La mujer del lago

Según cuentan los señores ancianos y los chavales macarras,  en el lago de Staff se ocultaba una mujer con un rostro y cuerpos preciosos,  la cual a cualquier hombre que la veía, le tentaba ir hacia donde ella.
Hace muchos años, antes de que la consiguieran matar, iba corriendo por ahí el rumor de que un señor de unos 50 años, pero bien de estado, iba cerca de ese río borracho. En cuanto la vio, se puso a coquetear con ella. A él la mujer le pareció extremadamente preciosa, nunca había visto mujer tan preciosa como ella.
El señor fue hacia ella, la empezó a decir cosas vulgares, porque él aún no sabía lo que se contaba por ese sitio  de aquella mujer. Ella con cada palabra que le decía el señor, se reía.
El señor intentaba seducirla, casi ni sabía lo que hacía porque estaba bebido.
Y la mujer seguía riéndose.
La mujer le besó, el señor siguió y de repente, se la oscureció la cara, la salieron unos largos colmillos y se la pusieron los ojos de un color más blanco de lo normal. El señor ni se dio cuenta, la mujer le miró, y se dio cuenta de que él todavía no había reaccionado. Así que cogió y le mató de un mordisco y le clavó sus enormes uñas por los ojos y por todo su cuerpo.Cuando le quitó la vida, empezó a devorar todo su cuerpo, cara y órganos.
Al día siguiente, llegaron las noticias de aquel hombre. Pero después de tres semanas dijeron que habían ido 32 hombres muy juntos, la vieron y la mataron.
Desde ahí, no se supo nada más de ella y la maldición de aquel lago desapareció.

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El niño misterioso

Era una noche fría, y estábamos sentados en el parque de la esquina, nunca habíamos estado allí, excepto un niño, que se había hecho nuestro amigo el día anterior. Nuestro amigo nos invitó a su casa a dormir, y todos aceptaron, excepto mi mejor amiga y yo, que decidimos, mejor, ir a mi casa. Esa misma noche, recibimos una llamada en la cual oíamos a nuestros amigos llorar, gritar y pedir ayuda. Nosotras nos asustamos mucho y, como estábamos medio dormidas, no dimos  importancia a la llamada. Al día siguiente, yo me mudaba a otra casa más grande. Cuando me iba definitivamente, mi amiga decidió irse conmigo. Cuando llegamos, vimos que había catorce puertas. Entonces, nos pusimos a explorar, pero solo se pudieron abrir trece con normalidad. La decimocuarta estaba cerrado y sellada. Al fin conseguimos abrirla. Nos quedamos asombradas, al ver que era un pasadizo secreto, que nos condujo a una casa, que era tan parecida a mi otra casa, que resultaba escalofriante. En la casa, había unos señores, quequerían que nos quedásemos con ellos, fuésemos sus hijas y no nos iríamos nunca. Pero pronto nos dimos cuenta, de que era una trampa, porque tenían a nuestros amigos metidos en el espejo, por haber caído en su trampa. Ellos eran como almas perdidas, y nosotras somos su única salvación. Pero para rescatarlos, tendríamos que recuperar a mis padres y cumplir el desafío que nos permitirá volver a nuestra vida anterior.

NOCHES DE TERROR

A menudo por la ventana de mi habitación se le oye cantar al cuco, cuando yo era pequeña y no reconocía ese sonido me pasaba las noches llorando sin parar pues y0  pensaba que era el lobo de los siete cabritillos que como a ellos me venía a comer.

Yo como todos los niños pequeños le tenía miedo a los lobos, por eso un día decidí que me echaría a dormir como todas las noches, cerraría la ventana y la persiana como era habitual, pondría la cabeza debajo de mi almohada y pensaría que el ruido que oía no era un lobo sino el sonido de mi tren de juguete.

Con el paso de los años aprendí que lo que sonaba a través de mi ventana  era la voz de un dulce cuco

La niña de los horrores

Un día por la noche aproximadamente a las doce de la noche, se encontraba una niña en el fondo de una piscina. La recogieron para realizarla la autopsia.

De repente la niña abrió los ojos y agarró del cuello al doctor, lo lanzó contra la pared y lo clavó en el pico de la mesa el doctor murió. La policía fue a buscar al doctor ya que no volvía a casa. Denunciaron su desaparición y lo buscaron.

Cuando encontraron el cuerpo en el laboratorio, vieron que había un niña en una esquina de la habitación, sentada, llorando y gritando: “¡Os-MA-TA-RÉ!”

LA VIVIENDA MISTERIOSA

El 2 de agosto de 1998 un niño entró en una casa porque se le había colado la pelota. Cuando entró, la vio y la cogió. En el momento que cogió la pelota observó que había sangre por todas partes.  Se asustó tanto que se fue de la casa sin la pelota, lo más rápido posible.

Cuando llegó a casa, la madre le preguntó qué le pasaba porque estaba sudando mucho. Él le dijo que no le pasaba nada y se fue a la cama esperando que el siguiente día no pasara nada. Pero no fue así, cuando se despertó la madre le dijo que un hombre le había traído su pelota. No supo que decir y se echó a llorar, entonces la madre le preguntó que si le había pasado algo. Y él le contó todo lo que había pasado y se preguntó que como lo podía saber. Pensó que debería ir a la policía para contarles lo que había pasado y así fue.

Los policías le dijeron que tenía que enseñarles la casa. Se la enseñó y no vieron nada extraño. Estaba todo normal, sin nada que sobresaltara. Tuvo la impresión, que sabía lo que había hecho él, y se lo comentó a los guardias. Le dijeron que sería una imaginación de él. Le dijo el niño que volvieran a entrar pero esta vez la puerta estaba cerrada. El niño pensó que el dueño de la casa había vuelto. Y justamente como la otra noche había un cristal roto. El policía metió la mano por el cristal y cuando la metió un cuchillo le cortó la mano. El niño se asustó y echó a correr en dirección contraria, mientras que el otro policía le ponía una venda. Echaron la puerta abajo y sacaron las pistolas. Subieron arriba y cuando estaban arriba vieron  al asesino colgado de una cuerda.

Se había suicidado, se lo contaron todo al niño y le dijeron que la próxima vez tuviera más cuidado.

LAS GRIETAS

Érase una tarde en una pequeña casa, la cual tenía muchas grietas, pero había una que sobre salía, era larga y grande, se encontraba en la pared de la cocina.

Esa noche se le apareció al niño que habitaba la casa un diablo que le dijo que todos los días a las doce y media de la noche la grieta de la  cocina se abría y que si entrabas podías pedir dos deseos; el niño entró.

¡Dentro de la pared había un pueblo de brujas y magos! Una de ellas le dijo que si quería pedir algún deseo tenía que comprar un libro naranja que en su interior tenía unas pastillas; cada una tenía  el poder algún deseo a todo el que se la tragara. Pero le dijo que tenía que escoger muy bien las palabras.

Compró el libro cogió una de las pastillas y sin creer lo que le había dicho la bruja dijo:

– Que me caigan del cielo 3.000.000euros. Y  así sucedió, le cayó del cielo en un saco  lo que había pedido, pero a cambio se le cerró un poco la grieta, pero él no lo notó, dándose cuenta de que las pastillas valían para algo querían su segundo y último deseo. Dijo:

– Que las grietas de mi casa se cierren.

Y así fue, todo volvió a la normalidad, era  una casa sin las grietas que tenía con anterioridad. El niño se dio cuenta de que no podría salir nunca de ese mundo de brujos y magos. Al darse cuenta de esto, le dio un ataque de histeria  y murió. Su cuerpo se lo comieron los magos y brujas.

Inicio de novela: El fantasma que me persigue.

Yo tenía una granja en África a los pies de las colinas de Ngong, pero la perdí con el tsunami del pasado año… Gracias al dinero que me dieron esas tierras años atrás, pude conseguir otras fincas como las que tenía. Los siguientes años me fue de maravilla, pero después de 4 años me arruiné. Más tarde mi hijo y mi hija de 13 y 14 años, estaban muy preocupados porque los médicos les dijeron algo que a mí no me querían decir.

Yo estaba muy preocupado porque mis hijos estuvieran tan tristes y tan atentos a mí, porque casi siempre hacían los que le daba la gana. Cuando me lo dijeron me puse a llorar y ya entendí por fin por qué todo el mundo estaba así conmigo: solamente me faltaban unas pocas horas de vida, me dijeron que tenía una enfermedad pero no me dijeron el nombre. Para mí era ya muy trágico morir y aun más trágico sin saber por qué enfermedad…

Tras una larga espera el hombre muere. Los hijos se quedaron con la herencia del padre, pero lo que ellos no sabían eran las cosas tan increíbles y terroríficas que escondían esas tierras… Dos años después los hijos empezaron a preocuparse, porque en su casa se oían voces procedente del desván, y cuando dormían se abrían de repente las ventanas. Cuando decidieron mudarse, lo que no sabían era que si salían de esa casa el fantasma de las tierras los perseguiría y los mataría… Unos años después se mudaron a Melilla a un chalet, creían que estaban a salvo, pero ellos no sabían los que les esperaba.

Años después que cada uno hiciese su vida y tuviera sus hijos y casas nuevas con familia nueva, llego aquel fantasma a arruinar las vidas de los chicos, primero empezó por la hija y su familia, lo pasaron muy mal… el fantasma no se cansaba de ponerles tortura tras tortura, hasta que al final… acabo con ellos, y luego le toco al hijo pero este se salvo con su familia.

Unos días después, fue a la policía pero, los oficiales no les creían que les hubiese estado rondando un fantasma durante estos 2 años, así que se marcharon, cuando se fueron a dormir, el fantasma volvió y los mato a todos, y solo porque eran los herederos de las fincas de su padre… La policía se dio cuenta de que era verdad lo que le dijeron, pero ya era demasiado tarde… ya no quedaba nadie de la familia… y el fantasma desapareció, hasta otras fincas a torturar a la gente.

Esta es la foto de aquel joven una noche antes de aquel trágico suceso:

EL CEMENTERIO

Una noche de luna llena, un amigo y yo fuimos al cementerio por la tarde, todavía no había oscurecido pero oscurecería dentro de dos horas. Era Halloween y todo estaba muy decorado, entramos, había una señora encendiendo las calabazas ya que no había farolas. Pasamos a la señora, no nos miró, era muy extraña. Estuvimos paseando, por el camino nos encontramos muchos muñecos: una calabaza gigante, un hombre hecho de raíces con una cabeza de calabaza, un fantasma y unos zombis de mentira. 

Encontramos un papel en el suelo, lo leímos y hubo un viento espantoso y se apagaron todas las calabazas y apareció la señora que vimos antes. De repente apareció el mismo viento de antes y ella empezó a volar, dijo las mismas palabras que ponían en el papel y los muñecos que vimos antes cobraron vida y nos vinieron a atacar. Nosotros huimos pero la verja del cementerio estaba cerrada, venían todos a atacar, nos metimos los dos en una tumba para que no nos viesen y pasaron de largo pero, de repente, la señora que se había transformado en bruja asomó su cabeza a la tumba y nos dio un susto de muerte, sacó su cabeza y puso una losa de piedra. 

Ahí acabó nuestra vida pero todavía seguimos allí. Cada noche de Halloween nuestro espíritu sigue huyendo de los monstruos hasta que alguien abra la verja del cementerio y podamos así salir del cementerio y poder escapar de la maldición de la bruja. 

Historia de miedo: LaS TreS VelaS NegraS

Era un día normal, concretamente un martes. Cuando acabaron las clases salí con mis amigas a estar un rato por mi colegio. Sofía, mi mejor amiga, dijo que hiciéramos un juego que trataba de ir al baño y encerrarse para estar a solas. Todos pasamos, pero en realidad no queríamos porque nos daba miedo el hecho de saber que ese juego pudiera ser verdad o que pudiera pasar lo que tuviera que pasar. Cuando le dijimos que no, no le sentó muy bien que digamos. Fue directa al baño, entró y se encerró. El juego consistía en cerrar con llave la puerta, apagar las luces, encender tres velas negras y decir tres veces el número seis. Era un rito satánico, aunque ella no se creía nada. Siguió las instrucciones…

Después de un tiempo, como vimos que no salía, nos preocupamos y fuimos a ver si la había pasado algo, pero ya no había nadie, no se supo nada más de ella… lo único relacionado con lo que sucedió fue que en el baño había una estatua de Dios y cada día la estatua se movía de diferente forma, pero siempre con la tristeza reflejada en su rostro.

NO HAGÁIS NUNCA ESOS JUEGOS PORQUE, AUNQUE PAREZCAN UNA TONTERÍA, NO LO SON.

Una noche de luna llena.

Una noche de luna llena salí con una amiga de paseo, yo vivía en un pequeño pueblo desconocido y ella se había quedado en mi casa a dormir, me acababa de mudar y no conocía la zona. Sería por la falta de sueño, pero mi amiga y yo decidimos “inspeccionar” el lugar.  

Decían que era un pueblo maldito o algo parecido, sin embargo no teníamos miedo, no éramos la típica familia asustadiza en busca de misterios. Mi padre se había mudado por razones de trabajo y mi madre, en fin, mi madre vivía en su mundo de fantasía, era escritora. Yo, sin embargo, disfrutaba de cada momento de la vida, como esa vez… 

Era 30 de Octubre, un día más y llegaba Halloween, ya había calabazas por las casas. Íbamos subiendo una colina en la que había un pequeño cementerio al que no solía ir nadie, debido a que era el protagonista de muchas leyendas. Ese era nuestro lugar favorito, siempre habíamos estado allí y nunca nos había pasado nada, de momento… 

Nos sentamos en una lápida enorme y polvorienta, se notaba que el fallecido no era muy conocido y admirado por el pueblo. O eso, o que, simplemente, no la limpiaban con demasiada frecuencia. Pasamos allí un rato, hasta que el reloj dio las 00:00h. ¿Ya era Halloween? En fin, ¡qué más da! Seguimos hablando pero, de repente, oí un murmullo, pensé que era mi cabeza, continué con mi amiga -otro murmullo-. De repente vi que su cara palidecía y la pregunté:  

-¿Qué te pasa? 

-A mí nada…- titubeó- pero… 

Sentí un pequeño escalofrío detrás de mí, ella saltó de la lápida y ésta empezó a subir, me levanté rápidamente, algo pasaba, no era la única lápida que se movía. Empezaron a surgir cosas extrañas, sin sentido. De las tumbas salieron personas amarillentas y vestidas con harapos, andaban despacio y nos perseguían, hablaban diferente a nosotros, ¿habría que asustarse? No lo sé pero mi amiga y yo empezamos a correr cuesta abajo, la mayoría de las cosas estaban en orden. Menos la carretera que se agrietaba a nuestro paso dejando un rastro de sangre con un color inconfundible. Aún recuerdo ese olor… Vi cómo las siniestras sombras desaparecían a lo lejos y nuestra casa aparecía rápidamente. Cuando por fin llegamos, entramos y pusimos el pestillo a la puerta.  

Al día siguiente, cuando desperté, mi amiga había desaparecido, mis padres me dijeron que unos señores muy extraños habían preguntado pr ella, que sólo repetían su nombre y tenían la piel pálida y amarillenta, ella decía que no los conocía, pero que cuando mis padres fueron a cerrar la puerta, ella dio un paso lentamente , tenía los ojos en blanco. Y seguido de esos señores tan extraños. Se fueron alejando a cada pequeño paso hasta que se convirtieron en un punto blanco en el amanecer. Nunca la volví a ver… 

-¿Serían sus padres?  

No lo creo…
 

 

El grito, de Eduard Munch

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