Como Lázaro sirvió a un agricultor, y de lo que le ocurrió con él.

Así fue como llegué a manos de este agricultor famoso en Toledo, que por más tratados cuento mejor amo no me toca, pues este granjero era vegetariano, con su huerta el se valía, para comer y vender, su mujer murió en un accidente cuando iba en la carreta, imagino que a comer carne, Dios me perdone por la burla pero en esa casa sólo se comía verde y a mi no me gustaba, pues siempre he dicho que un buen chuletón y un vino dominan el mundo, aunque pocas veces lo probé.
No vaya su merced a pensar que por topar con un agricultor se me acabaría el hambre, aunque no era falso que me lo ofrecía, pero las verduras nunca iban conmigo.
Un día más acudimos al mercado, donde siempre vendíamos las verduras, mi amo se fue a la taberna, cuando entonces pensé que sería oportuno gastar unos pocos reales en comprar longanizas, el pobre ciego me vino a la mente, pero eso es otra historia, sigamos, tenían una pinta deliciosa pero al agricultor no le pareció así, pues al vérmelas en la mano se le puso una cara de soltar blasfemias, así fue cómo me las cogió de la mano y las apoyó en la mesa de la cocina. ¡Que incrédulo era al pensar que todo había acabado ahí!, pues este me agarró de la oreja y con una sonante patada me echó de su casa.
Entonces fui a la huerta donde había una ventana a la casa, se le veía muy alegre comiéndose las longanizas por las que me había castigado, ¿hacía cuánto no comía carne? pensé yo…
Antes de morirme de hambre decidí irme, pero antes entré al granero, allí tome prestado cierto saco de semillas que vendí por 2 reales. Ese dinero me sirvió para comer un día y seguir caminando lejos de Toledo, ya había tenido bastantes amos allí y ninguno bueno, ¡Dios te doy gracias por librarme de este último otra vez!

Tratado del Lazarillo: “El encuentro de Lázaro con el ladrón”

A %d blogueros les gusta esto: