Vistas desde la ventana de mi salón

Desde la ventana de mi salón se puede apreciar la que probablemente sea la zona más bella de las marismas, sin nada que pueda interrumpir las vistas. En la marisma hay pequeños islotes que se unen cuando la marea baja. Cuando la marea está alta y el cielo est cubierto de nubes, el agua adquiere un precioso tono plateado.

Tras la marisma se encuentra Montehano, cubierto de árboles verde oscuro y un par de casas. A la derecha de Montehano se encuentran diversas colinas y  el molino de Argoños. A la izquierda y a lo lejos, puedo ver la carretera de los puentes que sigue su recorrido a través de la marisma. Por esa carretera suelen pasar coches, pero la urbanización donde vivo esta algo lejos y en una especie de península, por lo que no hay ruido alguno. También veo Laredo y parte  de Santoña.

En cuanto a fauna, es muy diversa, hay muchos tipos de aves que van a pescar a la marisma o que simplemente vuelan por allí piando, lo que da un toque de tranquilidad  al ambiente  y en el campo hay musarañas, insectos, topos e incluso algún erizo, pero eso no tiene mucho que ver con las vistas.

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Vista desde la ventana

Desde mi ventana no se ve gran cosa: una carretera desgastada, unos pisos (nuevos por cierto) amarillos y naranjas, bodegas de ladrillos y dos pisos, un patio bastante grande con seis bancos, un árbol, coches de diversos colores (blancos, negros, verdes…) y alguna cosas más de la que no me acuerdo.

Me gusta porque es donde vivo, donde me crié y viví con mis seres queridos

Vista desde la ventana de mi casa: la Plaza de San Antonio

Cuando me asomo a la ventana veo el centro de la Villa de Santoña, que es la plaza de San Antonio. Veo todos los bares y los árboles de la plaza y siempre hay niños jugando. Los edificios de la plaza son de distintos colores y distintos pisos. Me encanta porque casi todas la cosas suceden ahí.

VisTas DesDe La VenTanA

Cuando me asomo a la ventana veo dos palmeras, una plaza muy grande, un centro
de día, dos bloques de pisos, una valla para saltarla para poder ir al colegio de Cicero.
También se ve la carretera con un gran prado con cultivos y pastos de ganado.
Y no veo nada más desde la ventana. También veo una pequeña casita donde hay niños que vienen en verano a jugar con nosotras.
También veo un garaje donde arreglan barcos y piezas de coches, a lo lejos se ve el monte de Cicero, que si subes ves todo Santoña .

EL HORIZONTE DE MI VENTANA

A veces, el agotamiento de las eternas mañanas estudiantiles con el profesor de matemáticas que manda más deberes de la cuenta o los “CI´´en las oraciones sintácticas te dejan que no puedes ni sentarte a ver la televisión, vas a tu cuarto y observas el paisaje que hay tras esa ventana.

Los cristales limpios dejaban pasar los últimos rayos de sol que quedaban del día; el jardín estaba formado por tiestos con hermosas plantas y un cactus enorme lleno de espinas a la derecha. Al lado contrario se sitúa un pequeño espacio de huerta.

El jardín está limitado por una verja de un metro setenta de altura. Después una calle estrecha separa las casas de los vecinos de atrás.

Más lejos, a la izquierda hay un prado, una casa después de este y por último la carretera que llega a Escalante.

El sol ya se había ido, la oscuridad cubría el cielo, las farolas y farolillos estaban encendidos y aparte de los mosquitos y algún que otro murciélago ya no había nada que ver hasta el próximo amanecer.

Desde mi ventana…

Desde mi ventana, veo la calle por donde todas las mañanas paso para ir al instituto. Justo enfrente hay un bloque de pisos, que cuando me asomo veo las distribuciones diferentes a los demás bloques, por ejemplo en el 1º y 2º piso a la derecha veo la sala, pero en el 3º y 4º veo la cocina y en el otro lado de las casas los dormitorios, en los que están más arriba la sala. De todos los vecinos la única que tiene plantas es la del 1º; que son de diferentes colores. En la esquina hay una peluquería llamada ¨Style¨. Si miro a la derecha está el muelle donde solemos ir al restaurante a comer. Me resulta un poco insoportable el olor que hay cuando sales por la puerta de atrás hacia los barcos. A la izquierda veo el Monte Buciero, y si bajo la mirada veo una pequeña parte de la Plaza San Antonio, y algunas de las tiendas, por ejemplo una agencia de viajes, una tienda de ropa llamada “Novedades” y el banco Banesto. Esto es lo que veo desde mi ventana.

DESCRIPCION DESDE MI VENTANA

Cuando te asomas a mi ventana, lo primero que ves son las casas de enfrente, que son blancas y con líneas naranjas en las esquinas, con un gran jardín, con cabañas, jarrones, flores y algunas cosas más. Si miras hacia abajo se ve mi jardín, pero solo parte de el, se ven las sillas, la puerta de la bodega y la caseta de la perra. También se ven los jardines de los vecinos, el de la izquierda tiene un columpio y un rosal y el de mi derecha tiene un limonero y muchas flores. Detrás de los chalés de enfrente hay un edificio marrón, unos garajes y un bar. Más atrás se ve una gran finca con vacas, caballos y un molino viejo. Si miras a lo lejos por la derecha se ven más pisos con grandes jardines y una cancha de tenis. Esto es lo que veo desde mi ventana.

DESDE MI VENTANA

Las ventanas de mi casa dan directamente al parque. Está lleno de caminos grises de cemento y de jardines con todo tipo de plantas. Hay bancos de madera y también de piedra. Las farolas son modernas y tienen formas curiosas. Las zonas de hierba están rodeadas de setos y de pequeños arbustos. Dentro, hay árboles de todo tipo: pinos, palmeras, castaños, plátanos etc.

A la derecha se ve la carretera y, más cerca, una zona con unos columpios pequeños y el suelo de colores. A la izquierda tenemos el ayuntamiento. Es un edificio bastante pequeño de color gris o marrón. Tiene unas escaleras en la puerta y un balcón rodeado de banderas. Detrás está la bolera, rodeada de árboles, y más al fondo, el instituto de Manzanedo. Tiene las paredes marrones y una cúpula con varias ventanas. Más lejos hay otros edificios de color gris, y en el horizonte, se ve una línea de montañas.

Por el día, los niños juegan y todo el mundo pasea. Las gaviotas y las palomas vuelan alrededor. Se oyen mucho las voces de la gente. Por la noche, se encienden las farolas y sólo se oye el ruido de los coches.

Vista -en verso- de la ventana de mi casa.

 

Desde la ventana de mi casa veo

el sol que reluce en este pequeño pueblo,

el verde de los árboles,

los colores que pintan nuestros dos polideportivos,

los coches que pasan por delante de mi casa,

la verja que la rodea a la que todos se quedan mirando,

mi antiguo colegio siempre de color amarillo,

las nubes que adornan el cielo,

con sus pajaros cantando y comiendo,

los niños que juegan en la fuente,

la gente fumando,

gente paseando por la mañana,

la gente que va con sus hijos a gimnasia,

a la piscina.

Todo esto se puede observar desde mi ventana.

Mi ventana

Cuando miro por mi ventana, veo la Casa Torre de la familia Castañeda. Si miro hacia abajo, veo la inmobiliaria Siete Villas, zapatería Circuito y la tienda de @ Multimedia Informática. Si miro hacia la izquierda, veo la tienda de comestibles Toñina y una pequeña franja del pasaje y de la bahía. Si miro hacia la derecha, veo la calle en la que se sitúa mi casa que es la calle Lino Casimiro Iborra, también veo el final de la misma y unos edificios cortando la calle como los puntos de los segmentos.

Lo malo de mirar por mi ventana es que después me duelen los ojos porque hay una gran farola que da mucha luz al lado de la ventana, otra cosa que también es mala de la calle es que es muy transitada por coches, por peñas en las fiestas y, sobre todo, por gente en las procesiones pero a pesar de todo es una ventana muy animada.

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