Arturo pasó a ser rey de la corte.

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