Las dos caras de los libros

Y allí estaba Timmy solo, frente aquel lago de lava. Lo único que le separaba de sus amigos era un puente de madera colgante, viejo y hecho trizas por el calor que allí había. Nuestro protagonista tendrá que llegar hasta allí y salvar a sus compañeros de un destino fatal. A Timmy le pareció fácil y procedió a cruzar el puente, pero en cuanto dio los primeros pasos, este se vino abajo y….

-Un momento, quieto parado- dijo Timmy con cierto tono de malhumor- ¿me estás diciendo que he tenido que cruzar por decenas de países, gastándome mis ahorros obviamente , mientras me perseguían unos matones a los que ni siquiera conozco, y todo mientras tenía que descifrar un mapa, y todo ello para acabar cayéndome en un lago de lava? Vamos, por favor.

-Deberías saber de antemano que soy yo quien decide lo que ocurre aquí. Ademas, quién te crees que te ha hecho tener todos esos amigos y todo el dinero para pagar todos los transportes. En efecto, yo. Así que andando.

-Pues para el gran trabajo que has hecho- dijo con un toque burlón – ese dinero no me dio para casi nada y esos amigos se pueden ir fácilmente por ese otro puente. Vamos, que vaya genios que has creado, si es verdad que los has creado, claro está.

-¿A qué te refieres con eso? Te recuerdo que eres simplemente un personaje de un libro que no llegará siquiera  a salir fuera del país. Y además tampoco tú tampoco eres lo que se dice el mejor protagonista de un libro.

Timmy parecía dolido ante aquellas (era normal, yo lo escribí para que lo estuviese) pero de repente,  hizo algo que no aparecía escrito, como si alguien más le hubiese dado vida.

-¿Y por qué no miras a tu alrededor ?-me dijo- tal vez tú también estás controlado por alguien que vigila todo tus movimientos, o puede que yo sea quien te controla y te hago hacer las cosas que yo quiero que hagas para mí.

Asustado miré al libro y lo cerré de golpe. Esa no fue la última vez que abrí el libro, pero tampoco la última que vi a Timmy haciendo cosas que yo no había escrito. Quién sabe, puede que al fin y al cabo él tuviera razón…

A %d blogueros les gusta esto: