Tu teatro: 12 de abril de 1943, Stalingrado.

ESCENA 1: LA CENA

(El 13 de diciembre de 1939 a Fernando, un joven alemán, padre de familia, le había llegado la orden de viajar hasta Polonia para ayudar en su conquista. El muchacho comunica en la cena la noticia a su familia.)

Fernando: (Angustiado, se levanta de su sitio) Querida esposa, hijos… Esta mañana he recibido una carta de los despachos del mismísimo Adolf Hitler. Esta me comunicaba que debía ser trasladado a Polonia para cumplir con el objetivo de conquistarla.

Adelfried: Pero, padre, no puede ser. Debe quedarse con nosotros, aquí, en Berlín.

Fernando: Lo siento, hijo, cuando llega una orden así, esta no puede ser rechazada, correríamos un grave peligro. Bueno, lo que iba diciendo, debo trasladarme a Polonia este mismo jueves; a las 6:00 de la mañana partirá el tren desde la estación de Berlín.

Dietlinde: Querido, pero, ¿no se podría retrasar el traslado? Quedan dos días. Apenas hay tiempo para preparar las cosas ni para hacerse a la idea de no tenerte aquí con nosotros.

Fernando: No, Dietlinde, por favor, no compliques las cosas más de lo que ya lo son. Preocúpate de cuidar de los niños y de que no les falte de nada en mi ausencia.

ESCENA 2: EL VIAJE

(El jueves 15 de diciembre de 1939, Fernando se encuentra en la estación de tren dispuesto a coger sus billetes y partir hacia Polonia. Una gran tristeza y melancolía invadía su mente. Era un hombre frío y, por lo tanto, no expresaba sus sentimientos al resto de las personas, pero, en su interior, sentía un gran miedo a la guerra, a lo que podía pasar, a perder a su familia, a no conocer el estado en el que se encontraban sus seres queridos…)

Fernando: Por favor, deme 1 billete de ida hacia la ciudad de Bialystock, Polonia. He recibido la orden del general de ser trasladado a dicha ciudad para cumplir con  los objetivos de nuestra nación.

Trabajador de la estación: Si eso es así, dígame, por favor, su nombre y apellido para comprobar que la reserva de su asiento esté hecha.

Fernando: Mi nombre es Fernando Eisenberg.

Tranbajador de la estación: Espere un momento, por favor. (Tras unos 5 minutos) Sí, la reserva está hecha desde este mismo martes. El tren,saldrá desde esta misma estación en unos 50 minutos. Por cierto, señor… Su nombre, ¿es de origen español, no? Yo procedo de allí, mi abuelo se llamaba igual que usted.

Fernando: Si, señor, mi madre es de origen español, pero se mudó a Berlín para buscar trabajo unos años antes de conocer a mi padre.

ESCENA 3: LA LLEGADA A POLONIA.

(Tras unos días de viaje, Fernando llegó a la preciosa ciudad de Bialystock, ahora ya en guerra. El muchacho llegó a una pequeña residencia donde sería acogido por una familia germana residente en Polonia)

Fernando: Buenos días, señores Müller, soy don Fernando Eisenberg. Creo que ya han sido avisados de mi llegada el mismo día de hoy.

Sr. Müller: Sí, don Fernando, ya le hemos preparado una habitación en la segunda planta de la residencia (a mano derecha). Puede ir a dejar sus cosas y, cuando termine, baje a la cocina (esta aquí, al lado de la entrada) y nos reuniremos para explicarle los distintos horarios del establecimiento.

Fernando: Muchas gracias por todo, Señores Müller. Son muy amables por ofrecerme alojamiento en su residencia.

(Transcurrió media hora hasta que Fernando llegó a la reunión organizada en la cocina de su hospedaje.)

Sra Müller: Buenas noches, don Fernando. Este es mi esposo, al que ya has conocido antes, y aquellos que hacen tareas en la sala de estar son mis hijos, Albert y Emily.

Fernando; Buenas noches, señores Müller. Otra vez, les ofrezco mi más sincero agradecimiento por alojarme en su vivienda. Bueno ¿de qué trata esta reunión?

Sr Müller: Vamos al grano, don Fernando. A las 5:30, todas las mañanas, se le servirá el desayuno en el comedor principal. Nos comunicaron que comerá con el resto de los soldados, en una especie de campamento en el que pasarán el día cuando no estén en guerra. Por lo tanto, nosotros solo debemos proporcionarle el desayuno y la cena. Esta última le será servida a las 8:30, también en el comedor principal.

Fernando: Completamente de acuerdo, ya me comunicaron la misma tarde del martes pasado dónde se sitúa el campamento, quiénes serán los capitanes y comandantes y cuáles serán algunos de mis compañeros. Ahora, si no es molestia, me gustaría subir a mi dormitorio para comunicarle a mi familia mi llegada a la ciudad.

Sr Müller: Claro que no es ninguna molestia, no se preocupe. Tome sus libres decisiones, no pregunte sobre lo que puede o debe hacer; aquí usted es libre, como si fuera su misma casa.

ESCENA 4: PRIMER DÍA EN EL CAMPAMENTO.

(El señor Einserberg amaneció temprano, dispuesto a llegar puntual al campamento en su primer día. Se sentía muy solo en Polonia. Aunque los dueños del lugar en el que él se alojaba fueran muy agradables, él sentía una tremenda lástima por no poder estar junto a su familia en Berlin.)

(Fernando ya había terminado su correspondiente desayuno y se disponía a salir hacia el campamento.)

Fernando: (Cuando llegó, entra en una sala en la que les ofrecen explicaciones sobre su estancia en el campamento y los planes de guerra. Fernando se presenta a uno de sus compañeros que se encontraba a su izquierda.) Buenos días, mi nombre es Fernando Einserberg. He llegado nuevo ayer; provengo de Berlín.

Verner: Buenos días, mi nombre es Isaac Verner Köller. Llegué hace unos días y también provengo de Berlín, del norte de la ciudad.

Fernando: Encantado, es una tremenda casualidad. Yo también provengo del norte de Berlín, aunque, hace unos años, me mudé con mi familia al suroeste de la ciudad.

(Tras esta conversación, Fernando e Isaac se hicieron muy amigos, hasta el punto de convertirse en inseparables.)

ESCENA 5: UNA DOLOROSA MUERTE.

(Pasaron días, semanas, meses y hasta años, hasta que el 12 de abril de 1943, Fernando Eisenverg falleció en la famosa batalla de Stalingrado. Su familia, que aún no sabe nada de la muerte de este, sufre una tremenda preocupación, ya que hacía varias semanas que no sabían de la situación de Fernando.)

(Una semana después, llegó hasta la residencia de los Eisenberg una carta procedente de Byalistock, Polonía.

Dietlinde: ¡Hijos, hijos! Venid. Ha llegado una carta. Debe de ser de vuestro padre; por fin noticias nuevas, ya era hora. ( La mujer, tras abrir el sobre y leer la noticia detenidamente, se quedó petrificada. Una lágrima caía por su mejilla, mientras sus hijos, impacientes, esperaban con inquietud saber lo que estaba pasando.)

Adeline: ¡Mamá, mamá! ¿Qué es lo que pasa? ¿Malas noticias? ¿Qué cuenta padre en la carta?

Dietlinde: (Con lágrimas en los ojos.) Hijos, la carta no es de padre. Mañana por la mañana, temprano, hablamos de lo que ha sucedido. Ahora no es el momento. Venga, a la cama.

Adelfried: Vale, madre. Pero no llores; seguro que lo que dice la carta no es tan malo.

(A la mañana siguiente, Dietlinde les comunicó a sus hijos la tremenda noticia. Estos, desolados, no fueron capaces (por muchos años que pasasen) de asimilar aquel suceso. Dietlinde se sentía muy sola y, meses después, falleció a causa de una tremenda depresión. Adeline y Adelfried fueron recogidos por el estado y, posteriormente, entregados a una familia que les aportó cariño, educación y cuidado -hasta el mismo día en el que estos se independizaron y formaron su propia familia-.)

FIN.

 

 

 

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