Arturo, el tenista.

Érase una vez un niño de 13 años que sabía jugar muy bien al tenis. Y un día vino su padre y le dijo que para jugar bien al tenis tienes que ganar. Entonces empezaron a jugar. A mitad del partido, el padre se picó, tiró la pala al suelo y la clavó en la red. Y se marchó mosqueado. 

Entonces bajo un joven de 25 años de la grada y le dijo que él seguiría jugando. Entonces él remontó el partido.  

Cuando terminó el partido se dieron la mano, mientras que los de la grada se pegaban porque una parte quería que ganara Arturo y la otra parte quería que ganara el que bajo de la grada.  

Y el niño lo proclamó rey de la ciudad.

A %d blogueros les gusta esto: